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Crisis IMARPE: las posibilidades que se abren tras el mayor escándalo pesquero de los últimos años

Pesca de anchovetas: foto: Andina

  • Si bien el decreto de urgencia que modifica la estructura del Imarpe ha sido celebrada por científicos, estos señalan que es necesario seguir avanzando hacia una reforma más profunda.
  • Total transparencia de la metodología utilizada en las investigaciones, mayor horizontalidad en la toma de decisiones y más intercambio de conocimientos, son tres de los aspectos más importantes.




La historia en 1 minuto. Video: Mongabay Latam. 

El sector pesquero del Perú, principal país exportador de harina de pescado en el mundo, enfrenta una de sus mayores crisis de los últimos años.

Aunque el Instituto del Mar del Perú (Imarpe), el organismo técnico orientado a la investigación científica de los recursos marinos del país, había determinado que la biomasa de anchoveta disponible alcanzaba las 8 millones de toneladas, lo cierto es que esta con suerte llegaba a las 4 millones de toneladas.

El escándalo, que podría estar vinculado a corrupción para favorecer el sector de la industria harinera, desencadenó la puesta en marcha de una reforma al interior del Imarpe que empezó con la investigación penal de 15 funcionarios de la institución.

Foto: Oceana-Diego Pérez

Lo que la investigación del fiscal del Ministerio de la Producción ha encontrado es que estos funcionarios, no solo habrían cometido irregularidades en el cálculo de la biomasa, sino que también en la autorización de la cuota para la segunda temporada de pesca, cuota que habría sido manipulada en beneficio del sector pesquero.

Esta es tan solo una parte de los hallazgos que han puesto bajo la lupa del escrutinio público a una de las instituciones encargadas de velar por la protección de la biodiversidad marina del país.

En medio de esta crisis, Mongabay Latam habló con expertos de la comunidad científica y especialistas de organizaciones ambientalistas enfocadas en la conservación de los ecosistemas marinos para analizar cuál debería ser el rumbo que debe tomar ahora el Imarpe.

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Lo hechos en una línea de tiempo

El 7 de noviembre, el Imarpe determinó que existía una biomasa de anchoveta de 8 millones de toneladas.

Tras esa estimación, el 11 de noviembre, el Produce asignó una cuota de 2 786 000 toneladas para la segunda temporada de pesca de anchoveta que se inició el 16 del mismo mes.

A los pocos días, los pescadores comenzaron a denunciar que hasta el 90 % de su pesca estaba siendo ‘pelada’, como le llaman a la anchoveta que aún no alcanza su talla óptima para ser pescada. Es decir, estaban pescando juveniles.




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El 12 de enero, el Produce confirmó que efectivamente había en el mar hasta un 97,8 % de juveniles de anchoveta. Siendo el porcentaje de tolerancia máxima permitida de pesca de juveniles el 10 %, el 14 de enero, el Produce se vio obligado a suspender la segunda temporada de pesca.

La Oficina de Prevención y Lucha contra la Corrupción de Produce inició investigaciones y detectó, el 17 de enero, que se manipuló una computadora del Imarpe con el supuesto propósito de borrar evidencias.

Asimismo, audios de conversaciones entre autoridades del Imarpe demostrarían que se adulteraron las cifras de biomasa de anchoveta para fijar una cuota de pesca que supuestamente favorece a la industria de harina de pescado.

Las grabaciones, que son parte de la investigación que lleva la Segunda Fiscalía Provincial Penal Corporativa del Callao, también revelan un tráfico de información científica entre el Imarpe y cuatro importantes empresas pesqueras.

Foto: Oceana-Andre Baertschi

El 23 de enero, la procuraduría del Ministerio de la Producción denunció penalmente a los funcionarios del Imarpe que resulten responsables de la presunta adulteración de datos para incrementar artificialmente la cuota de pesca de anchoveta.

Ese mismo día, un decreto de urgencia determinó importantes cambios al interior de Imarpe. Hasta ahora, el presidente del Consejo Directivo estaba a cargo de un almirante en retiro de la Marina y era designado por el ejecutivo. Tras el decreto, se estableció que los cargos de Director Ejecutivo Científico y Presidente del Consejo Directivo serán unificados en el puesto de presidente ejecutivo y que la elección de ese funcionario será mediante concurso público.

