- En medio de una reforma minera impulsada por el gobierno de Daniel Noboa, se anunció nuevamente la licitación de la concesión Llurimagua, en el valle de Íntag.
- Esto sucede a pesar de que una sentencia de 2023 ordenó el cese de actividades mineras hasta que se realice un nuevo estudio de impacto ambiental y una consulta ambiental.
- La concesión está en el Chocó ecuatoriano, una zona de gran biodiversidad, donde se han registrado especies emblemáticas como el jaguar y ranas endémicas.
- Habitantes del sector se han capacitado como paraecólogos para monitorear anfibios y otras especies, en un esfuerzo por documentar y proteger la fauna y flora de la zona.
La rana cohete resistencia se camufla a la perfección entre las rocas ocres de las cascadas que están dentro de la concesión de cobre Llurimagua, en el valle de Íntag, en la provincia de Imbabura (cantón Cotacachi), Ecuador. La protección de esta especie endémica fue uno de los argumentos fundamentales para que la Justicia suspendiera la exploración que llevaba a cabo la minera chilena Codelco. Sin embargo, en el marco de una reforma minera, el gobierno de Daniel Noboa anunció que licitará nuevamente el que es considerado uno de los 10 mayores yacimientos de cobre del mundo.
“Esperamos que la Corte Constitucional no deje pasar esta nefasta ley [se refiere a la reforma minera]. Pone en riesgo a toda la naturaleza, la biodiversidad y los derechos humanos”, dice Marcia Ramírez, representante del grupo de mujeres de Junín, la comunidad donde está la concesión, durante una visita de Mongabay Latam a la zona, a inicios de marzo de 2026.
Leer más | Fraude en los mercados: especies de tiburones amenazados se venden como corvina en Ecuador | ESTUDIO
Varias organizaciones sociales, ambientales y políticas, entre ellas la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), presentaron demandas de inconstitucionalidad contra la reciente reforma minera. Mientras la Corte se pronuncia, en las comunidades del valle de Íntag hay temor a que la licitación se concrete y tengan que enfrentar a una quinta empresa minera.

Desde la década de 1990, la concesión ha pasado por las manos de la japonesa Bishi Metals, de la canadiense Copper Mesa, de la Empresa Nacional Minera ENAMI EP –que todavía es titular de la concesión– y de la chilena Codelco. En todos los casos, abandonaron las actividades por la resistencia de la población.
“Creo que es una lucha única. Tres transnacionales y una nacional no han podido avanzar con el proyecto”, dice vía telefónica Carlos Zorrilla, fundador de la organización Defensa y Conservación Ecológica de Íntag (DECOIN).
La sentencia de 2023, de la Corte Provincial de Imbabura, parecía una victoria definitiva. El tribunal revocó la licencia ambiental, por violación al derecho de la consulta ambiental y a los derechos de la naturaleza. Se ordenó el cese de actividades mineras hasta que se realice un nuevo estudio de impacto ambiental y una consulta ambiental efectiva.

Codelco salió definitivamente de Ecuador en 2025 después de que la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional emitiera un fallo a favor del Estado ecuatoriano por un conflicto contractual.
La consulta ambiental no se ha realizado aún, pero Gabriela Jauregui, gerente de negocios de ENAMI, le dijo recientemente a un medio nacional que cuatro empresas de origen australiano, canadiense y chino están interesadas en la concesión.
Por eso, la comunidad de Junín se reactivó para dar a conocer la biodiversidad única en el mundo que alberga esta zona y los impactos sociales y ambientales que ya ocasionaron los múltiples intentos de desarrollar el proyecto.
La reforma minera trae incertidumbre
Ahora las reglas del juego son diferentes e inciertas, de acuerdo con Gustavo Redín, vicepresidente de la Coordinadora Ecuatoriana de Organizaciones para la Defensa de la Naturaleza (CEDENMA).

