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Demanda de soya: la Amazonía podría ser la gran víctima de la guerra comercial entre EE.UU. y China

  • Tras los altos aranceles impuestos por Donald Trump a China, las exportaciones de soya de Estados Unidos al gigante asiático cayeron un 50 por ciento y las importaciones de soya de Brasil aumentaron significativamente.
  • La producción de soya ha sido relacionada con la deforestación a gran escala en la selva amazónica y la sabana del Cerrado, los dos biomas más grandes y de mayor importancia ecológica de Brasil. Si continúa demanda de este cultivo, podría causar la pérdida de hasta 13 millones de hectáreas de bosque.

La continua guerra comercial entre EE.UU. y China, junto con las terribles inundaciones en el medio-oeste de Estados Unidos en primavera, hace predecir un mal año para las exportaciones de soya de Estados Unidos. Las consecuencias podrían notarse en todo el mundo. Un nuevo artículo de opinión en la revista Nature sugiere que el segundo productor principal de soya del mundo, Brasil, podría aprovecharlo, lo que llevaría a un rápido aumento de la deforestación en la cuenca del Amazonas.

En marzo de 2018, el gobierno de Trump impuso aranceles de hasta un 25 % a los productos importados de China. Como respuesta, el gobierno chino impuso aranceles del 25 por ciento a productos estadounidenses por un valor de 110 000 millones de dólares, entre ellos a la soya, el cultivo agrícola exportado más importante de Estados Unidos. Ahora la demanda de China recae sobre otros importadores de soya que tienen que suministrar hasta 37,6 millones de toneladas de habas de soja, el total que importó China en 2016.

Un árbol superviviente en un mar de soya. Foto: Jeff Belmonte en VisualHunt.com / CC BY-NC-SA

Según investigadores del Instituto de Tecnología Karlsruhe en Alemania, lo más probable es que el otro proveedor principal de China, Brasil, aumente su producción de forma substancial.

Los autores calculan que si Brasil cubriera esa demanda, la cantidad de tierra dedicada a la producción de soya en el país aumentaría en un 39 %, con la pérdida de 13 millones de hectáreas de bosque, un área del tamaño de Grecia.

Aceite de soya en una tienda. La demanda global de productos derivados de la soya se está disparando y los productores brasileños responden a la demanda, que ha provocado el aumento de la conversión de bosques a cultivos. Foto:Male Gringo en Visual hunt / CC BY-NC

Aumento global en la producción y el consumo de soya

Desde el año 2000, las importaciones chinas de soya se han disparado. Ha habido aumentos del 200 por ciento en Argentina, el 700 por ciento en Estados Unidos y el 2000 por ciento en Brasil para satisfacer la demanda del país asiático. Gran parte de esta soya exportada se utiliza para alimentar la industria del cerdo en china, la más grande del mundo y que posiblemente crecerá aún más con el aumento del consumo de carne en el país.

“El consumo de soya ha aumentado de forma exponencial en la última década”, dice Richard Fuchs, autor principal del artículo de opinión. “Es un cultivo importante en todo el mundo, pero el sistema es tan frágil que la distribución puede cambiar mucho de la noche a la mañana”.

Históricamente, la soya ha sido el producto más exportado de Estados Unidos a China. En 2017, Estados Unidos exportó soya por valor de más de 12 000 millones de dólares a China, más de la mitad de sus exportaciones totales de soya y en tercer lugar en la producción general. El siguiente en la lista fue el algodón, por valor de mil millones de dólares. Sin embargo, desde que empezó la guerra comercial entre Estados Unidos y China en 2018, las exportaciones de soya de Estados Unidos a China cayeron en un 50 por ciento. Predecir cómo va a afectar eso al mercado global de soya es complicado, ya que Estados Unidos está en el hemisferio norte y Brasil en el sur, así que sus temporadas de producción son opuestas.

