- Mongabay Latam habló con Bill Saant, dirigente de territorio de la Organización Kichwa de Pastaza (PAKKIRU), sobre la huella petrolera en su territorio y una posible nueva licitación.
- Saant es originario del Pueblo Kichwa del Curaray, base de la organización provincial, y asegura que la industria petrolera ha dejado profundas marcas en su familia y en la naturaleza.
- Los 16 pueblos que conforman PAKKIRU, incluido el del Curaray, han rechazado en asambleas las rondas petroleras que anunció el Gobierno de Daniel Noboa.
- La declaratoria de la selva como ser viviente, consciente y con derechos es una de las estrategias que han tomado para defender su hogar ancestral.
A primera hora de la mañana, Bill Saant pinta su rostro con wituk, una tintura vegetal negra. Usa un palillo para dibujar tres franjas horizontales que van de lado a lado, a la altura de la frente, de los ojos y debajo de la boca. Los niños del Pueblo Kichwa del Curaray (PAKIC) lo observan antes de entrar a clases. A este territorio se sobreponen al menos tres bloques petroleros, que serán licitados este año en la Ronda Subandina, según anunció el Gobierno de Daniel Noboa.
Saant es el dirigente de territorio de la Organización Kichwa de Pastaza (PAKKIRU, por sus siglas en kichwa). Aunque sus tareas organizativas lo obligan a recorrer los 16 pueblos que conforman PAKKIRU, a lo largo de 1.12 millones de hectáreas, a inicios de febrero de 2026 volvió a su pueblo natal para socializar procesos de linderación, levantar información poblacional y acompañar una iniciativa de fortalecimiento de los Sacha Runa, en español Personas de la Selva, el grupo de defensores del territorio del PAKIC.
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De madre kichwa y padre shuar, aprendió de las dos culturas. En las madrugadas tomaba guayusa, una especie de infusión amazónica, junto a sus abuelos maternos, quienes le enseñaron sobre la selva. Sus tíos le guiaban en la cacería y en la pesca. Con ellos aprendió a usar la cerbatana, pero era su abuela quien le daba chiricaspi, una planta del género Brunfelsia con la que se hace una bebida para tener pulmones fuertes y soplar los dardos con precisión.

Vivió su primera ceremonia espiritual a los seis años, junto a su abuelo paterno. Le compartió wantuk, conocido en español como floripondio (Brugmansia arborea), un alucinógeno usado en la espiritualidad shuar. “Me permitió conocer los inframundos de los que se habla en la cosmovisión de los pueblos indígenas”, relata durante una noche nublada, a orillas del río Villano, ubicado a 17 horas de Quito, tras un viaje terrestre y fluvial. “Entendí que existen muchos espacios de vida aquí en el territorio”, añade.
Haberse educado con la influencia de ambas culturas fue una fortaleza. Cuenta que a pesar de los retos de vivir en una comunidad tan aislada y con poco acceso a salud, educación y servicios básicos, la sabiduría ancestral le dio las herramientas necesarias para buscar espacios para educarse, liderar a su pueblo y apoyar a su familia en momentos difíciles.
Mongabay Latam se reunió con Saant para hablar sobre las amenazas al territorio y las acciones que PAKKIRU y PAKIC están tomando para protegerlo.
–¿Cuál fue la experiencia que tuvo el PAKIC con la industria petrolera?
–Años atrás ingresaron las empresas petroleras acá para la exploración. Realizaron [exploración] sísmica y dejaron los desechos sólidos abandonados. Cuando mi hermano tenía nueve años, se accidentó en una tubería de metal que abandonó la compañía Western [que hizo exploración petrolera en la zona en la década de 1970], se le cayó en el abdomen y perdió órganos como el páncreas y los intestinos. Pasó hospitalizado casi dos años en el hospital de Baca Ortiz de Quito.

