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‘Ecologistas de pies descalzos’ vigilan ocho áreas protegidas de Bolivia

Guanacos. Foto: Subsecretaría de Ambiente de La Pampa.

  • Monitores ambientales utilizan smartphones para mapear la fauna que albergan las áreas de conservación.
  • Se trata de un trabajo conjunto entre comuneros, autoridades locales y organizaciones ambientales.

«Conozco el monte y tengo que recorrerlo para ver que animales, para tomar fotos y saber todo lo que hay en el monte», dice Esmeregildo Cruz o ‘Don Mere’, como acostumbran a llamarlo, que recorre todos los meses la Reserva Histórica Héroes del Chaco, en la frontera entre Bolivia y Paraguay.

Esmeregildo Cruz es uno de los diez monitores ambientales que desde hace un año forman parte del proyecto de vigilancia de áreas protegidas impulsado por la Fundación Natura y los gobiernos municipales y autonomías indígenas que están a cargo de la protección de estos espacios.

Algunos comuneros realizan el monitoreo en caballo o mula. Foto: monitores ambientales / Fundación Natura.

La historia de los ‘Ecologistas de Pies Descalzos’ de Bolivia empezó hace poco más de un año, a fines del año 2019, luego de que María Teresa Vargas, directora de la Fundación Natura, visitara varias áreas protegidas en el sur de la India, donde existe un programa de monitoreo con ese nombre.

«Los monitores en India llevan una hojita plastificada con los animales más comunes que posiblemente van a ver en su recorrido. Así van marcando lo que han visto», cuenta Vargas. «Ahí me dije, este es un esquema que podemos probarlo, y así empezamos nuestra propia versión de los `Ecologistas Pies Descalzos’ en Bolivia», agrega.

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Vigilantes de las áreas protegidas

«Los animales que más he encontrado son los quirquinchos, chanchos de monte y las urinas. Los que se dejan ver muy poco son los leones [pumas]», cuenta Cruz sobre los resultados de este primer año recorriendo la Reserva Histórica Héroes del Chaco, un área protegida donde habita, entre tantos otros animales, el guanaco, una especie en peligro de extinción.

Huella de puma en un área protegida. Foto: monitores ambientales / Fundación Natura.

«Empezamos con el Área de Vida Guajukaka, que conserva guanacos, en el Chaco, en el sur de Bolivia», recuerda Aideé Vargas, bióloga de la Fundación Natura, quien ha sido la encargada de acompañar el trabajo de los monitores ambientales.

Este grupo, continúa Aideé Vargas, permanece 15 días en las áreas protegidas y registra sus hallazgos en un aplicativo que tienen instalado en sus smartphones. Vargas se refiere al mapping, que puede georreferenciar aún sin conexión a internet.

«Cuando encuentran una especie le toman una foto y la registran con la hora y el lugar donde fue avistado. Aunque no a todos les gusta usar celulares, entonces también utilizamos planillas para que puedan escribir los datos», cuenta Aideé Vargas, para explicar el trabajo de campo de los monitores.

Comuneros aprenden el uso del aplicativo para el monitoreo de las áreas protegidas. Foto: Fundación Natura.

El proyecto de los ‘Ecologistas de Pies Descalzos’ empezó con cuatro áreas naturales protegidas y ahora se está ampliado a ocho. La meta es llegar a 23 áreas protegidas —ubicadas en 14 municipios— que han sido categorizadas con apoyo de la Fundación Natura.

La primera área protegida en formar parte del proyecto fue el Área de Vida Guajukaka, ubicada en el territorio Charagua Iyambae. Luego se sumaron el Área Natural de Manejo Integrado Cuenca Alta del Río Parapetí, en el municipio de Monteagudo, el Área Natural de Manejo Integrado y Gestión Comunitaria del Agua y la Biodiversidad Incahuasi, en el municipio Villa Vaca Guzmán; y el Área Natural de Gestión Comunitaria del Agua y Biodiversidad Itiyuro Itachinini, en el municipio Huacareta.