“Lo que hay que entender sobre el mercado mundial de soya es que está dominado por unos pocos compradores, China y Europa, y solo unos pocos proveedores, Argentina, Estados Unidos y Brasil”, dijo Fuchs en una entrevista con Mongabay.

Elevadores de granos de soya en Boa Vista, Brasil, se alzan sobre un paisaje tropical transformado. Foto de: michael_swan en Visualhunt / CC BY-ND

La soya se ha convertido en el producto exportable más rentable, y está destinado a crecer aún más si EE.UU. se desvanece. Sin embargo, la producción de soya también es una causa principal de deforestación en el país latinoamericano. La Moratoria de la Soya Amazónica, en la cual comerciantes importantes acordaron voluntariamente no comprar soya de tierras en la Amazonía Legal deforestadas después de julio de 2006, ayudó a reducir la pérdida arbórea de forma significativa en ese bioma. Las estadísticas publicada por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) informaban de un 80 por ciento de reducción en la deforestación entre 2000 y 2015 en la zona.

Sin embargo, los estudios muestran que gran parte de la deforestación provocada por la soya solo se ha mudado del Amazonas al Cerrado, un pastizal con parte boscosa y rico en biodiversidad que cubre más del 20 por ciento de Brasil. Más de la mitad de la soya brasileña se planta en el Cerrado y un informe reciente de Global Canopy mostró una conexión directa entre los municipios de la sabana con los niveles más altos de deforestación y con una producción de soja significativa.

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Tanto el bioma del Cerrado como el del Amazonas están cada vez más amenazados desde la elección del presidente derechista Jair Bolsonaro, que tenía en sus planes reducir las salvaguardas ambientales, aumentar el apoyo a la agroindustria y desarrollar el Amazonas. Los autores del artículo de Nature señalan que “las intervenciones políticas, legales y del sistema comercial que han evitado la expansión de la producción de soya en el Amazonas se están debilitando” gracias a Bolsonaro.

Según datos de la ONG brasileña Imazon, la deforestación en la nación suramericana aumentó entre febrero y abril de 2018 en comparación con el año anterior, coincidiendo con la primera amenaza de Donald Trump de imponer aranceles a China en enero.

Visión aérea de la deforestación del Amazonas. La pérdida forestal en Brasil suele ser un proceso de varios pasos que empieza con el acceso por nuevas carreteras, seguido de un rápido aumento en los precios de la tierra y especulación de tierras, después llega la tala ilegal, la producción de ganado y la conversión de pastos a plantaciones de soya. Foto: SentinelHub en Visual Hunt / CC BY

Reordenar el mercado mundial de la soya

Todavía hay dudas sobre cómo la guerra comercial entre EE.UU. y China va a reestructurar los socios comerciales del mundo, sobre todo después de el gobierno de Trump organizara en abril una cumbre internacional con el presidente chino Xi Jinping para rebajar los aranceles.

Las exportaciones de soya de Estados Unidos a la Unión Europea —otro gran importador— alcanzaron un record de 9 millones de toneladas en febrero de este año, aproximadamente el doble que se había exportado para finales de febrero de 2018, según el Servicio de Agricultura Extranjera de la USDA. Aun así, la mayoría de estudios económicos calculan que fueran cuales fueran las redistribuciones comerciales, el mercado de soya de Estados Unidos sufriría más que ningún otro con la restructuración de las exportaciones.

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“Estados Unidos está vendiendo menos soya a China y más al resto del mundo”, dijo Patrick Westhoff, director del Instituto de Investigación de Políticas Alimentarias y Agrícolas de la Universidad de Missouri. “Sin embargo, el total de exportaciones de soya estadounidense se está viendo reducido porque China es una gran parte del mercado y también porque ha reducido sus importaciones totales [mundiales] de soya”.

Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Purdue en 2018 utilizando diferentes modelos económicos descubrió que las importaciones desde Brasil y otros países suramericanos aumentarían. En el caso de Brasil en un 9-15 por ciento.