Existe la preocupación de que la reforma implementada con la Ley Orgánica para el Fortalecimiento de los Sectores Estratégicos de Minería y Energía flexibilice las licencias ambientales y elimine la consulta ambiental, explica el abogado. No obstante, señala que la ley es ambigua y deja muchas posibilidades abiertas, por lo que espera que haya más claridad cuando se emita el reglamento.
La consulta ambiental es un derecho de todos los ciudadanos a ser consultados sobre los impactos ambientales que tendrá un proyecto extractivo o de infraestructura en sus comunidades. El Ministerio de Ambiente y Energía debe presentar el estudio de impacto ambiental y después los moradores deciden si aceptan o no el proyecto.

“He estado en dos de estas supuestas consultas y solo informan lo que van a hacer, no consultan de buena fe”, señala Zorrilla. Añade que no hay un esfuerzo real por presentar la información técnica en términos comprensibles para la población.
Pero sí hay un intento en mostrar los beneficios económicos y empleos que traerá el proyecto, causando fracturas entre quienes quieren conservar los bosques y quienes aspiran a esos beneficios. En la provincia de Imbabura, donde está el valle de Íntag, tres de cada 10 personas son pobres, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.
Los temores se incrementaron cuando Zorrilla descubrió que Llurimagua dejó de ser una concesión a gran escala para ser catalogada como de mediana escala en el catastro minero. “Es absurdo, porque se considera que es uno de los yacimientos más grandes del mundo. Es para evitar papeleos, acelerar permisos”, opina. El defensor ambiental dice haber identificado otros casos en los que también hubo cambios en el régimen de las concesiones.

“Nos preocupa que a luces de la nueva ley pretendan decir que Llurimagua tiene un nivel de registro inferior y, por lo tanto, no se requiera la consulta ambiental y con eso pasen por encima de la sentencia que existe y está en pie”, puntualiza Redín.
Aunque la forma en la que se aplica la consulta ambiental ha sido cuestionada por varias comunidades afectadas por la minería en Ecuador, su obligatoriedad ha sido una especie de garantía para las poblaciones afectadas por concesiones mineras.
Redín hace un llamado a la Corte Constitucional para que sea célere, pues considera que la demora podría generar inseguridad jurídica en el país. Es decir, si la Corte declara inconstitucional la ley después de que la concesión se licite sin haber realizado la consulta, existe el riesgo de que la empresa beneficiaria de la adjudicación lleve el caso a tribunales internacionales. Esto podría derivar en un litigio desfavorable para Ecuador.
Una rana única en el mundo y jaguares

A cuatro horas y media de Quito, en el Chocó ecuatoriano y la zona de amortiguamiento de la Reserva Ecológica Cotacachi-Cayapas, está el valle de Íntag. Es una zona de bosque nublado, con un gran rango altitudinal, que pasa de los 700 metros sobre el nivel del mar a los 4000 en distancias cortas. Esto permite la coexistencia de múltiples ecosistemas y una alta biodiversidad. En las zonas bajas y accesibles se asientan fincas agropecuarias.
“Al inicio, ni nosotros sabíamos lo que teníamos acá, pero se comenzó a estudiar a las ranas y se encontraron dos especies emblemáticas”, dice Hugo Ramírez, presidente de la Asociación Ecoturística Ecojunín. Se refiere a la rana cohete resistencia (Ectopoglossus resistencia) y a la arlequín hocicuda (Atelopus longirostris).
La primera es una especie descubierta en 2019 y todavía no descrita para la ciencia, pero confirmada como nueva a través de análisis genéticos, de acuerdo con Mateo Reyes, ecólogo del Centro Jambatu de Investigación y Conservación de Anfibios. La segunda se creía extinta y fue redescubierta en 2016. “Este hallazgo subrayó la importancia de conocer y proteger la biodiversidad del territorio”, puntualiza Reyes.

Lo más sorprendente llegó cuando hace un par de años instalaron cámaras trampa y descubrieron que el jaguar (Panthera onca) todavía camina por los bosques de Íntag. Esta es una especie en Peligro Crítico de extinción en el Chocó ecuatoriano. También han registrado otras especies emblemáticas, como el puma (Puma concolor) y el oso de anteojos (Tremarctos ornatus). “Si seguimos estudiando, seguro vamos a encontrar más especies”, afirma Hugo Ramírez con esperanza.
La exploración minera ya puso en riesgo a la biodiversidad de Íntag, de acuerdo con sus habitantes. Ramírez cuenta que en las zonas altas, a unos 1800 metros sobre el nivel del mar, Codelco hizo 90 perforaciones, de unos 20 centímetros de diámetro, pero de hasta 1600 metros de profundidad. Las perforaciones habrían llegado a aguas subterráneas termales que salen por las fisuras a la superficie contaminadas con metales pesados y a altas temperaturas.

