- Las historias investigadas por los periodistas de Mongabay Latam durante 2025 documentaron los impactos de la minería, los grupos armados y los megaproyectos, así como las graves afectaciones provocadas por el crimen organizado y los incendios forestales.
- Los reporteros navegaron por ríos, se internaron en la selva y viajaron a territorios apartados para contar las luchas y los desafíos que enfrentan comunidades locales e indígenas en América Latina.
- Algunas coberturas implicaron riesgos, ya que se realizaron en zonas en conflicto, marcadas por la presencia de grupos criminales y cárteles que se disputan el control del territorio y siembran miedo en las comunidades.
- En esta nota, los periodistas narran en primera persona cómo vivieron las coberturas, investigaciones y reportajes que marcaron el año.
Durante 2025, periodistas de Mongabay Latam recorrieron ríos, selvas y territorios aislados en América Latina para investigar historias marcadas por la minería ilegal, los megaproyectos, el crimen organizado y los incendios forestales. Sus reportajes documentaron no solo los impactos ambientales y sociales, sino también las luchas y resistencias de comunidades locales e indígenas que habitan regiones atravesadas por el conflicto y el abandono estatal.
Muchas de estas coberturas se realizaron en contextos de riesgo, en zonas donde distintos grupos criminales se disputan el control del territorio y siembran miedo entre las comunidades.
En Sinaloa, al noroeste de México, el crimen organizado provoca incendios forestales valiéndose de explosivos artesanales lanzados desde drones. En Bolivia, tres pueblos indígenas conviven con la contaminación minera en un río sagrado. En Brasil, las comunidades indígenas ponen el ejemplo con la organización y gestión del territorio para conservar la naturaleza.
En este artículo, los reporteros cuentan en primera persona el detrás de cámaras de sus investigaciones: los retos del trabajo en campo, las decisiones difíciles y las experiencias que marcaron un año de periodismo hecho desde el territorio.
1.La batalla interna del cártel de Sinaloa, en México, provocó la peor temporada de incendios en la última década: una investigación de Miriam Ramírez

Llegar a la zona serrana de Sinaloa, casi en los límites con Durango, era bastante difícil por la crisis de inseguridad que prevalece. Dos semanas antes de subir a la sierra, hubo un enfrentamiento que dejó cinco personas asesinadas en un pueblo muy cercano. Como reporteros, era muy complicado acceder sin alguien que conociera el lugar o que tuviera un vínculo con la comunidad. Buscando contactos di con un colectivo de jóvenes que estaban organizando una brigada médica gratuita a través de redes sociales. Los contacté, les pedí acompañarlos y documentar su labor. Gracias a ellos pudimos recorrer los poblados.
Ya en la región, hablar con los pobladores fue complejo porque había mucho miedo y desconfianza. Muchas personas aceptaron hablar con nosotros, pero se negaron a dar sus nombres por el temor constante al control que ejerce el crimen en la zona. Pero caminar estas comunidades y hablar con sus habitantes sobre lo que han resistido en el último año fue fundamental para la investigación. Nos permitió ponerle rostro a las cifras del desastre forestal que habíamos visto en el análisis de datos y atestiguar el acoso criminal y el abandono gubernamental en el que viven las comunidades del bosque.
Lo que más me impactó fue escuchar sobre la violencia generalizada y el acoso criminal en toda la región, algo que se repite en Sinaloa, Durango y Chihuahua. La violencia y el control del crimen organizado se han expandido por toda la zona y la constante es el abandono del Gobierno hacia estas comunidades.
Desde que preparábamos el viaje, Valente Rosas, el fotógrafo, me preguntó si podía llevar un dron para hacer tomas aéreas de las comunidades. Yo tenía cierto temor de que en el camino algún grupo armado nos detuviera y nos lo quitara. Aun así, decidimos llevarlo.
Ya en las comunidades, nunca pudimos volarlo. Antes de hacerlo preguntamos a los pobladores y nos dieron varias negativas. La primera, era que la gente podía asustarse al ver el dron y pensar que estaba ahí para lanzar algún explosivo. La segunda era que si personas de grupos armados lo veían, podían acercarse a cuestionar de quién era, qué hacíamos ahí y por qué lo estábamos volando. La respuesta fue un no rotundo. El dron solo nos acompañó en el camino, ni siquiera lo encendimos.
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2.Astilleros ilegales en Perú: el mercado negro detrás de la construcción prohibida de embarcaciones: una investigación de Enrique Vera