El puerto de mercancias de Cargill en Santarem, Brazil donde la soya que crece en el estado de Mato Grosso se traslada de los camiones a barcazas para su viaje por el río hasta la exportación. Foto: JuhaOnTheRoad en Visualhunt / CC BY-NC-SA

Desde entonces, los cambios en los patrones de distribución —seguramente instigados por la guerra de aranceles entre China y EE.UU.— han empezado a materializarse a medida que EE.UU. ha llegado al final de su temporada de cultivo de soya. En febrero, Estados Unidos envió algo más de 900 000 toneladas a China, solo una fracción de los 3,35 millones de toneladas del febrero anterior. Al mismo tiempo, las exportaciones de soya brasileña se dispararon a un récord de 6,1 millones de toneladas, más del doble que el año anterior.

Aunque se alcanzara un acuerdo comercial entre China y Estados Unidos en las próximas semanas o meses, los autores del estudio afirman que esos cambios en la distribución de exportaciones suelen ser difíciles de revertir, sobre todo si China encuentra un suministro estable de soya en Brasil que le permita evitar la volatilidad comercial que ha impuesto Trump.

Las inundaciones, las sequías y la peste porcina son factores impredecibles

Las recientes inundaciones en gran parte del medio-oeste de los Estados Unidos llegaron en un momento crítico para los agricultores estadounidenses. Curiosamente, un informe del departamento de agricultura de EE.UU. sobre intenciones de plantación sugiere que muchos agricultores ya habían planeado cambiar una buena parte de sus cultivos de soya a maíz, en parte por la reducción de los precios de la soya a causa de la guerra comercial.

“Las consecuencias para la soya dependen de si la tierra se seca y cuándo lo haga”, dijo Westhoff. “En un año más húmedo de lo normal pero sin llegar a ser catastrófico, la superficie plantada con soya puede aumentar, ya que los agricultores se ven obligados a cambiar del maíz a un cultivo como la soya que se pueda plantar más adelante. Por supuesto, si las condiciones húmedas continúan hasta mediados de junio, la superficie plantada con soya también se reducirá”.

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Aunque la mayoría de expertos coinciden en que los daños causados por el clima no son suficientes para afectar significativamente al mercado mundial de la soya, Fuchs cree que el récord de vaivenes en las condiciones climáticas podría apuntar a una de las principales vulnerabilidades del mercado agrícola.

“Este tipo de extremos climáticos, como las inundaciones en los Estados Unidos o la sequía en Brasil, y el riesgo de que aumenten a causa del cambio climático, se suman a las incertidumbres del mercado y la producción agrícolas globales”, dijo Fuchs a Mongabay. “Deberíamos prepararnos mejor para esos extremos y vulnerabilidades, tanto de forma económica como ambiental”.

Donde antes proliferaba la vegetación nativa, ahora crecen cultivos de soya (derecha) y maíz (izquierda). Foto: Vini Serafim en Visual Hunt / CC BY-NC-ND

Hay otros factores que podrían afectar a la demanda de China, que cayó casi un 8 por ciento en 2018. La peste porcina africana, que ya ha exterminado a al menos un millón de cerdos allí, podría hacer que disminuya la demanda de soya, uno de los medios principales de engorde de los cerdos.

Según Fuchs, la Unión Europea, China y otros países deberían hacer más por reconocer el efecto directo que sus políticas comerciales están teniendo en las exportaciones y la deforestación. Esto es especialmente cierto para socios comerciales como la UE, que se enorgullece de sus progresivas políticas climáticas; un programa más extenso podría ayudar a que los debates dejaran de ser meramente económicos e incluyeran consecuencias socioambientales.

“El hecho de que Europa suele importar bienes de territorios deforestados es un debate que se suele silenciar”, dice Fuchs. “Sería un primer paso que China o Europa reconocieran el papel que desempeñan en la deforestación tropical”.

Imagen principal: la soya deja el Amazonas en barcazas, seguramente para ser exportada a Europa o china. Foto: JuhaOnTheRoad en VisualHunt.com / CC BY-NC-SA.

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