- Un estudio realizado por la organización Earthworks mediante cámaras infrarrojas especializadas documenta emisiones supuestamente ilegales en instalaciones de Ecopetrol en zonas aledañas de Barrancabermeja, Santander y Yondó, Antioquia.
- La investigación, que hace mediciones por tercera ocasión en Magdalena Medio, advierte que persisten fugas de metano, quema ineficiente de combustible y liberación continua de supuestos contaminantes a metros de escuelas, mercados y viviendas de Barrancabermeja y Yondó.
- Varias de estas prácticas ya habían sido documentadas por científicos y organizaciones civiles y son parte de los presuntos incumplimientos ambientales dados a conocer en los Iguana Papers.
- Especialistas y defensores del territorio señalan los riesgos para las comunidades que conviven diariamente entre este tipo de gases.
Una reciente investigación realizada en marzo de 2026 sostiene que supuestos impactos socioambientales de la actividad de Ecopetrol, la mayor empresa petrolera de Colombia, se estarían agudizando en la región de Magdalena Medio. Allí, en zonas aledañas de Barrancabermeja, Santander y Yondó, Antioquia, persisten altas emisiones de metano, derrames y gases contaminantes provenientes de instalaciones de la compañía, según el estudio. Varias de ellas se encuentran en pozos aparentemente sellados y que representan un riesgo directo para comunidades cercanas, sostiene el informe.
El estudio, realizado por la organización Earthworks mediante cámaras infrarrojas especializadas que logran identificar cerca de 20 tipos de gases contaminantes, documentó en pozos, tanques y antorchas fugas de metano, quema ineficiente de combustible y liberación continua de contaminantes a metros de escuelas, mercados y viviendas de localidades de Barrancabermeja y Yondó.
Varias de estas emisiones ya habían sido registradas y denunciadas por la propia organización y especialistas en 2019 y 2023, por lo que señalan posibles incumplimientos regulatorios y compromisos ambientales de Ecopetrol. La compañía los había asumido tras las revelaciones de los Iguana Papers, la filtración de documentos y bases de datos que mostraron más de 600 casos de graves daños ambientales provocados por Ecopetrol entre 2010 y 2016 y que la compañía intentó ocultar.
Consultada por Mongabay Latam, Ecopetrol aseguró que las mediciones hechas por la organización no fueron previamente informadas a la petrolera, por lo que no contaron con acompañamiento técnico ni verificación sobre las “condiciones operativas reales” de las instalaciones y equipos.
“Los resultados reportados deben ser analizados con precaución y complementados con la información oficial, operativa y regulatoria disponible”, respondió la petrolera a este medio.
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Tecnología que permite detectar fugas y contaminantes
Una de las prácticas reiteradas que Earthworks sostiene haber documentado directamente en instalaciones de Ecopetrol fue la fuga de supuestos contaminantes, como el benceno (carcinógeno), así como tolueno y metano.
Esta medición se realizó con una cámara FLIR GF320, la cual es utilizada por la industria y agencias de gobierno estadounidense para monitorear las emisiones en el aire por parte de equipos defectuosos o fugas de instalaciones de petróleo y gas.

Patricia Rodríguez, autora del estudio y coordinadora del Programa Internacional de Imágenes Ópticas de Gas (OGI) de Earthworks, explica que tras filmar por tercera ocasión en instalaciones de Ecopetrol de Magdalena Medio, persisten prácticas como el venteo, el cual consiste en liberar el gas de hidrocarburos para controlar la presión, evaporación o agitación durante el proceso de tratamiento o almacenamiento en tanques.
Esta práctica está prohibida de forma rutinaria en la explotación de gas, de acuerdo con resoluciones del Ministerio de Energía y Minas, por lo que debe evitarse y de llegar a realizarla debe cuantificarse y reportarse.
“No hay transparencia en el por qué todavía hay venteos desde algunos pozos. También vemos que hay emisiones que indican combustión incompleta, quiere decir que [los combustibles] no se están quemando bien, y no se convierten en dióxido de carbono [CO2], sino que emiten metano y otros COVS [compuestos orgánicos volátiles] que son muy dañinos para la salud porque incluyen el benceno, tolueno, xileno. Hay bastante contaminación solo de lo que se ve en la cámara”, explica la especialista a Mongabay Latam.
Rodríguez destaca la importancia de contar con tecnología que les permita a las comunidades informarse sobre la contaminación “que no se ve” en medio de instalaciones petroleras y gasíferas con poca vigilancia y supervisión.
“Lo huelen, lo sienten en la piel, en los pulmones. Tener acceso a esta información es al menos una evidencia más que tienen para decir: ‘Oye, sí hay emisiones, ¿qué vamos a hacer?’”, comenta la termógrafa de Earthworks.
Sobre las tecnologías de detección óptica de gases (OGI), como las cámaras infrarrojas, Ecopetrol sostiene que “no constituyen por sí solas herramientas para la cuantificación directa de caudales o concentraciones sin el uso de metodologías complementarias y mediciones controladas. La interpretación de este tipo de resultados debe considerar las limitaciones propias de la técnica”, expuso la petrolera ante la consulta de Mongabay Latam.
La empresa respondió que las evidencias obtenidas por Earthworks “no constituyen por sí mismas prueba de incumplimiento ni reflejan necesariamente condiciones continuas o estructurales de las operaciones”.
Un ejemplo del nivel de riesgo señalado por el estudio ocurre en el pozo Casabe 1051 de Ecopetrol, ubicado en el municipio de Yondó, donde el pasado 15 de marzo el equipo de Earthworks detectó un venteo en una de las válvulas que estaba emanando compuestos orgánicos volátiles peligrosos y concentraciones de metano «cercanas al límite de explosividad».