También forman parte de la propuesta el Área de Manejo del Agua Irenda, también en el territorio Charagua Iyambae; la Reserva de Vida Silvestre Héroes del Chaco y el Área Natural de Manejo Integrado Ivi Maraei, ambos en el municipio de Machareti, y el Área Protegida Santa Rosa, en el municipio de Caraparí.

Un víbora registrada por los monitores ambientales. Foto: monitores ambientales / Fundación Natura.

Empezaron trabajando con mapping, pero también están probando otras aplicaciones de monitoreo que se adapten mejor a las necesidades de las áreas protegidas de Bolivia. «Estamos trabajando para que el software del aplicativo se adapte a los requerimientos de nuestros monitores ambientales», comenta María Teresa Vargas.

Vargas explica que además de registrar las especies que habitan en las áreas protegidas y en las zonas deforestadas, así como las amenazas presentes en los territorios, los monitores también identifican lugares que potencialmente podrían convertirse en espacios turísticos, áreas donde se está regenerando la vegetación luego de un incendio, entre otras cosas.

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Un trabajo compartido

El programa de los monitores ambientales se ejecuta de manera coordinada entre las comunidades que forman parte de las áreas protegidas, los gobiernos locales y la Fundación Natura, explica Maria Teresa Vargas.

Parcelas para la regeneración del Timboycito. monitores ambientales / Fundación Natura.

Son los mismos comuneros —explica Vargas— quienes eligen a los monitores ambientales que salen a campo. En algunos lugares, los comuneros tienen ganado, entonces cada mes la persona que sale para llevar a pastar al ganado es la responsable de hacer el monitoreo. «La persona o familia que lleva a pastorear a sus vacas también lleva los equipos inteligentes y los pequeños paneles solares que usan para cargar el teléfono. Así, mientras realiza sus labores de siempre, también empieza a descubrir las otras cosas que existen en su territorio. El monitoreo terminan siendo una apropiación de sus recursos».

Los municipios o los gobiernos autónomos indígenas al que corresponde el áreas protegida ofrece la logística para que los monitores cuenten con un espacio y los equipos necesarios para procesar la información que recogen, mientras que la Fundación Natura entrega los fondos para el pago mensual de los monitores ambientales.

José Ávila, responsable de la coordinación y planificación del gobierno autónomo Charagua Iyambae, menciona que el trabajo de los monitores ambientales ayuda al gobierno en la organización de la gestión del área protegida porque les permite identificar, además de las especies, con qué otros elementos se cuenta en las áreas de conservación. «Esa información es necesaria e importante porque nos permite organizarnos mejor y saber qué tenemos que conservar».

Capacitación para el uso de las herramientas digitales en el monitoreo ambiental. Foto: Fundación Natura.

Ávila también señala que, además del trabajo de los monitores ambientales, se cuenta con cámaras trampa en las áreas protegidas que están bajo su jurisdicción, dos de ellas —Guajukaka e Irenda— están dentro del ámbito del proyecto.

«Ambas actividades se hacen de manera conjunta. Por un lado, las cámaras trampa que se colocan en senderos permiten ver qué fauna transita en cada lugar, mientras que el monitoreo comunitario, que se realiza a pie o caballo, identifica dónde se pueden ver los animales, además que los registra mediante fotografías», dice Ávila.

El monitoreo de fauna a través de los comuneros —continúa Ávila— es una forma de evidenciar, en sus recorridos, la presencia física del animal, ya sea observándolo o a través de sus huellas y heces que se registran en el aplicativo móvil.

La huella de un guanaco registrada por los monitores ambientales. Foto: Fundación Natura.

«Este trabajo es fundamental porque la creación de las áreas naturales protegidas surgió a propuesta de los comuneros. Ellos han dicho queremos cuidar al último animal que nos queda y esta en peligro de extinción: el guanaco», agrega Ávila.

El programa de monitores ambientales —explica María Teresa Vargas— se ha convertido en un mecanismo para generar empleo y, además, genera orgullo en las comunidades y una apropiación del área protegida. «El propósito es que estén atentos a cualquier potencial amenaza, sepan lo que hay adentro y puedan reportarlo para protegerlo».

Imagen principal: Guanacos. Foto: Subsecretaría de Ambiente de La Pampa.

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