- El Estado peruano reconoce oficialmente la existencia de 25 pueblos indígenas en aislamiento voluntario y contacto inicial (Piaci).
- Los mashco piro son los Piaci con mayor avistamiento en la Amazonía peruana y el más grande registrado hasta le momento.
- En los últimos diez años, el Gobierno entregó concesiones forestales y de aprovechamiento de castaña colindantes a la Reserva Territorial Madre de Dios, donde habitan.
- La Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes denunció el caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, donde se evalúa la supuesta responsabilidad del Estado peruano en la violación de los derechos por no proteger el territorio de este pueblo en aislamiento y por permitir actividades extractivas.
“Los mashco piro son altos, deben tener entre 1.70 y 1.90 metros, son robustos y fuertes. En estos meses, de agosto a octubre, aparecen porque es época de sequía en el río Las Piedras. Nosotros estamos preparados, por si aparecen”, dice Lina Alvarado, vicepresidenta de la comunidad Monte Salvado, ubicada en la región Madre de Dios, en la Amazonía sur de Perú.
La comunidad de Lina es colindante a la Reserva Territorial Madre de Dios, zona por donde transita el pueblo en aislamiento voluntario mashco piro, el grupo de indígenas no contactados más grande del mundo registrado hasta la actualidad, con un promedio de 750 integrantes.
Ellos habitan entre la cuenca del río Purús, al sur del departamento de Ucayali, y las cuencas de los ríos Las Piedras y Manu, al norte y oeste de Madre de Dios. Transitan las Reserva Indígena Mashco Piro, Reserva Territorial Madre de Dios y Reserva Indígena Murunahua. Fueron reconocidos por el Estado peruano en 2014. En total son 25 pueblos en aislamiento voluntario y contacto inicial los que registra el Ministerio de Cultura.

Lina Alvarado cuenta a Mongabay Latam que hace dos semanas la comunidad Oceanía, ubicada en el límite de los distritos de Iberia, Iñapari y Tahuamanu, en la región de Madre de Dios, informó que han escuchado los gritos de los mashco piro. “No los han visto, pero sí saben que están cerca de la comunidad. Ellos solo salen cuando les hace falta comida y esto se debe a la presencia de madereros, quienes afectan el bosque dejándolos sin recursos”, comentó la lideresa.
La comunidad Oceanía tiene conflictos con empresas madereras desde 2017. Estas compañías cuentan con concesiones legales otorgadas por el Estado peruano. Según Lina, no habría inconveniente si estás no estarían al lado de la Reserva Territorial Madre de Dios, por donde transitan los mashco piro. “El ruido que hacen las maquinarias es un grave problema para los hermanos aislados, ya que espanta a los animales que consumen”, anota.
Esta situación ha generado conflictos entre el pueblo indígena mashco piro y la población local. El año pasado se registraron dos avistamientos con consecuencias fatales. El primero fue en agosto, cerca de la comunidad Oceanía, donde dos madereros murieron. El segundo sucedió en octubre, en la comunidad de Monte Salvado, donde el líder indígena Jorge Alvarado recibió un flechazo en el hombro.

“Mi hermano ya regresó a la comunidad, está recuperando la movilidad del brazo”, cuenta la lideresa yine. Según el Ministerio de Cultura, el pueblo yine y los mashco piro pertenecen a la misma familia y mantienen relación desde hace décadas.
Aún sin recategorización
En 2002, el Estado peruano declaró como reserva territorial 829 941 hectáreas en Madre de Dios, ya que estos espacios eran ocupados por pueblos en aislamiento voluntario y contacto inicial. Según la Resolución Ministerial de creación, la reserva subsiste hasta que se complete el proceso de categorización para ser una reserva indígena, cuando se concluya con los estudios necesarios, los cuales fueron realizados en 2016 por la organización no gubernamental World Wildlife Fund Perú.
Según los Estudio Adicional de Categorización (EAC) se debe ampliar el área actual de la reserva porque la presencia de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario es mayor a la considerada.
“En 2014 se crea una comisión para la recategorización de la Reserva Territorial Madre de Dios, pero no se ha conseguido porque existe una empresa forestal ahí”, explica Juliana Bravo Valencia, abogada de Earth Rights International.