Olga Cultid, trabajadora de las cabañas turísticas Ecojunín, añade que esa agua caliente alcanza los 29 grados centígrados y se une a la quebrada La Fortuna, donde la temperatura normal es de 16 grados centígrados. Además, en los monitoreos han encontrado que el pH de la quebrada está en 3.5, tan ácido como el jugo de naranja. El pH normal para los cuerpos de agua está alrededor de 6.
“En aguas calientes o contaminadas, un renacuajo no va a crecer”, dice con preocupación el ecólogo Mateo Reyes.
Mongabay Latam consultó al Ministerio de Ambiente y Energía sobre las afectaciones ambientales, la realización de la consulta ambiental y las empresas interesadas en la concesión, pero no hubo respuesta.
Los paraecólogos que protegen Junín

En 2021, una alianza entre Ecoforensic, DECOIN y el Centro Jambatu permitió capacitar a miembros de la comunidad en diferentes metodologías de monitoreo y estudio de la vida silvestre. Así se conformó un equipo de paraecólogos, que tiene como principal responsabilidad monitorear la rana arlequín hocicuda, cuenta Yuleisy Ramírez.
El género Atelopus, al que pertenece, es uno de los más amenazados del mundo, de acuerdo con Reyes. Además, la especie es endémica del Ecuador y está catalogada en Peligro Crítico. Por eso, en 2025, el Centro Jambatu lideró una reintroducción de varios ejemplares que nacieron en laboratorio con el objetivo de apoyar el crecimiento de la población en Junín.
Los paraecólogos realizan monitoreos nocturnos varias veces al mes y recopilan datos sobre el comportamiento, la dinámica poblacional y el éxito reproductivo de las ranas introducidas, de acuerdo con Yuleisy Ramírez.

“Estamos súper positivos porque han pasado ocho meses desde que se les liberó y siguen apareciendo”, dice Reyes sobre el aparente éxito de la reintroducción. Añade que los paraecólogos han documentado parejas reproduciéndose y también han encontrado puestas de huevos, pero se necesita más tiempo para confirmar la supervivencia.
En las salidas, que duran unas cuatro horas, los paraecólogos también registran otras especies de ranas. La información es enviada a Centro Jambatu, donde ya se realizó una guía con las 36 especies de ranas documentadas. Reyes cree que pronto tendrán que actualizar la guía porque al menos un par adicional de especies han sido halladas en la localidad.

Mientras tanto, los científicos están trabajando en la descripción de la rana cohete resistencia, que fue nombrada así en 2023 tras una votación en línea.
Carlos Zorrilla señala que esta es solo una de las maneras en la que los habitantes de Íntag se han preparado para enfrentar los intentos de licitar sus territorios. “Ahora hay más organizaciones que protegen el ambiente que cuando entraron los japoneses en 1993”, dice. Asegura que cualquier empresa que quiera minar estos bosques encontrará más resistencia que en el pasado. “La gente se da cuenta de que en el campo se vive tranquilo —asegura— y en la zona de Íntag no queremos sacrificar eso ni nuestros ríos limpios”.
Nota del editor: Mongabay Latam consultó a Codelco sobre los señalamientos de los habitantes de Íntag. La compañía respondió este miércoles tras la publicación de la nota: «En el marco del proyecto Llurimagua, todas las acciones concretadas por Codelco en el territorio ecuatoriano contaron con la autorización expresa de las autoridades locales, cumpliendo con la normativa vigente. Asimismo, Codelco no realiza perforaciones en el yacimiento desde 2018, y desde 2023 cesó toda intervención en la zona, limitándose exclusivamente a las gestiones legales derivadas del arbitraje internacional».
*Imagen principal: Íntag es el hogar de varias especies de ranas en peligro de extinción. La rana arlequín hocicuda es una de ellas. Foto: cortesía Gustavo Pazmiño