- Marielos Peña-Claros, copresidenta del Panel Científico por la Amazonía, fue una de las ponentes de la más reciente edición del evento de conferencias TEDxAmazônia.
- Expuso sobre la conectividad en la Amazonía y describió el ciclo del agua que recorre la cuenca, tanto a través del aire, los ríos y los bosques.
- Esta interconexión, advirtió, está en peligro por minería de oro, deforestación, incendios y otras actividades extractivas.
- Mongabay Latam habló con la investigadora sobre cómo mantener la conectividad para proteger un bioma considerado “el aire acondicionado” del planeta.
La investigadora boliviana Marielos Peña-Claros estudia árboles y bosques, pero para explicar cómo funciona la Amazonía hace un zoom-out. Desde esa mirada área dibuja, con sus palabras, cómo el agua en forma de nubes navega sobre el dosel de los árboles de este a oeste, baña los bosques a su paso y al chocar con los Andes alimenta los glaciares. La evapotransporación de los árboles nutre esos ríos voladores, mientras que desde las montañas el agua fluye hacia el Amazonas para repetir el ciclo.
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Con esta descripción quiso explicar de manera sencilla un concepto que para ella es fundamental para conservar la Amazonía: la conectividad. Hablaba ante unas 200 personas en el primer día de la quinta edición del evento de conferencias TEDxAmazônia, realizada a finales de agosto en Baños, Ecuador.

“Nos imaginamos a la Amazonía como un ecosistema homogéneo, pero es un mosaico de ecosistemas acuáticos y terrestres que alberga una gran diversidad de culturas, que a su vez tienen relación con esos ecosistemas. A eso llamamos conectividad amazónica”, dijo.
Esta conectividad va más allá de las fronteras del bosque. Recordó al público la sequía de 2024, “la más intensa desde 1980”, que dejó sin agua a Bogotá y sin energía hidroeléctrica a Ecuador. Las fuentes de agua de las que dependen estos servicios se abastecen de la humedad que viene de los ríos voladores, explicó.
De hecho, los bosques amazónicos actúan como un “aire acondicionado” gigante, reduciendo la temperatura de la superficie terrestre y generando lluvias, de acuerdo con información del Panel Científico por la Amazonía.

La minería de oro junto con el uso de mercurio están destruyendo esta interconexión, advirtió la experta. El narcotráfico, la deforestación, los incendios y otras actividades extractivas también generan presiones. Por eso, considera que la interconexión debe ser el eje central de todas las decisiones que se tomen en la cuenca amazónica.
Mongabay Latam se reunió con Peña-Claros para ampliar el entendimiento de este concepto y conocer sobre el trabajo del Panel Científico por la Amazonía, organización de la que es copresidenta. Llegó allí por su labor como investigadora de la influencia de las actividades humanas en la dinámica de los bosques y de la recuperación de los ecosistemas.
“Conozco una parte de la Amazonía boliviana bastante bien, pero en realidad ha sido a través del trabajo con otros investigadores que me he dado cuenta de la importancia que tiene mantener esta conectividad no sólo ecológica, sino también sociocultural”, contó.

—¿Cómo se conformó el Panel Científico por la Amazonía?
—En 2019 se vio la posibilidad de armar el Panel Científico por la Amazonía y la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas nos convocó. Éramos unos 60 investigadores de los diferentes países amazónicos. Ese año hubo terribles incendios, tanto en Brasil como en Bolivia. Había mucha preocupación de qué era lo que estaba pasando. En ese contexto, claro, todos dijimos sí, hay que formar un panel.
Eventualmente me invitaron también para ser parte del Comité Científico. Entonces he estado muy relacionada con el trabajo que ha venido haciendo el Panel. Lo que me gusta es que estamos resumiendo la información que ya existe en las diferentes áreas relacionadas a la Amazonía, desde aspectos ecológicos, pero también aspectos de antropología y otras áreas.
Siempre nos preguntarnos qué recomendaciones podemos dar para los tomadores de decisiones y buscar soluciones de cómo podríamos cambiar la dirección hacia algo que sea mucho más sostenible y que permita mantener la Amazonía en pie, con ríos fluyendo desde el inicio.