Esta organización civil es la que representa a la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (Fenamad) ante la denuncia contra el Estado peruano por violar los derechos de los mashco piro. La demanda se basa en que no se concluye la creación de la reserva y, por el contrario, se han entregado concesiones maderables y de aprovechamiento de frutos a la zona colindante.
Katia Ponciano, comunicadora indígena de Monte Salvado cuenta que colindante a la comunidad y la Reserva Territorial Madre de Dios el Gobierno entregó tres concesiones de aprovechamiento de castañas a pobladores locales.
“Ellos realizan la recolección manual de la castaña, pero ingresan a sus concesiones y la reserva armados, dicen que los Piaci no existen y que no debemos de exigirles protocolos seguros para su ingreso al territorio de los Piaci”, contó la joven lideresa de 28 años quien vive en la comunidad desde hace más de dos décadas.
El caso ante la Corte-IDH
En noviembre de 2024, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) presentó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) el caso de los mashco piro. La organización determinó que el Estado peruano sería responsable por violar los derechos de los pueblos indígenas en situación de aislamiento, ya que pese a aprobarse el Estudio Adicional de Categorización en 2016, hasta ahora no se creó la reserva indígena.

Dentro de la Reserva Territorial Madre de Dios también se han identificado a los pueblos Yora y los Amahuaca, ambos en situación de contacto inicial. Los primeros son reconocidos dentro de la Reserva Territorial Kugapakori, Nahua, Nanti y otros territorios, y los segundos, en la Reserva Indígena Murunahua.
Además, la CIDH señala que existen actividades madereras, actividades de tala ilegal, actividades mineras y proyectos de infraestructura que se sobreponen a la reserva territorial. “Con respecto al otorgamiento de concesiones forestales, si bien, conforme a la información contenida en el expediente, actualmente no se encuentra ninguna concesión forestal, unidad de aprovechamiento forestal ni bosques productivos que se superpongan al territorio indígena, el Estudio de Adicional de Categorización identificó”, señala la organización.
“El caso está en evaluación, esperamos una respuesta positiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para que pueda exigir a Perú adoptar las medidas de reparación, como es crear las zonas de amortiguamiento para las reservas indígenas, que a la fecha no se contempla en la ley y es importante para evitar que existan concesiones al lado de los territorios Piaci”, añadió la abogada Juliana Bravo Valencia.

Mongabay Latam se comunicó con el Ministerio de Cultura para conocer sobre el proceso de recategorización de la reserva, pero no obtuvo respuesta hasta el cierre de edición.
Asimismo, la CIDH solicita que se redefina correctamente el área de la futura reserva indígena, de acuerdo a los estudios aprobados por el Ministerio de Cultura, y que se capacite a las autoridades judiciales en derechos de los pueblos indígenas y la obligación estatal para respetar los derechos de propiedad colectiva. También, el deber de consulta previa, el principio de libre determinación de los pueblos indígenas, el deber estatal de garantizar su propiedad ancestral y el acceso a la Justicia de los PIACI.
Ley APCI contra las ONG
En abril último, Perú aprobó la modificación a la Ley de creación de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI), que establece multas de hasta 700 000 dólares a organizaciones que financien, asesoren o asistan acciones legales emprendidas contra el Estado peruano.

Ante esto, la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió una resolución que ordena al Estado peruano garantizar que la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes y EarthRights International puedan ejercer libremente su labor de defensa legal en el caso del pueblo indígena mashco piro contra el Estado peruano. Por lo que el caso continuará.
“Lo que pedimos es que respeten el territorio de los hermanos aislados para que puedan vivir en paz y nosotros convivir en armonía con ellos. Ya tenemos sistemas de actuación cuando vienen los mashco piro. Nos reunimos todos en el puesto de vigilancia de manera ordenada y calmada, y uno o dos vigilantes se acercan para ofrecerles comida. Ya estamos preparados para convivir en paz, pero no se logrará si las madereras siguen deforestando el bosque de los mashco piro”, afirma Lina Alvarado.
Imagen principal: los mashco piro viven en aislamiento en las proximidades de la comunidad de Monte Salvado, en Madre De Dios, Amazonía peruana. Foto: archivo Fenamad, 2014