Expertos indican que la inexistencia de PGA en los Parques Marinos no ha sido impedimento para vigilar la actividad pesquera ilegal, principalmente a través de monitoreo satelital, aunque reconocen que la fiscalización “in situ” debiera ser mayor. En este punto, son los planes de administración los encargados de establecer un estándar efectivo de fiscalización en terreno.

“Debiera haber al menos 10 operaciones de fiscalización al año, varias más de las que se hacen actualmente que son alrededor de dos en esa zona (Nazca-Desventuradas).  En cada operación de fiscalización el costo estimado es de cerca de $100 millones ($US 126 654) o sea si tienes 10 al año tienes $1000 millones ($US 1.266.547). Es harto dinero”, indica el biólogo marino y director del Núcleo Milenio de Ecología y Manejo Sustentable de Islas Oceánicas (ESMOI) de la Universidad Católica del Norte, Carlos Gaymer.

Por sí sola, la vigilancia satelital no basta. Esto, porque una práctica común de la pesca pirata consiste justamente en apagar sus sistemas de posicionamiento AIS (Automatic Identification System) para encubrir actividades ilegales.

“Con o sin parque, la Armada tiene que fiscalizar que no se metan buques a pescar en esas aguas. Esa labor se hace igual, la Armada y el Sernapesca saben exactamente cuántos buques están ingresando a la Zona Económica Exclusiva de Chile, excepto por aquellos que apagan sus posicionadores satelitales. Son los barcos fantasmas: apagan, se meten y encienden de nuevo”, advierte Gaymer.


El científico de la Universidad Católica del Norte fue uno de los miembros de la expedición en 2013  junto a National Geographic y Oceana en la que se analizó el estado del ecosistema marino de Nazca-Desventuradas, lo que sirvió de fundamento para su posterior protección como Parque Marino:

“En los ecosistemas de las Desventuradas se encuentran los más altos niveles de endemismo del planeta. Eso nos indicaba que teníamos un tesoro no solo para Chile, sino que también para la humanidad. Esa fue la primera expedición. Después volvimos, cuando ya estaba creado el Parque Marino, y encontramos especies que se están recién clasificando y publicando”, señala.

Nazca-Desventuradas es una de las zonas marítimas de Chile más importantes para la crianza del jurel, especie comercialmente estratégica para el país. En sus aguas abunda el pez espada (albacora); bosques de microalgas (Eisenia Cookeri) hasta ahora no registrados en Chile; tiburones de profundidad como el cazón galludo (Squalus mitsukurii) y langostas de Juan Fernández (Jasus frontalis), entre otras especies. “Los fondos profundos albergan una rica comunidad de peces, incluyendo al menos 10 peces nuevos para la ciencia”, se lee en el informe de la expedición de National Geographic y Oceana.

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Barcos fantasmas

Varios meses después de su paso por el Parque Marino Nazca-Desventuradas, el Lu Yan Yuan Yu 016 hizo noticia en las costas de Argentina. El 28 de abril pasado, las autoridades marítimas de ese país detectaron a una embarcación pescando ilegalmente en sus costas. El barco logró esquivar los controles aéreos y marítimos y se dio a la fuga. La embarcación, de todos modos, logró ser identificada: era el pesquero chino Lu Rong Yuan Yu 668, perteneciente a la compañía Rongcheng Rongyuan Fishery, la misma propietaria del Lu Yan Yuan Yu 016.

La historia no termina ahí. Ambos barcos figuran en los sistemas de monitoreo satelital con el mismo código MMSI (Maritime Mobile Service Identity), según informó Mongabay Latam. El MMSI es una serie única de nueve dígitos que identifica inequívocamente a cada barco.

LU RONG YUAN YU 668. Foto: Marine TrafficUna práctica usual de la pesca pirata es apagar la frecuencia de sus sistemas de posicionamiento satelital cuando ingresan a zonas económicas exclusivas o a áreas de protección para pescar ilegalmente, lo que les permite desaparecer del radar y no ser detectados en flagrancia. Debido a que en algún momento deben volver a encender su sistema de posicionamiento —lo que abre la posibilidad que sean descubiertos al mostrar un patrón discontinuo de trayecto— la piratería de alta mar ha encontrado nuevas formas de burlar los controles.

El Lu Rong Yuan Yu 668 y el Lu Yuan Yu 016 son barcos “gemelos”. El segundo “blanquea” al primero: mientras uno pesca ilegalmente, el otro, con su señal encendida, lo hace en regla. El monitoreo solo arroja el posicionamiento del barco que está fuera de las zonas de prohibición de pesca.

No es la única vez que barcos de Rongcheng Rongyuan Fishery se transforman en dolor de cabeza para autoridades marítimas internacionales. En junio de 2019, otro barco de su flota, el Lu Rong Yuan Yu 958, fue capturado en las costas de Ghana (Golfo de Guinea) pescando especies pelágicas y fue multado con US $1 millón. Pero la embarcación volvió al mar sin pagar la sanción. El 30 de mayo pasado, según informa la Fundación para la Justicia Ambiental (EJF), fue recapturado con evidencias de pesca de especies bajo el tamaño mínimo legal.