—¿Para ustedes estuvo siempre claro que todo está conectado en la Amazonía?
—Sí, lo ha estado desde el inicio. Claro, también para nosotros ha sido un proceso verlo, porque yo estudio el bosque o los árboles, un colega estudia los animales que dispersan las semillas de los árboles que yo estoy estudiando, otro colega estudia los ríos y otro más estudia cómo los pueblos están manejando estos bosques. Muchas veces cada uno trabaja en su campo de acción. El Panel ha permitido juntarnos a todos y tener mucha más conexión entre las diferentes ciencias.
Desde un comienzo tuvimos algunos representantes de pueblos indígenas y comunidades locales. El número era bastante pequeño, pero ahora tenemos unos 25 o 30 autores que son indígenas o de comunidades locales. Entonces hemos estado trabajando en grupo y de manera interdisciplinaria. En ese sentido, el Panel ha crecido.
Al finalizar el primer informe de evaluación [calificado como la “enciclopedia” de la región amazónica], que escribimos en 2021, realmente era muy claro cómo todo estaba conectado en diferentes niveles. Cuando decidimos escribir un segundo informe de evaluación nos enfocamos en la conectividad para resaltar esa característica intrínseca que tiene la Amazonía.

—¿Los informes del Panel tienen periodicidad?
–No tenemos una periodicidad. El informe de evaluación de 2021 es un documento de como mil páginas, monstruosamente grande, pero muy rico en información.
En 2023 tuvimos nuestra primera reunión presencial, el resto del tiempo trabajamos online por el Covid. En esa reunión definimos que elaboraríamos un nuevo informe de evaluación para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) en Belem, Brasil.
Hicimos un informe muchísimo más corto sobre el otro lado de la moneda de los puntos de no retorno, algo que veo como un aspecto súper importante. Tenemos que comenzar a pensar en las soluciones, en cómo movernos hacia adelante porque la urgencia es grande.

—Usualmente se habla de un punto de no retorno. ¿Hay más?
—Esto también ha evolucionado. En las primeras publicaciones que hablan de puntos de inflexión, puntos de no retorno, se habla de que la deforestación, la degradación ambiental y el aumento de la temperatura van a provocar una sabanización.
La investigación ahora muestra que en realidad hay varias áreas en la cuenca amazónica que tendrían más probabilidad de estar cercanas a estos puntos de inflexión. Es en varios puntos y estaríamos yendo hacia una vegetación que está degradada, que no tiene la misma composición de especies, pero principalmente que no cumple las mismas funciones.
No necesariamente toda la Amazonía va a convertirse en una sabana, pero la consecuencia puede ser un bosque con menos especies, que genera menos humedad, por ejemplo.

En una publicación de 2025, Paulo Brando habla de que hay varios “martillos”, como eventos de El Niño más fuertes, sequías, deforestación.
En el informe de evaluación hablamos de los puntos de no retorno, pero el foco no es ese, el foco es la conectividad, porque hay mucha gente que está paralizada, porque la preocupación es tan grande que no saben qué hacer.
En los llamados a la acción tocamos 31 procesos que deberían tener solución, que van desde cómo conseguir financiamiento para proteger bosques, aspectos de salud, hasta cómo hacemos para mantener, integrar el conocimiento indígena, científico. Además, damos ejemplos de acciones, de proyectos, de soluciones que están ahí.

—¿Esta información ha salido de los círculos científicos?
—Ha llegado mucho a varios tomadores de decisiones clave en los últimos años. Por ejemplo, el ex presidente de Colombia [Gustavo Petro] manejaba ese término. El presidente de Brasil [Luiz Inácio Lula da Silva] también. Además, lo hacen muchos ministros de los diferentes países, la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), lo mismo. Es un concepto que ha entrado en las discusiones políticas.
Pero tenemos que ir un paso adelante. Hemos discutido que es importante pensar en la conectividad como un concepto, como una estrategia de conservación de la Amazonía que nos mueva hacia adelante. Estamos llegando a un punto de no retorno porque estamos destruyendo la conectividad.
—¿Cuáles han sido los resultados de trabajar en conjunto?
—Una consecuencia no pensada de tener un panel científico con investigadores de los diferentes países amazónicos es que hemos comenzado a trabajar más entre autores de los países amazónicos.

Antes investigadores de Ecuador trabajaban con investigadores de Estados Unidos o Europa y eso todavía ocurre, pero ahora hay mucho más vínculo con investigadores brasileños o colombianos. Eso contribuye a entender la conectividad.
Algo que yo veo muy positivo y que puede tener un impacto muy grande es el accionar de la OTCA, que engloba a los ocho países amazónicos. Hay un acuerdo desde hace 48 años que busca que las decisiones se tienen que tomar a nivel de la Amazonía, aunque el sentido de conectividad no es explícito sino implícito.
—¿Qué hace falta para que en los países amazónicos se entienda esta conectividad?
—Es una pregunta que realmente nosotros mismos estamos haciéndonos cada vez más. ¿Cómo hacemos para llegar a los tomadores de decisiones? ¿Cómo hacemos para llegar a los votantes? Esa es la gente que elige a quienes llegan a los gobiernos.
Hay que usar diversas vías, no hay una sola. Un evento como este del TEDxAmazônia es una oportunidad muy grande de llegar a más gente. La tarea es traducir los resultados de la ciencia en cosas que llegan al día a día de las personas. Pienso, por ejemplo, que el tema del agua es crucial. Es mucho más fácil de entender para el ciudadano común porque todos la necesitamos.

