- Por primera vez desde su creación en 2010, el encuentro TEDxAmazônia se realizó fuera de Brasil y reunió a 30 ponentes de los ocho países amazónicos en Baños y Puyo, Ecuador.
- “Donde todo conecta” fue el lema de esta edición en honor a la locación, una zona de gran biodiversidad que enlaza de manera directa los Andes y la Amazonía.
- Minería ilegal, narcotráfico y cambio climático marcaron las discusiones sobre las amenazas, mientras guardias indígenas como la Wajo’sara, de la Nación Siekopai, contaron cómo patrullan el territorio para enfrentarlas.
- Los sonidos del bosque y de los ríos, la música y los cantos estuvieron presentes en esta edición, en la que se reforzó la importancia de escuchar para proteger al bioma.
El líder achuar Domingo Peas pidió cerrar los ojos unos minutos por los defensores ambientales asesinados. Uno de cada cinco asesinatos de líderes ambientales en el mundo ocurrió en la Amazonía, según Global Witness. Se dirigió a los asistentes en el salón de la ciudad Doctor Julio Pazos. Con ese gesto arrancó la conferencia TEDxAmazônia, que por primera vez desde su estreno en 2010 se realizó fuera de Brasil, en Baños, Ecuador.
“Baños es una entrada, una puerta”, describió Peas. Desde el parque central, una cascada cae entre montañas verdes. Aunque las divisiones políticas dejan a esta pequeña y turística ciudad fuera de la Amazonía, los mapas del bioma la incluyen, pues allí, en la cara oriental de los Andes, nacen gota a gota algunos de los ríos tributarios más importantes de la cuenca amazónica.


Alrededor de 30 ponentes de ocho de los países amazónicos llegaron al escenario en el que se intercambiaron ideas durante cuatro días, del 27 al 30 de agosto de 2026. De ellos, 12 fueron líderes, científicos y expertos ecuatorianos.
En este punto de transición entre las grandes elevaciones y la selva, el lema de la quinta edición del TEDxAmazônia fue “Donde todo conecta”. En este encuentro se inauguraron las Aventuras, recorridos con aliados locales alrededor de Baños y Puyo, una ciudad a una hora de distancia y ubicada entre los bosques lluviosos amazónicos. Así, también por primera vez, el evento se realizó en dos ciudades.
Rodrigo Cunha, organizador licenciado de TEDxAmazônia, contó en conversación con Mongabay Latam que la primera edición del evento fue en 2010. Después de 13 años de pausa, volvieron en 2023, desde que se ha realizado anualmente.

En 2025, se celebró la edición más grande, dijo, durante la Conferencia del Cambio Climático realizada en la ciudad brasileña de Belém. Asistieron alrededor de 700 personas y participaron ponentes de todos los países de la cuenca. “Sentí que la gente de Venezuela, Bolivia, Colombia se sintió acogida. Brasil es la mitad de la Amazonía, pero hay otra mitad”, relató.
Ahí nació la idea de recorrer los países amazónicos, algo que asegura, nunca ha pasado en ningún TEDx del mundo, aunque hay 49 000 eventos como este. El TEDxAmazônia también es el único dedicado a un bioma, asegura. Su propósito central es conectar la ciencia, la cultura, la bioeconomía y los saberes ancestrales de la región para debatir sobre el desarrollo sostenible y la justicia climática.

¿Por qué en Ecuador? “Hay mucha gente haciendo un trabajo hermoso de protección en el Yasuní y de los derechos de la naturaleza”, dijo Cunha. Conectó con Verónica Reed, organizadora de TEDxQuito, con quien coorganizó el evento. En enero, recorrieron varias ciudades en busca de la locación ideal.
Para Peas, el reto de esta edición fue que los pueblos indígenas y el mundo occidental se alineen, sin que implique pérdida de cultura o identidad, pero caminando en conjunto para proteger la selva tropical más grande del mundo y a sus habitantes.
Líderes y expertas tomaron la palabra

Con aretes de plumas rojas y azules enmarcados por su cabello largo y negro, la lideresa kichwa Patricia Gualinga fue la primera oradora en subir al escenario. “Cuando era niña, creía que el bosque respiraba, pero no como una metáfora, porque el bosque respira de verdad”, dijo al arrancar.
Gualinga nació en Sarayaku, en el corazón de la Amazonía ecuatoriana, donde la naturaleza no es paisaje ni un recurso sino algo con lo que se convive; la llaman Kawsak Sacha, Selva Viviente. “Esta forma de pensar la vida ha transformado el mundo y también el derecho”, aseguró.
En 2008, Ecuador reconoció los derechos de la naturaleza y, para Gualinga, este pensamiento viajó a otros países. En Colombia se reconocieron los derechos del río Atrato y en Perú, del río Marañón, después de la demanda de las mujeres kukama. En 2025, la Opinión Consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos reconoció a la naturaleza como sujeto de derechos.