Fue duro, yo tuve que salir a Puyo a estudiar el colegio porque aquí solamente había escuelita. Aunque me gané una beca para estudiar turismo sostenible en el bachillerato, era un desafío grande salir a estudiar a la ciudad. Tuve que trabajar desde los 12 años para no ser un peso más para mis papás, tuve que sobrevivir y fui madurando.
–Entonces, ¿tuvo que trabajar y estudiar al mismo tiempo?
–Yo trabajaba de siete a una y donde arrendaba había una tiendita y ahí trabajaba durante las tardes. Mi padre también tenía que esforzarse. Él tenía mucha experiencia con turismo pero casi no alcanzaba, por eso después decidí ayudarle para pagar los medicamentos de mi hermano, que eran bastante costosos. Mi hermano sigue llevando tratamientos porque tiene cinco cirugías. Hasta ahora yo como hermano sigo apoyando.
Pasaron los años y también me dediqué al turismo comunitario. Desde muy joven me comprometí y trabajé en la comuna San Jacinto, en la comunidad de Yaku Runa. Ahí estaban asentadas cuatro nacionalidades y el tema cultural era muy fuerte porque era esencial para demostrar el conocimiento de los pueblos, su cosmovisión y cómo cada nacionalidad vive con la naturaleza.

Conviví ahí seis años y de ahí gané una beca para capacitarme en una escuela de turismo en Italia. Fue un apoyo de la Organización Internacional del Trabajo [OIT].
–¿Emprendieron alguna acción en contra de esta empresa o de alguna entidad del Estado por la infraestructura abandonada?
–Cuando ganó el presidente Rafael Correa [2007], mi padre presentó una denuncia pero no tuvimos respuesta desde las instituciones. Queríamos ayuda para cubrir los gastos médicos. No recibimos esos apoyos ni en ese tiempo ni hasta la actualidad. Hemos sustentado y hemos salvado la vida de mi hermano con el esfuerzo de la familia.
–¿En qué estado quedaron las zonas exploradas?
–No explotaron, pero existe ahí un nido [un pozo exploratorio]. Está sellado, pero hay una parte en un pozo que sí está botando gotas de petróleo. A veces se acumula y genera un impacto en la naturaleza, contamina. Hasta el momento se han hecho una o dos limpiezas.

–¿Las hacen ustedes?
–Sí, el pueblo se organiza. Una vez, de tanto golpear las puertas, el Ministerio de Hidrocarburos intervino para levantar el crudo que estaba derramado. A veces cuando hay inundaciones, el agua desparrama todos los contaminantes.
–¿Ahora, cuál es la relación con las petroleras?
–Hace años, desde que yo era muy wambra [joven] llegaron aquí para hacer una supuesta consulta previa, libre e informada, pero con engaños. Vinieron a ofrecer migajas, bonos, llegaron con pancito, con pollitos. Tenían videos con los que querían convencer a la gente.
–¿Se refiere a la consulta de la Ronda Suroriente de 2012?
–Vinieron los chinos [se refiere a un contrato que el Estado firmó en 2016 con Andes Petroleum]. En ese tiempo la gente estaba dividida 50-50. Una parte del pueblo quería aceptar el ingreso de las petroleras y otra parte estaba en contra, rechazando. Después de una discusión de manera colectiva decidieron no permitir el ingreso de las empresas petroleras y Curaray, como base de PAKKIRU, ha rechazado rotundamente la actividad extractiva.

–¿Cómo vive el PAKIC la declaratoria del Kawsak Sacha o Selva Viviente?
–La Nacionalidad Kichwa de Pastaza declaró todo el territorio, 1 125 000 hectáreas, como Kawsak Sacha, Selva Viviente. Es un ser consciente, sujeto de derechos. Eso ha sido muy importante para los pueblos. La Nacionalidad Kichwa ha sido pionera de muchas formas de resistencia.
En el marco del Ñukanchi Kikin Ushai Kawsay [Gobierno Propio de los Kichwa], el Kawsak Sacha es una propuesta de vida que permite proteger el territorio de la Nacionalidad Kichwa y de otros pueblos indígenas.
Este proceso está en construcción y siempre vamos a defender la importancia del territorio para las futuras generaciones. Pero la Selva Viviente también equilibra la vida del mundo. Por eso es que hemos hecho incidencia a nivel internacional con nuestra propuesta, porque a los pueblos indígenas nos han utilizado como maquillaje, pero no ha habido una participación real.