La historia requería la cobertura en dos sectores de astilleros ilegales ubicados en Paita y Sechura, ciudades de la región de Piura. La construcción de embarcaciones en Perú está prohibida. Sin embargo, el engranaje de ilegalidad en torno a ambas zonas incluye vendedores de licencias, talleres de fabricación clandestinos —algunos en plena calle— y hasta bandas delincuenciales que dan seguridad para que los negocios funcionen sin problemas.
Para llegar tuvimos que realizar una preproducción de dos o tres semanas en que nos comunicamos con los vendedores de documentos y establecimos quiénes eran sus contactos para la construcción de los barcos. Eso nos permitió tener puntos fijos a dónde ir, como supuestos interesados en la construcción de un barco, dentro de los sectores de astilleros. El ingreso fue complicado por la inseguridad, sobre todo, para captar imágenes de forma discreta, con el auto en movimiento y desde distancias prudentes para elevar el drone. El resultado, creo, fue bueno. Los testimonios y gráficas describieron claramente cómo se mueve esta actividad ilegal.
Lo que nos demandó mayor delicadeza fue tener claros diversos aspectos acerca de un barco: dimensiones, volúmenes, usos en altamar. Era necesario para manifestar el interés que teníamos en el armado de una embarcación y desenvolvernos con soltura dentro de los astilleros ilegales. Lo principal era no levantar la menor sospecha y, en la supuesta transacción, obtener la mayor cantidad de datos posibles.
Cuando estábamos registrando con un drone los astilleros de la caleta La Tortuga, en Paita, al parecer notaron nuestra presencia y el trabajo que realizábamos. Tuvimos que traer de vuelta el dispositivo hasta nuestra posición. Nos encontrábamos ocultos en una ladera de arena que da a la playa del sector.
Mientras veíamos que más personas salían de los astilleros y se agrupaban intentando seguir la ubicación del drone, los segundos en que este demoraba en regresar parecían eternos. Finalmente, conseguimos guardar todo y ponernos en resguardo antes de que nos siguieran. Fueron los registros finales de la cobertura y no los podíamos perder.
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3.Cubrir la COP30 en Brasil: un trabajo de Gonzalo Ortuño

Fue a último momento. Me comunicaron que era becado por la organización Climate Reality Project de América Latina para cubrir presencialmente la cumbre climática global, COP30, en Belém, Brasil. Lo más retador fue entender las dinámicas, los procesos técnicos y lenguajes que usan en las cumbres climáticas. No son accesibles y van a un ritmo al que cuesta adaptarse cuando no estás acostumbrado, pero la colaboración de colegas que tienen experiencia en estas coberturas ayudó mucho a entender y contar de la mejor forma lo que estaba pasando.
Pienso que el hecho de que estos espacios hayan regresado a América Latina, especialmente a la Amazonía, no solo fue simbólico, sino que también permitió visibilizar problemas y alternativas de actores sociales muy importantes, como los pueblos indígenas y afrodescendientes que siguen siendo aislados a la hora de tomar decisiones. Tuve la oportunidad de visitar dos territorios quilombola durante la COP: el Menino Jesús e Itacoã-Miri.
Las formas de organización y gestión del territorio de estas poblaciones no solo me impactaron sino que me permitieron contar desde su perspectiva la importancia de las decisiones que se tomaban en la cumbre. Fue la historia que más disfruté contar, tanto en texto como en video.
A dos días de cerrar la COP30 hubo un incendio en la zona de pabellones de la cumbre. Probablemente sea lo más recordado o la única razón por la que muchas personas supieron de este encuentro. Me parece que refleja mucho nuestra situación y respuesta ante la crisis climática: desinformación y desconexión de lo que se vive. Marcó de alguna forma una cobertura que siempre recordaré.
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4.El mar tomado: pescadores sobreviven entre piratas, narcos y extorsiones en Ecuador