“Para nosotros, la naturaleza siempre tuvo derechos. Por eso los sitios mejor cuidados están en territorios indígenas”, dijo la lideresa que desde 2025 es parte del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la Organización de las Naciones Unidas.
Pero no solo en los territorios indígenas. Un reciente estudio reveló que los pueblos afrodescendientes protegen bosques con más de 486 millones de toneladas de carbono en cuatro países amazónicos. Martha Rosero-Peña, afrocolombiana y directora de inclusión social en la conservación de la organización Conservación Internacional, expuso estos hallazgos.
La conectividad, eje de esta edición, no solo atravesó el paisaje. Marielos Peña-Claros, copresidenta del Panel Científico por la Amazonía y profesora de la Universidad de Wageningen, describió el camino del agua en el bioma. La evapotranspiración de los árboles forma ríos voladores que los vientos alisios transportan de este a oeste. Al chocar con los Andes, se distribuye agua hacia Argentina, Paraguay y el sur de Brasil. Esas lluvias alimentan glaciares y ríos andinoamazónicos, que aportan el 40 % del agua de la cuenca, dijo.

Los asistentes conocieron de cerca esa conexión en Baños, donde hubo días de lluvia que alimentaron los afluentes que forman la cuenca alta del río Pastaza. Junto con el Upano, este es uno de los dos ríos tropicales que conectan directamente los Andes con la Amazonía, lo que hace que la zona tenga alta biodiversidad y endemismo, explicó el biólogo Andrés Tapia, quien dirigió dos de las 41 visitas inmersivas durante el TEDxAmazônia.
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Las amenazas y las estrategias de la Amazonía
Las amenazas que enfrenta la Amazonía no quedaron fuera. Los ponentes hablaron del cambio climático, del avance de la deforestación, de la minería ilegal del oro, del narcotráfico y del crimen organizado. Para Cunha, el evento sirve para que las personas que trabajan en temas ligados al ambiente conecten, intercambien información y apoyen proyectos, para que se organicen tanto o mejor que los criminales.


Sofía Vizcarra, profesora de ciencias políticas de la Universidad Federal de Río Grande do Sul, en Brasil, explicó que parte “del problema de las drogas”, como lo definió, tiene que ver con que los países lo abordan como un tema de seguridad. Para la experta, esa mirada esconde la complejidad detrás de las 380 000 hectáreas de cultivos de coca en Colombia, Perú y Bolivia. La especialista propone enfrentar el problema no solo con la destrucción de cultivos, sino con indicadores de bosque reforestado y vidas protegidas.
Para enfrentar estas presiones, los pueblos indígenas conforman grupos para patrullar los territorios. Davixon Lucitante, coordinador de la Guardia Indígena de la Nación Siekopai, en el noreste de Ecuador, contó que en el pasado, los abuelos tomaban yagé y se transformaban en jaguar o boa, espíritus para defender el territorio.

Con la expansión de la industria petrolera, las ciudades y sus impactos, esa práctica se perdió. Ahora, relató, la guardia Wajo’sara, en honor a un antiguo defensor, hace monitoreos físicos para resguardar el hogar de la gente multicolor, como son conocidos los integrantes de este pueblo indígena.
En el valle del río Pastaza, entre los parques nacionales Llanganates y Sangay, las economías ilícitas todavía se sienten lejos, pero las lluvias intensas ya provocaron un deslave que cobró la vida de 11 personas en 2024.
Tatiana Jaramillo, directora de proyectos de la fundación EcoMinga, explicó en un recorrido por la zona que todavía no se ha comprobado que la causa fue el cambio climático, pero ese junio de 2024 la gran cantidad de lluvia provocó el taponamiento de una cascada. Al desbordarse, desencadenó un deslave que cubrió con lodo y agua el caserío de Quilloturo.
Escuchar al bosque, a los ríos y a sus habitantes