–¿Cuál es la diferencia entre el concepto de conservación que tenemos en el mundo occidental y el Kawsak Sacha?
–Milenariamente, los pueblos indígenas han mantenido una relación entre la naturaleza y el ser humano, entre los kichwa runakunas [personas kichwa] y los seres vivientes que existen aquí dentro de la selva, como Amazanga [el gran espíritu de la selva], Nungulli [madre tierra] y Tsumi [hombre de río]. Ellos son seres protectores de la naturaleza.
Esa relación ha permitido la vida armónica de los pueblos kichwas aquí de Pastaza. Si hablamos de conservación, desde afuera creen que recién vamos a empezar a conservar este espacio territorial, pero los pueblos indígenas lo han conservado por miles de años.
–¿Qué mecanismos de defensa territorial han desarrollado para proteger el Kawsak Sacha de las amenazas externas?
–Tenemos el diagnóstico del Kawsak Sacha y un plan estratégico. Tenemos la propuesta de autonomía y soberanía territorial que nos permite recoger las propuestas de los pueblos frente a las amenazas, como el petróleo, la minería o la deforestación. Es nuestro blindaje. Este proceso aún está en construcción, pero siempre nos hemos apegado a la cosmovisión, la cultura, la identidad y el idioma. También a la propuesta de educación y salud propia, y de autonomía económica.

El Estado no entrega recursos económicos directamente a las organizaciones indígenas, pero ya hemos escuchado la experiencia de Colombia, donde los pueblos indígenas ya van a recibir directamente los fondos. Nosotros también estamos construyendo esa propuesta.
–Este año podría concretarse la licitación de la Ronda Petrolera Suroriente. ¿Cuál es la posición de PAKIC?
–En asambleas siempre se ha decidido rechazar toda la política del extractivismo. Ya hemos tenido también amenazas de impacto de minería ilegal. Y los pueblos, en este caso el Pueblo de Curaray, ha decidido rechazar el ingreso de las petroleras y de la minería a nuestros territorios.
Con estas resoluciones, los pueblos caminan al consejo ampliado, a la asamblea de todo PAKKIRU, de los 16 pueblos. Nuestra resolución rechaza rotundamente a las rondas petroleras. El Pueblo de Curaray está preparando sus propias propuestas que permitan construir un proceso alternativo.

También es importante el trabajo de las guardias comunitarias, de los Sacha Runas, quienes siempre están monitoreando todo tipo de amenazas. Ahí también es importante el rol de los Tayak Runakunas [defensores kichwas], el grupo a nivel de la nacionalidad kichwa conformado por las guardias de cada pueblo.
Además, tenemos una alianza entre pueblos ante cualquier amenaza, estamos preparados. Es una minga para defendernos de todo tipo de amenazas.
–La dirigencia de PAKKIRU está por salir. ¿Cómo se van a asegurar de que los siguientes líderes den continuidad al proyecto del Kawsak Sacha y a la defensa en contra del extractivismo?
–Nosotros hemos trabajado con el mandato de la máxima asamblea. Estamos preocupados porque ya muchos líderes de nuestras bases nos han traicionado y eso ha sido una gran debilidad. Pero como Consejo de Gobierno no nos hemos vendido, siempre hemos mantenido la postura firme porque obedecemos un mandato decidido por todos los pueblos.

Vamos a dejar un mandato definido y escrito. Venga quien venga, el nuevo Consejo tiene que dar continuidad a los procesos que ya se han avanzado. Estamos esperando los resultados del congreso de finales de abril. Esperamos que vengan líderes jóvenes que han participado en los espacios de formación que abrimos. Hemos visto jóvenes comprometidos.
–¿En este escenario tan tensionante qué le da esperanza?
–Estoy siempre orgulloso de tener el territorio, soy parte de este Pueblo de Curaray, el que tiene mayor extensión territorial, con cerca de 200 000 hectáreas. Y también hay esperanza en la juventud, en los Tayak Runakunas y en muchos líderes, hombres y mujeres.
Hay esperanza en las mujeres también, tenemos mujeres bien formadas, empoderadas y muy fuertes. Creo que hay que dar espacio a las mujeres para que puedan liderar estos procesos que nos permitan defender los derechos de los pueblos indígenas y de la naturaleza, y que prevalezca la unidad, porque sí se ha logrado unificar a todos los pueblos de la Nacionalidad Kichwa de Pastaza.
Nota: Mongabay Latam se comunicó con el Ministerio de Ambiente y Energía de Ecuador y con la empresa Andes Petrolium para conocer sus versiones sobre los hechos relatados por Saant pero al cierre de esta nota no había recibido respuestas. Mongabay Latam intentó hallar representantes actuales de la empresa Western pero no pudo dar con ellos.
Imagen principal: Bill Saant, durante un encuentro de los Sacha Runa, en la comunidad Jaime Roldós. Foto: cortesía ©️ Emilia Ulloa/WCS