Este testimonio es narrado por un periodista cuya identidad fue protegida por motivos de seguridad.
El proceso para llegar a la zona fue complejo por el factor de riesgo que conllevaba. Desde hace tres años se ha registrado una escalada de violencia sin precedentes en Puerto Bolívar, al punto de que se ha producido el desplazamiento forzoso de la población y de que hay escasa presencia estatal. Por esa situación tuve que pedir acompañamiento de la Policía: me trasladaron en una camioneta de la institución, con chaleco antibalas, junto a los mandos altos. A la vez, había resguardo de otras cuatro camionetas, unas veinte motos y un equipo de una unidad élite.
Tuve que hacer un proceso de avanzada para identificar fuentes y citarme con ellas lejos de la zona. Fue muy complicado. De hecho, durante la reportería se registró un incidente armado.
En principio, lo más difícil fue identificar a las fuentes directas del tema y convencerlas para que hablen, ya que hay varios antecedentes de pobladores asesinados por hablar de lo que pasa en la zona del foco de la investigación.
Destaco la dimensión del impacto del crimen organizado en las zonas de foco de la investigación, ya que no se había recogido ni publicado algo similar. Lo que pasa en el mar había sido contado de forma esporádica y sin alguna comprensión. Me impactó mucho el riesgo permanente al que están expuestos los pescadores, más allá de lo que se pueda percibir en las notas de prensa sobre hechos puntuales.
Cuando estábamos haciendo la reportería nos movimos a otra zona peligrosa. Ahí hubo disparos y mucha tensión. Ya había estado en operativos contra el crimen organizado, pero este fue un imprevisto que reforzó las advertencias de riesgo que me habían hecho las fuentes, mis colegas y la misma Policía. Esa situación ayudó mucho a entender el ambiente cotidiano de esa zona del país.
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5.Detectan niveles tóxicos de metales pesados en el agua y sedimentos del río Santiago, en Ecuador: un reportaje de Ana Cristina Alvarado

Para llegar a Tiwintza desde Quito hay que viajar por carretera durante aproximadamente ocho horas. Si bien la carretera es buena durante el primer cuarto del camino, después se adentra cada vez más en zonas poco habitadas, selváticas y llenas de cascadas, atravesando la complicada geografía de la Cordillera del Cóndor. Llegamos cuando el sol ya empezaba a calentar el pequeño poblado de Tiwintza, hogar del pueblo Shuar Arutam, asentado a orillas del río Santiago.
Una vez en la comunidad, para realizar la toma de muestras de agua, tuvimos que navegar hasta zonas abandonadas por los mineros, donde todavía quedaba maquinaria o piscinas que hacen para lavar el oro. Para llegar a algunos de esos puntos, el lanchero y el puntero —la persona que ayuda a dirigir a quien conduce la embarcación—, tuvieron que sortear rápidos y esquivar remolinos que han ocasionado accidentes en navegantes que no le han dado la suficiente importancia a la fuerza de la naturaleza.
Lo que más me impactó es que antes del estudio, la población no tenía información contundente que les permitiera conocer el estado del río donde todavía algunas personas pescan o se bañan, aunque los pobladores ya intuían que el río estaba contaminado. En una visita anterior, comprobé que los niños se refrescaban durante los calurosos días en las piscinas que los mineros habían dejado tras retirarse de las playas.
Aunque el mismo río se había llevado las aguas tóxicas, los técnicos comprobaron que en esas piscinas permanecen contaminantes que pueden afectar la salud de los pequeños. Sin embargo, hasta ese momento, no tenían información adecuada sobre los riesgos que enfrentaban.
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6. Jani Silva, la defensora de la Perla Amazónica, en Colombia: una historia contada por Laila Abu Shihab