“Había menores de edad que jugaban con patos y consumían frutas de los árboles en los alrededores de la vivienda ubicada junto al pozo; se les alertó sobre los peligros de estar expuestos a dichos gases”, relata el estudio.
En su respuesta, Ecopetros aseguró que “no es técnicamente válido concluir, únicamente a partir de evidencia visual, la ocurrencia de combustión ineficiente o incumplimiento regulatorio sin un análisis integral”.
Para Ecopetrol, las concentraciones reportadas por terceros deben evaluarse considerando: condiciones atmosféricas, punto y método de medición, así como tiempo de exposición. “Sin estos elementos, no es posible establecer una condición real de riesgo operacional”, afirmó.
Las mediciones y prácticas detectadas por el estudio contrastan con las metas de la empresa que insiste en alcanzar cero emisiones netas a 2050 y reducirlas en 25 % para 2030.
«En materia regulatoria, la compañía viene cumpliendo de forma estricta los plazos y requerimientos establecidos en las Resoluciones 40066 y 40317 del Ministerio de Minas y Energía, incluyendo la implementación progresiva de programas de control de fugas, medición y reporte de emisiones en sus operaciones», respondió Ecopetrol a Mongabay Latam.
Escuelas, mercados y comunidades en medio de gases
En Yondó, el estudio sostiene haber identificado emisiones altamente contaminantes en la estación 5 de Campo Casabe, originadas por quema ineficiente de hidrocarburos en antorchas de las instalaciones de Ecopetrol, así como venteo de gas cerca de escuelas y viviendas.
Jhoset Molina Cabueñas, defensor del agua y el territorio en Yondó, explica que a solo unos metros de esta estación está la escuela La Primavera, construida por Ecopetrol, pero que también representa un riesgo constante para sus estudiantes.
“Los niños respiran todos los días esos gases. Desde 2023 venimos alertando el estado de salud de los niños y esta situación continúa. Los machines continúan emanando gas. Nosotros creemos que modernizando la infraestructura ayudaría a que se elimine un porcentaje altísimo de este gas, para que no afecte a las comunidades”, explica el defensor a Mongabay Latam.
Molina asegura que la respuesta de Ecopetrol a las denuncias y exigencias ha sido la negación y la confrontación.
“Se niegan profundamente a darnos la razón a pesar de que hoy, a través de estas investigaciones, hemos demostrado que están afectando de manera irresponsable. Llevamos más de cinco años solicitando reubicar la escuela para salvaguardar la salud de los niños y de sus profesores y no hemos tenido una respuesta satisfactoria, solo el silencio y su seguridad privada”, afirma.
Para Molina, quien fue concejal del municipio de Yondó en 2019, hay un vacío organizativo y miedo entre las comunidades que dificulta defender un medioambiente sano. Incluso, cuenta que este conflicto ha derivado en amenazas en su contra.
Otro pendiente de la petrolera señalado por el estudio y el defensor es el plan de abandono en los pozos, pues advierten que algunos campos cerrados siguen emitiendo contaminantes.
En el municipio de Yondó, Earthworks detectó un caso en el que una familia solicitó su visita al señalar que desde hace 20 años perciben olores a gas con intensidad intermitente al estar junto a un pozo clausurado. El estudio afirma que detectó mediante las cámaras un posible sellado inapropiado.
Hasta la fecha, la empresa descarta tener procesos sancionatorios iniciados por el supuesto incumplimiento ante las autoridades ambientales y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) por impactos relacionados con emisiones de metano, venteos y quemas ineficientes.
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Iguana Papers, presuntos incumplimientos ambientales que persisten
Entre los diferentes documentos que fueron filtrados en los Iguana Papers hay correos electrónicos, informes y bases de datos que recopilan más de 300 000 registros de supuestos incumplimientos medioambientales en todo Colombia. La documentación también implicaba más de 800 casos de daños ambientales importantes causados por las operaciones de Ecopetrol, que presuntamente ocultó 170 de estos casos a las autoridades.
Un integrante de la Agencia de Investigación Ambiental (EIA), organización que dio a conocer la documentación de las filtraciones, afirma que hay una conexión vigente con el reciente estudio de Earthworks por el presunto incumplimiento de compromisos ambientales por parte de la petrolera.
“Los datos de los Iguana Papers son antiguos, pero las prácticas persisten. Es la conexión entre los dos casos y desafortunadamente muestra una continuación de estas prácticas que uno puede cuestionar”, dice el especialista que pide omitir su nombre.

El investigador comenta que estos supuestos incumplimientos de Ecopetrol ocurren en un momento clave para Colombia, país que busca posicionarse internacionalmente como referente de transición energética y acción climática, pero que al mismo tiempo permite las omisiones de la petrolera.
“El hecho de que esta compañía estatal, tan importante para la economía, para el sector de la explotación, procesamiento, explotación de crudo no respete las regulaciones, obviamente pone en cuestión el liderazgo que el Gobierno, en particular el presidente [Gustavo Petro], ha tenido durante los últimos años”, señala.
*Imagen principal: refinería de Ecopetrol en Barrancabermeja, Santander, Colombia. Foto: cortesía Earthworks -EIA