- En esta sección, Killeen explica el fenómeno de los carismáticos líderes políticos de la Panamazonía. En su opinión, casi siempre estas personas tendrán tendencias autoritarias y pueden provenir tanto de la izquierda como de la derecha, pero comparten un desprecio por los principios democráticos y el Estado de derecho.
- El nacionalismo del que hacen gala, explica el autor, los empuja a atacar a las élites y también a organizaciones extranjeras, en particular las asociadas a instituciones multilaterales de países del primer mundo.
- ¿Cuál es el acercamiento de estos líderes a los temas ambientales? Del breve recorrido que hace Killeen, se desprende que se decantan por políticas de promoción empresarial antes que el respeto por las normas ambientales, lo cual habla también del desdén a los derechos de los pueblos indígenas.
La elección de políticos populistas rara vez augura algo positivo para la población amazónica o para la conservación de su biodiversidad y servicios ecosistémicos. La mayoría son meros estilismos del político genérico: individuos motivados por el interés propio que se presentan como defensores del ciudadano común. Aún así, ocasionalmente surge una figura carismática que trasciende los límites habituales del ámbito político para dominar por completo la política electoral. Casi invariablemente, esta persona tendrá tendencias autoritarias y buscará debilitar la integridad institucional, pervertir los sistemas electorales y perseguir a la oposición mediante un sistema judicial corrupto. Pueden provenir tanto de la izquierda como de la derecha, pero comparten un desprecio por los principios democráticos y el Estado de derecho.
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Los demagogos populistas son expertos en apelar a las emociones del «ciudadano común»; emplean un lenguaje sencillo y eslóganes que conectan con la frustración del público ante la lentitud (o inexistencia) de las reformas económicas y sociales. Utilizan una retórica polarizadora para explotar las divisiones sociales, proyectadas como una lucha de «nosotros contra ellos», que puede ser de carácter racial, geográfico, de clase o una combinación de estas. Explotar la ira contra el statu quo es una estrategia política común, facilitada por el evidente interés propio de las élites, que se han enriquecido mientras invertían poco en los trabajadores pobres. Invariablemente, estos líderes prometen soluciones simplistas a problemas complejos, ignorando tanto la ciencia como la teoría económica.
El ataque a las élites suele extenderse a organizaciones extranjeras, especialmente aquellas asociadas con instituciones multilaterales controladas por economías avanzadas. Esto sienta las bases para otro punto clave de su agenda política: un nacionalismo manifiesto que afirma que los gobiernos anteriores han «vendido el país» a intereses internacionales.
En la izquierda, los demagogos populistas más exitosos han sido Hugo Chávez y su sucesor Nicolás Maduro (Venezuela, 1999–2023). Su régimen condujo al país a la ruina mediante políticas neosocialistas heterodoxas. En la Amazonía, promovieron un sector minero de oro que ignora las normas ambientales, al tiempo que desatendieron las demandas de autonomía y derechos territoriales de las naciones indígenas.

El compromiso con la conservación ambiental y la justicia social fue un elemento destacado de la primera campaña presidencial de Rafael Correa (Ecuador, 2007–2017). En su primer año de mandato, propuso poner fin a la explotación petrolera en el Parque Nacional Yasuní a cambio de una compensación internacional. Al no obtenerla, resultado que sin duda previó, impulsó sus planes de expandir las perforaciones en el área protegida, culpando a las economías avanzadas.
Evo Morales (Bolivia, 2005–2019) llegó al poder con gran apoyo de los pueblos indígenas y en reacción a las políticas neoliberales que no lograron resolver la pobreza estructural del país. Una vez en el poder, se convirtió en defensor de las industrias extractivas y de la expansión de la frontera agrícola. Su administración traicionó pronto su compromiso de respaldar las demandas territoriales de los pueblos indígenas de las tierras bajas, en parte debido al poder electoral de los pequeños agricultores interculturales, altamente organizados, que exigen acceso a tierras públicas (véase el capítulo 4).
En la derecha, la figura populista más exitosa fue Alberto Fujimori (Perú, 1990–2000), quien dominó la política tras derrotar a las guerrillas marxistas y maoístas que habían aterrorizado al país durante más de una década. Su discurso de orden público fue acompañado por programas a favor de los pobres urbanos, mientras impulsaba políticas neoliberales como la apertura de la Amazonía a la producción de petróleo y gas, la construcción de carreteras y la distribución de tierras públicas a los colonos. Sin embargo, sus políticas se vieron socavadas por niveles sin precedentes de corrupción y violaciones a los derechos humanos, lo que llevó a su destitución y eventual encarcelamiento.
El populista de derecha que más recientemente llegó al poder fue Jair Bolsonaro (Brasil, 2019–2022), quien aprovechó una ola de descontento con las administraciones anteriores, debilitadas por el escándalo de corrupción conocido como Lava Jato.

Bolsonaro hizo campaña y gobernó apelando a la coalición de los boi (ganaderos), bíblia (evangélicos) y balas (militares y fuerzas del orden), con promesas explícitas de expandir la frontera agrícola hacia la Amazonía, mientras desmantelaba el aparato regulatorio creado para conservar la biodiversidad y reconocer los derechos de los pueblos indígenas. Debilitó abiertamente las instituciones democráticas, pero fue derrotado por un estrecho margen en su candidatura a un segundo mandato en 2022.
No obstante, el uso de la retórica populista no se limita a los presidentes. Los movimientos populistas pueden desestabilizar gobiernos democráticos, especialmente aquellos con márgenes electorales estrechos o coaliciones débiles, como lo demuestran los recientes disturbios políticos en Bolivia, Perú y Ecuador. Los políticos locales y regionales son particularmente sensibles a los problemas que motivan a sus electores, muchos de los cuales tienen intereses creados en actividades económicas no sostenibles.
Imagen destacada: Foto de archivo del año 2019, de izquierda a derecha: Ernesto Fraga Araújo, ex ministro de Relaciones Exteriores de Brasil; Evo Morales, ex presidente de Bolivia; Martín Vizcarra, ex presidente de Perú, Iván Duque, ex presidente de Colombia; Lenin Moreno, ex presidente de Ecuador; Michael A. Adhin, ex vicepresidente de Surinam y, Raphael Trotman, ex ministro de Recursos Naturales de Guyana. Foto: Cortesía de Nicolás Galeano – Presidencia.