La reportería fue difícil básicamente por dos razones. La primera es la seguridad de la zona, que desde hace unos años ha sufrido el recrudecimiento de la violencia y el asedio de distintos grupos armados ilegales. La segunda es la personal: la protagonista de la historia no estaba convencida de querer hablar con una periodista sobre su vida y sus luchas.
Fue necesario sortear la desconfianza y el cansancio de Jani Silva frente a los periodistas que, asegura, constantemente le solicitan entrevistas, así como el desgaste que su labor le ha implicado, con enormes sacrificios personales, emocionales y físicos.
La entrevista principal se realizó en la casa de Jani y allí ella estaba rodeada de animales, loros, gatos, perros… adora los animales y habla todo el tiempo con ellos. Me impactó que en la región, Jani es una lideresa a la que todo el mundo —sin exagerar— conoce y que ha dejado huella en decenas de jóvenes que hoy trabajan en los proyectos que ella misma ideó y lidera.
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7. La Reserva de la Biósfera Los Tuxtlas está acorralada por proyectos mineros para el Tren Maya, en México: un reportaje de Flavia Morales

El acceso a la zona fue complejo debido a su carácter selvático y las condiciones de infraestructura. La investigación requirió planificación logística, incluyendo traslado por caminos rurales, coordinación con habitantes locales y contacto con organizaciones ambientales. Para recabar información confiable se combinaron entrevistas con pobladores, se consultaron documentos oficiales y a especialistas en biodiversidad, lo que permitió contrastar distintas perspectivas y obtener datos directamente en el terreno.
Lo más complicado fue integrar múltiples voces y datos técnicos en un contexto con poca documentación accesible públicamente. Teníamos la información en los mapas, pero existieron limitaciones y desconfianza de algunos interlocutores ante temas sensibles como proyectos mineros o infraestructura, lo que exigió tiempo, paciencia y construcción de confianza para recopilar información sólida y verificable.
De la investigación destaco que, pese a ser un área natural protegida muy diversa e importante ambientalmente, está descuidada. Hay poca intervención de grupos de defensa ambiental en la zona y los distintos proyectos de desarrollo generan tensiones con la conservación ambiental y las comunidades.
Es un territorio complejo. Lo que más me impactó fue constatar que más allá de cifras y mapas, son las comunidades locales las que, a su manera, con pequeños proyectos, buscan la conservación de su territorio.
Durante el trabajo de campo, hubo un momento en el que personas de la localidad nos guiaron para recorrer zonas clave donde había proyectos mineros que desconocíamos. Esa experiencia facilitó la movilidad en un terreno difícil y evidenció la importancia del conocimiento local como aliado fundamental en cualquier investigación de campo en regiones como la reserva.
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8.El río Pilcomayo bajo amenaza: pueblos indígenas guaraní, weenhayek y tapiete piden protegerlo frente a la minería y el gas en Bolivia: un reportaje de Iván Paredes

Recibí información de los pueblos indígenas guaraní, weenhayek y tapiete sobre la contaminación del río Pilcomayo. Decidimos realizar un recorrido por el Chaco boliviano para dialogar con los dirigentes indígenas y los comuneros. Tuvimos la ayuda de algunas organizaciones que nos brindaron más información y se informó que estas comunidades indígenas están afectadas por la contaminación del río por minería ilegal y legal, y por actividades petroleras.
Lo más complicado fue obtener estudios actualizados que verifiquen la contaminación en el río Pilcomayo. Hay estudios de 2020 a 2023 que nos sirvieron, pero ahora, según los comuneros, las aguas del Pilcomayo están más contaminadas.
Lo que más destaco es el trabajo de campo que se realizó. Fueron cinco días de recorrido para dialogar con los pueblos indígenas guaraní y weenhayek, quienes me recibieron amablemente para contar sus penas por la contaminación. Lo que me impactó es que en esa zona los peces, en especial el sábalo, son cada vez más pequeños y difíciles de pescar.
Como anécdota puedo mencionar que en el segundo día se perjudicó un poco la visita por los fuertes vientos que levantaban polvo en pleno río Pilcomayo. Eso hizo que las fotos no fueran de muy buena calidad, pero luego todo salió muy bien.
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Imagen principal: algunas comunidades de la zona de Tiwintza, en Ecuador, no se puede entrar en auto, por lo que los locales usan sus motocicletas. Ana Cristina Alvarado en la imagen. Foto: cortesía de Armando Lara