Además, el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana y el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación tendrán representación en el Consejo Directivo.

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Mayor horizontalidad

 

Bruno Monteferri, director de Conservamos Por Naturaleza y miembro del equipo de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), asegura que “es sumamente positivo” que se incorpore el concurso público para la designación “de un puesto que es tan importante y que debe cumplir un rol técnico y científico”.

Este cambio abre así también el puesto a un profesional que puede ser mujer u hombre. “Como hasta ahora solo podían acceder a este cargo almirantes en retiro y en Perú solo hay almirantes hombres, ninguna mujer podía aspirar a tener la presidencia del Imarpe”, explica Monteferri.

Foto: Oceana-Andre Baertschi.

El biólogo pesquero, Jaime Mendo, quien fue miembro del Consejo Directivo del Imarpe entre 2013 y 2015, considera, sin embargo, que es apresurado catalogar de ‘reforma’ a lo dispuesto en el Decreto de Urgencia. “Una reforma implica cambios en la filosofía de trabajo que no se obtienen solo a partir de un cambio en la estructura, sino a partir de un cambio de mentalidad”, dice.

Por eso, la SPDA señala que las medidas del decreto de urgencia son insuficientes. “Es importante que este proceso vaya más allá del decreto e incorpore recomendaciones y propuestas que han planteado diversos especialistas y actores relacionados a los servicios que presta Imarpe como es el caso de las 38 recomendaciones de la FAO (presentadas en 2013)”.

Aun así, Mendo asegura que este cambio puede ser el punto de partida de una real reforma al interior del Imarpe.

Según él, uno de los aspectos que la designación del Consejo Directivo mediante concurso público podría acarrear, es que “si es que llegan personas idóneas a ese cargo se puede lograr que haya más horizontalidad”.

Foto: Oceana

Mendo asegura que la verticalidad en la toma de decisiones al interior del Imarpe no ha favorecido a la institución. “Las normas cuando son verticales tienen muchos filtros, mucha manipulación inclusive”.

Para el biólogo, que ha realizado consultorías a diferentes instituciones como la FAO, el Banco Mundial y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), una mayor horizontalidad permitiría más participación, tanto en la discusión como en las decisiones, así como en los informes finales.

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Transparentar las metodologías

 

Yuri Hooker, jefe del Laboratorio de Biología Marina de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, asegura que la ausencia de pescados maduros en el mar no es asunto nuevo. “Hace años los pescadores empleados en la flota industrial vienen denunciando, permanentemente, capturas muy elevadas de pequeños juveniles de anchoveta, con presencia por encima del 50 %”, dice.

Según explica, hay distintos indicadores que dan cuenta de “una dramática disminución de la anchoveta en 50 años”. Uno de ellos son las aves guaneras. “Antes de que se inicie la pesca industrial en los años 50, venían poblaciones que superaban los 40 millones de pájaros y, en la actualidad, bordean entre los 4 a 5 millones de individuos, es decir, ha desaparecido casi el 90 %”.

Foto: Oceana-Andre Baertschi

Para enfrentar la situación en la que se encuentra el principal recurso pesquero del Perú y asegurar su continuidad en el mar, “es fundamental que la información que se genera en el IMARPE sea compartida de manera libre y de ser posible en tiempo real durante los cruceros, pues de esta manera se transparenta el acceso a la información y puede ser analizada por contrapartes científicas, incluyendo la academia y todos los sectores de la pesca en iguales condiciones de competitividad”, explica Hooker.

Sin embargo, esto es justamente lo que Juan Carlos Sueiro, director de pesquerías de Oceana, asegura no ocurre. Según explica, uno de los mayores conflictos tiene que ver con cómo se determinan las cuotas, es decir, la metodología utilizada para calcular la disponibilidad de peces en el mar.

Sueiro asegura que si bien los informes finales de las investigaciones realizadas por el Imarpe son publicados en el sitio web de la institución, esto generalmente ocurre una vez que la cuota ya ha sido designada. Además, agrega, “no se dispone completamente de los aspectos metodológicos a detalle”, sino que se publica “simplemente el reporte final”.

El problema de esto, explica el científico, es que al no tener acceso a la metodología no es posible cotejar los datos de manera independiente.