El caer del agua de las cascadas y de las filtraciones de las montañas rocosas forma parte del paisaje sonoro del Corredor Ecológico Llanganates Sangay, uno de los sitios que los asistentes recorrieron en las Aventuras. Cuando la lluvia cesa, aparecen las mariposas y el rápido aleteo sonoro de los insectos. Las aves cantan –alrededor de 700 especies han sido identificadas– y las ranas croan –más de 180 especies han sido registradas, dijeron los guías.
Es que otro hilo conductor fue la importancia de escuchar. Egleé Zent, etnoecóloga venezolana, llevó al escenario el conocimiento eco-cosmogónico del pueblo indígena joti, con una población en diferentes estados de contacto inicial.
Tras su charla contó, entre los pasillos, que cuando empezó a trabajar y aprender de ellos no sabía si estaba bien hablar de su cultura en este tipo de eventos, pero los joti le pidieron que se haga todo lo posible para evitar las prácticas extractivistas que amenazan su existencia. Con este pueblo indígena aprendió que no existe división entre cultura y naturaleza, partiendo del principio de que todo está conectado.

El líder kichwa Alexis Grefa, de Ecuador, y la lideresa maya Lucía Ixchiú, de Guatemala, contaron la experiencia de haber sido parte de la Flotilla Amazónica Yaku Mama, que salió desde la Amazonía ecuatoriana y recorrió la cuenca hasta llegar a Belém, para la Cumbre de Cambio Climático del año pasado, la COP30. Allí aprendieron que el mundo necesita escuchar a este bioma diverso en vida y culturas para encontrar estrategias y protegerlo de las amenazas que lo acechan.
La música andino-amazónica, el ambiente del bosque y los sonidos de la cotidianidad de las comunidades indígenas fueron discutidos y escuchados con las ponencias de los peruanos Kike Pinto y Lourdes Monrroy y el activista brasileño y DJ Eric Terena. Más tarde, el sábado, con su música electrónico-amazónica animó una fiesta en la que bailaron científicos, líderes indígenas, emprendedores, activistas y más personas que se han vinculado de una u otra manera con la Amazonía.
Inspiración y nuevas ideas

“Estoy escuchando, inspirándome, para ver si mis trabajos están alineados con la visión de los pueblos indígenas”, dijo el cineasta kichwa de Sarayaku Eriberto Gualinga. Al escenario del TEDxAmazônia se subieron personas con casos de éxito que motivaron a los asistentes.
Omar Tello contó cómo reforestó cerca de 700 hectáreas en 47 años. Nantu Canelos describió el momento en el cual el ruido de los motores dejó de imponerse en el río Pastaza cuando con Kara Solar reemplazaron los peke-peke por canoas solares. Esthela Noteno remitió a los asistentes a la chakra amazónica, donde la hoja de la guayusa se convirtió en un emprendimiento que da trabajo a mujeres indígenas.

También hubo espacio para análisis. Ana María Durán, arquitecta y urbanista ecuatoriana, dijo que la frontera urbana de la Amazonía está creciendo y en el bioma ya viven alrededor de 50 millones de personas. ¿Se pueden construir ciudades sostenibles en la Amazonía? Para responder a esa pregunta estudió la historia de las civilizaciones de la región, que desde hace pocos años se ha revelado con mayor claridad gracias a la tecnología LiDAR (Light Detection and Ranging), con la que se ve a través del bosque amazónico y se descubre el pasado.
Las ciudades jardín, como algunos las llaman y que todavía permanecen en ciertas comunidades indígenas, son diseños que permiten vivir en el bosque y no acosta de él, explicó. La planificación urbana debería aprender del conocimiento ancestral para que las ciudades dejen de deforestar y contaminar el bioma.

Diana Chávez, directora de comunidades, pueblos y nacionalidades del Fondo del Biocorredor Amazónico, habló sobre la importancia de la participación de los pueblos indígenas en la gobernanza de los mecanismos financieros climáticos y sobre sus expectativas de que cada vez más sean ellos los que asuman el liderazgo de tomar las decisiones sobre el futuro de la Amazonía.
El evento cerró con un manifiesto de 13 mujeres indígenas defensoras de sus territorios. La cineasta sapara Sani Montahuano cantó en su lengua y entre lágrimas y con su bebé en brazos tradujo la canción escrita por niños de su nacionalidad: “Si me quitan mi río, donde me voy a bañar, si me quitan mis árboles, dónde voy a jugar”.
La próxima edición volverá a Belém, del 9 al 12 de junio de 2027. “Quiero que sea aún más global, que venga gente incluso del Congo y del Sudeste Asiático para intercambiar soluciones y hacer las conexiones necesarias para enfrentar estos retos”, dijo Cunha.
*Imagen principal: mujeres indígenas de Colombia, Guatemala y Ecuador leyeron un manifiesto por el cuidado de los territorios. Foto: cortesía Diego Aguilar/TEDxAmazônia