Otros dos pesqueros cuyas compañías matrices tienen prontuario de pesca ilegal aparecen navegando por las aguas de Nazca-Desventuradas. Según el monitoreo de CIPER en la plataforma Global Fishing Watch, el Ning Tai 27 ingresó a esa área protegida el 16 de octubre de 2018.


Su compañía matriz, Zhoushan Ningtai Ocean Fish figura en registros internacionales también como propietaria de la embarcación Ning Tai 17, la que fue capturada en junio de 2016 en el puerto de Callao (Perú) con 27 sacos de 24 kilos cada uno de caballitos de mar disecados (8 millones de especies en total), según informó la prensa de ese país.

Los primeros días de diciembre de 2016, el Hua Li 19 también ingresó a Nazca-Desventuradas. Su propietario es la compañía Zhoushan Huali Ocean Fisheries, dueña además del Hua Li 8, durante varios meses uno de los barcos más buscados del mundo. En un operativo coordinado por Interpol y las policías marítimas de varios países, a fines de abril de 2016 fue capturado frente a las costas de Indonesia, luego de haber sido detectado en enero de ese año pescando ilegalmente en zona económica exclusiva argentina.

CIPER consultó a Sernapesca por estas tres naves que ingresaron a Nazca-Desventuradas. Desde el organismo respondieron por escrito:

“Esas embarcaciones trabajan en la pesquería del calamar utilizando el arte de pesca denominado «potera», que consiste en una línea vertical que contiene anzuelos en forma de corona. Este tipo de pesca se realiza con la nave detenida, por lo que podemos afirmar que no realizaron faenas de pesca al interior del parque marino, ya que el registro muestra que están en constante movimiento, probablemente navegando hacia aguas internacionales”.

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La presión sobre los mares

Información de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) indica que el 90 % de las poblaciones de peces marinos con fines comerciales ya está plenamente explotada (61 %) o sobreexplotada (29 %). Más del 33 % de las especies de peces comerciales supervisadas por la FAO se extraen a niveles biológicamente insostenibles, indica un reporte de 2018 que calificó la situación de “preocupante”.

Ese año, la producción mundial de pescado alcanzó las 179 millones de toneladas (menos de la mitad correspondió a la industria acuícola),valoradas en US$410 billones. Un actor destaca por sobre el resto: China, país que concentró el 35 % de esa producción.

La sobrexplotación de recursos marinos en sus propias zonas económicas ha impulsado a la industria pesquera china —en regla o en negro— a expandir agresivamente la pesca en aguas internacionales. Alta mar es básicamente territorio de nadie y las embarcaciones chinas cuentan con un aliado inmejorable para su explotación: el generoso subsidio al diésel que les entrega su propio gobierno.

Según un artículo del Financial Times de marzo de 2017, una de las áreas más diezmadas por la sobreexplotación marina en China es el archipiélago de Zhoushan, en el Mar de China Oriental. Hasta hace algunos años, Zhoushan era uno de los puntales de la industria pesquera china. Hoy, el agotamiento del recurso marino en ese territorio ha empujado a los industriales a pescar más profundo y más lejos, y el Pacífico Sur es un escenario predilecto.

15 de las 22 embarcaciones detectadas por CIPER navegando al interior del Parque Marino Nazca-Desventuradas son controladas por compañías que precisamente registran domicilio en Zhoushan. Para llegar a esa reserva marina, algunos pasaron largos meses y otros, incluso años, en alta mar.

“Lo interesante es cómo hacen ahora para mantener estos barcos en alta mar por dos años o más. Vienen estos grandes tanqueros, transhippers, adaptados para refrigerar miles de toneladas. Entonces ellos sacan el pescado de estos barcos, les dejan combustible, víveres y luego vuelven a China. Antes no existían, pero en los últimos años se han triplicado”, dice Liesbeth van der Meer, de Oceana.

Esta modalidad de pesca en alta mar abre otro flanco de irregularidades vinculado a las paupérrimas condiciones laborales y humanas que muchas veces enfrentan los tripulantes de esas embarcaciones.

“Hoy, para la flota de larga distancia ya se está hablando desde un enfoque de los derechos humanos, porque existen condiciones bastante inhumanas. Acá puedes tener, a veces, barcos que se quedan en zonas de pesca por tiempos extensos, dos años, sin posibilidad de ir a puerto. Hace poco tiempo se desembarcaron personas muertas en una flota”, explica el también miembro de Oceana, César Astete.

De acuerdo con el informe sobre Tráfico y Trata de Personas 2020 del Departamento de Estado de Estados Unidos, desde 2013 se desembarca en promedio en el puerto de Montevideo al menos un tripulante muerto por mes de barcos de bandera china o taiwanesa. “Los trabajadores extranjeros a bordo de esas naves están sujetos a abusos indicativos de trabajo forzado, incluyendo no pago de salarios, identificaciones confiscadas y abuso físico; hay también reportes de asesinatos en el mar”.