Pesca Industrial. Foto» Andina

Además, Sueiro indica que los criterios biológicos o socioeconómicos que se usan para tomar las decisiones deben ser explícitos. Actualmente, explica el especialista de Oceana, el mar peruano está entrando a un cambio “decadal”, es decir, está transitando desde una década fría a una más cálida. “Eso tiene consecuencias respecto a la población de anchoveta porque la la disponibilidad de esta se reduce”, señala.

“Se han hecho cruceros y no han encontrado suficiente pescado. Entonces hacen otro o usan otros métodos, pero de una manera que es poco conocida, no generan una información adecuada de las razones para hacer eso, entonces todo eso genera suspicacia”, explica Sueiro.

Mendo coincide con Sueiro en la suspicacia que genera la falta de transparencia a la hora de exponer los métodos con los que la información es obtenida.“Los resultados de una ciencia buena se transparentan sin ningún temor. Cuando no hay buenas capacidades escondo la información para que no sepan como lo hice. Eso pasa y ha pasado muchas veces”, agrega Mendo.

Por lo mismo, científicos y expertos del sector pesquero señalan que también es importante que se transparente mediante información pública quiénes visitan el Imarpe, qué tipo de reuniones se tienen y con qué propósito. Además, aseguran que se deben establecer procesos de evaluación externa. “El Imarpe, con la calidad científica que tiene, muy pocas evaluaciones externas lo analizan”, asegura Sueiro.

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Intercambio de conocimiento

 

Los científicos consideran que uno de los cambios que debiera impulsar el Imarpe, con miras a una reforma profunda, es una mayor vinculación con las universidades para cubrir, por ejemplo, los vacíos de información que hay respecto de las pesquerías costeras.

El mar peruano posee unas mil especies de peces, sin embargo la bióloga Joanna Alfaro, directora de Prodelphinus, asegura que solo existe un reglamento de ordenamiento pesquero —herramienta que garantiza la sostenibilidad ambiental, social y económica de la pesca de una especie— para nueve pesquerías.

“Muchas pesquerías costeras tienen una fuerte presión, especialmente en el norte, y de ellas se conoce muy poco”, dice Sueiro. Resolver ese problema, explica, “[es] absolutamente crucial”, sobre todo considerando que los recursos marinos son la base de la gastronomía peruana y parte importante de la dieta de los peruanos.

Anchovetas. Foto: Oceana

Para explicar con mayor claridad la distancia que existe entre el Imarpe y las universidades, Jaime Mendo cuenta que la Universidad Nacional Agraria La Molina, institución en la que ejerce docencia, desarrolló, con la ayuda económica de Oceana, un sitio web (infopes) que aloja una base de datos de 70 especies biológicas pesqueras. Allí es posible encontrar información de las capturas de dichas especies en los últimos 60 años, parámetros poblaciones, lugares de pesca, variabilidad y hasta algunos precios. “Es una cosa muy pequeñita que hicimos, pero la reacción de Imarpe fue muy contraria. Se molestaron conmigo por hacer eso en lugar de decir ‘trabajemos juntos’. Yo los invité a trabajar juntos pero no hubo respuesta. Entonces, está muy desligado”.

Un mayor intercambio de conocimientos podría también contribuir en solucionar lo que para Mendo es una urgencia: establecer la categoría de sobreexplotación. En efecto, “en los reglamentos de ordenamiento pesquero no existe la categoría de sobreexplotado”, dice el científico. Así, en el Perú, una especie pasa de estar ‘plenamente explotada’ a ‘en recuperación’. “Eso significa que nunca en el Perú se ha sobreexplotado una pesquería y eso no es cierto”, dice Mendo. El problema de esto, agrega, es que “como no hay categoría de sobreexplotado, se sigue pescando”.

Mongabay Latam se puso en contacto con el Imarpe para tener su versión, sin embargo se negaron por correo electrónico a atender nuestra solicitud por encontrarse en proceso de adaptación a las nuevas disposiciones.

“El camino está trazado”, concluye Mendo, “[…]pero hay que andarlo. Y el andarlo significa justamente tener gente que genera mejor clima, donde se respire ciencia, donde se hable de pura ciencia y no de especulaciones ni de manipulaciones”.

*Imagen principal: pesca industrial de anchoveta. Foto: Andina

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