—¿Las decisiones políticas en un país tienen efectos positivos o negativos en otros?
—Efectos negativos hay muchos. Por ejemplo, el mercurio. Mucho del oro es extraído en las cabeceras de los ríos andinoamazónicos y el mercurio se está dispersando por toda la cuenca [el mercurio se usa para separar el oro de la roca].
Cosas positivas, como parar la deforestación en la Amazonía brasileña, pueden tener consecuencias negativas para los otros países si es que no toman acciones similares contra la deforestación [al alentar la migración de los deforestadores]. Este es otro ejemplo de cómo estamos conectados.
El gobierno brasileño ha trabajado muy fuertemente para disminuir la tasa de deforestación en la Amazonía brasileña en los últimos cuatro años. Tienen un modelo de trabajo que es realmente impresionante y han conseguido disminuir la tasa de deforestación.
Eso está poniendo presión en algunas regiones de Bolivia que están aledañas a la frontera con Brasil, porque la tierra en Bolivia es accesible y no hay un gobierno que ponga limitaciones, entre comillas, para la producción. Eso puede hacer que muchas empresas brasileñas vayan a Bolivia a hacer la deforestación que estarían haciendo en Brasil.

—Con el fenómeno de El Niño se prevén sequías en la Amazonía. ¿Cuáles son los impactos para los ríos voladores?
—Se espera que El Niño sea más fuerte que el evento que tuvimos en 2023-2024. Eso disminuye la humedad que circula en los ríos voladores. Eso junto con la deforestación hace que haya una reducción en la humedad que llega a las diferentes regiones de la Amazonía.
La gran diferencia que veo es que se está hablando mucho más de esto. Tenemos que pensar en qué vamos a hacer para evitar esa situación, qué medidas podemos tomar para que las poblaciones no se queden sin agua.
En la sequía de 2023-2024 hubo comunidades amazónicas que estuvieron sin agua, que tenían que caminar kilómetros y kilómetros para abastecerse. ¿Qué se puede hacer para evitar eso? Un problema muy grande fue el transporte porque los ríos, que estaban secos, permiten la movilidad. Hay que prepararse para lo que va a venir.

—¿Cuáles son los impactos de la falta de conectividad para los países de Sudamérica que no son amazónicos?
—Argentina [que no tiene Amazonía en su territorio] debería estar totalmente preocupada con la deforestación que ocurre en los países amazónicos. Se han visto efectos de la disminución de agua en la cuenca del Plata, por ejemplo, y eso está ligado a la Amazonía. Hay una conexión muy fuerte entre el Cerrado [la sabana más biodiversa del mundo, ubicada principalmente en Brasil] y la Amazonía. El Cerrado brinda agua a otras regiones como el Río de la Plata, de Argentina.
—¿Cuál es el futuro que le espera a la Amazonía?
—El futuro de la Amazonía depende mucho de las decisiones que tomemos desde ahora y en los próximos cinco años. Por un lado, yo veo que hay muchas acciones, esfuerzos de conservación y ejemplos concretos de cosas que están funcionando, soluciones, innovaciones. Comienza a haber un poquito más de coordinación entre los países en las cumbres de presidentes amazónicos.
Pero por otro lado, veo todas las dificultades y todos los acontecimientos que están sucediendo, por ejemplo, el aumento en la cantidad de incendios forestales, un nuevo evento de El Niño, cambios políticos en muchos de nuestros países, la dificultad de aunar voces o esfuerzos en la región panamazónica, la ilegalidad, altos precios del oro.

Hay muchos desafíos por delante y si no pensamos cómo hacerles frente, realmente puede haber más degradación de los bosques y del ambiente, más desplazamiento de comunidades. La situación se podría ver muy complicada.
El futuro de la Amazonía depende mucho de las decisiones que se tomen y ahí todos como ciudadanos tenemos un rol que jugar porque somos nosotros quienes elegimos a nuestros representantes políticos.
Todos los que trabajamos en la Amazonía tenemos el rol de concientizar sobre la importancia que tiene la Amazonía para nuestro día a día. Como dije en mi charla del TEDxAmazônia, el agua tal vez sirva para unir esfuerzos, porque sin este recurso no podemos vivir y, al final, el agua depende de que mantengamos nuestros bosques en buenas condiciones.
Foto principal: Marielos Peña-Claros es copresidenta del Panel Científico por la Amazonía, una iniciativa que evalúa el estado de la cuenca y promueve su conservación, y profesora en la Universidad de Wageningen, Holanda. Foto: cortesía Diego Aguilar / TEDxAmazônia