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Parques de papel

Chile tiene 10 parques marinos, cinco reservas marinas y 13 Áreas Marinas Costeras Protegidas de Múltiples Usos (AMCP-MU), que equivalen a casi 147 millones de hectáreas de conservación y preservación. La cifra representa más del doble del territorio continental y más de nueve veces la superficie terrestre protegida del país.

Según la categorización de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), los parques marinos están dentro de la figura más estricta de protección de biodiversidad y ecosistemas: la extracción, navegación o el turismo están completamente prohibidos. Los parques marinos abarcan el 42 % de la Zona Económica Exclusiva del mar de Chile y son el 58 % de la superficie de todas las áreas marinas protegidas del país.

Actualmente ninguno cuenta con un Plan General de Administración (PGA), documento clave para definir el manejo, fiscalización y conservación de estas áreas. Su elaboración está a cargo de la subsecretaría del Medio Ambiente y el Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca) que también es el organismo encargado de su tuición.

HUA LI 19. Foto: Marine Traffic

Para ocho de los diez Parques Marinos creados en Chile, los PGA aún están en preparación, según datos entregados a CIPER por la Armada y Sernapesca. Los dos restantes, Nazca-Desventuradas y Francisco Coloane, ya se elaboraron y fueron sometidos a consultas ciudadanas en febrero de este año.

Nazca-Desventuradas pasó a trámite en el Servicio de Evaluación Ambiental, que decidirá si el plan tiene que entrar al Sistema de Impacto Ambiental. Luego el PGA será presentado a un Consejo de Ministros para su aprobación. En el caso de Francisco Coloane, el PGA ya se encuentra en la Subsecretaría de Pesca, donde se elabora un Decreto Supremo para oficializar el documento.

Para el encargado de la Unidad de Conservación y Biodiversidad de Sernapesca, Ricardo Sáez, la demora en la elaboración del documento tiene que ver con la amplitud de contenidos que abarca: “se debe tener en consideración que la elaboración de los PGA es de alta complejidad, puesto que se requieren conocimientos específicos y considerar la participación de la comunidad local, lo que implica destinar recursos humanos y operativos en terreno”.

Según datos obtenidos por Transparencia, entre 2016 y 2019 la Armada realizó 1553 fiscalizaciones en Áreas Marinas Protegidas en Chile. De ellas, solo 225 corresponden a fiscalizaciones en parques marinos. Sernapesca, por su parte, realizó 24 fiscalizaciones en los últimos dos años: 22 en la Red de Parques Marinos de Juan Fernández y dos en Francisco Coloane.

Ni Sernapesca ni la Armada han consignado infracciones en parques marinos en los últimos años.


La vigilancia de Sernapesca de embarcaciones nacionales en Parques Marinos y Reservas se ejecuta a través del Sistema de Monitoreo Satelital de Naves Pesqueras (VMS). Este software “permite controlar la actividad extractiva de los buques chilenos y es llevado por Sernapesca en conjunto con la autoridad marítima”, explica Sáez.

El Informe de Actividades de Fiscalización de Sernapesca de 2019 indica que se realizaron 154 mil rastreos satelitales: 26 mil a naves industriales y 100 mil a embarcaciones artesanales. Los datos corresponden a fiscalizaciones generales, sin detalle para Áreas Marinas Protegidas.

La Armada, que tiene competencia para fiscalizar el tránsito de buques en la Zona Económica Exclusiva de Chile (ZEE), fiscaliza los parques marinos aprovechando esos patrullajes y también por rastreo satelital. A partir de este último, se detectan buques de banderas chilenas y extranjeras en la ZEE de Chile que son analizados por la Oficina de Control, Monitoreo y Análisis de Operación de Flotas Pesqueras (POSAT).

Aunque la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar permite la libre navegación de naves extranjeras en estas zonas, hay ciertas señales de alerta como la disminución de velocidad o detenciones por varios días, que pueden hacer que la Armada envíe buques o aeronaves para vigilancia aeromarítima.

La detección de barcos con transmisores apagados también se realiza con ese procedimiento. La Armada compara los registros satelitales y nóminas de Organizaciones Regionales de Pesca con buques que han realizado pesca ilegal no reglamentada. “Tenemos aeronaves de alcance que permiten verificar si los buques están emitiendo alertas o no. Esto se hace periódicamente: salen aviones que recorren la ZEE y si ven una nave la interceptan y verifican si está emitiendo con su transmisor satelital. En caso de que no, se comunica con la nave, se avisa a la Armada y eventualmente habría que mandar un buque”, detalla el contraalmirante Jorge Imhoff, director de Intereses Marítimos y Medio Ambiente Acuático de la Armada.

Según Imhoff, la mejora en la fiscalización en Áreas Marinas Protegidas ocurrirá cuando los Planes Generales de Administración se publiquen: “va a ser una herramienta importante para tener un cuidado más acucioso de las AMP e ir a lo que nos interesa cuidar como Estado de Chile en esas áreas en particular”.

*Ilustración principal: equipo de ilustradores de Kipu Visual para Mongabay Latam. 

Artículo publicado por Michelle
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