
- La huella de las mafias del oro y la madera en las comunidades del río Santiago, en plena Amazonía peruana es devastadora.
- Las imágenes revelan cómo la violencia, la criminalidad, la contaminación y la deforestación acorralan a las comunidades y ecosistemas.
- Un equipo periodístico de Mongabay Latam recorrió las localidades indígenas wampís más afectadas.


*Esta investigación es del periodista Enrique Vera y el material fotográfico es autoría del fotógrafo Luis Taijín
La criminalidad a manos de madereros y mineros ilegales azota a las comunidades indígenas del río Santiago, en la selva de Perú. Imágenes aéreas y en campo revelan más de 20 dragas extrayendo oro de los ríos, tala ilegal de madera fina, abandono del Estado y una escalada de violencia que destruye ecosistemas y acorrala a comunidades indígenas como los wampís.
Esta investigación de Mongabay Latam también revela que cinco comunidades indígenas wampís y un centro poblado son los lugares más afectados por las dragas usadas para la extracción de oro en el río Santiago. Se trata de Papayacu, Guayabal, Fortaleza, Belén, San Juan y La Poza.

Al recorrer el Medio y Bajo Santiago, el equipo de Mongabay Latam identificó 22 dragas mineras explotando el río diariamente y otras 10 que permanecen ocultas en las quebradas para prevenir una posible intervención policial. El Proyecto Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP) indica que entre 2022 y 2025 el río Santiago fue afectado por 51 dragas para la minería ilegal en áreas aledañas a comunidades indígenas.
La violencia desatada por la minería ilegal en territorios wampís va en aumento. En julio de 2025, mineros en la localidad de Fortaleza balearon a líderes indígenas durante una interdicción con el Ejército. En diciembre, incendiaron un puesto de control que la comunidad había instalado para interceptar combustible, mercurio y armas relacionadas con la minería ilegal.


A este grave panorama se le suma que varias comunidades a lo largo del río Santiago han sido amenazadas para introducir la minería ilegal en sus territorios, mientras las mujeres sufren abusos y explotación sexual, incluso las menores de edad. “Los mineros emplean a las adolescentes y jóvenes wampís como cocineras en sus balsas. Las explotan, incluso, sexualmente. A algunas las traen a los bares”, denuncia una fuente.

La tala ilegal para la extracción de madera fina, como el cedro, también acorrala a los territorios wampís. Según la Dirección de Territorio del Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Wampís, las comunidades más afectadas son Yutupis, Aintam, Yujagkim, Guayabal y Belén.

El equipo periodístico siguió la ruta de la madera extraída ilegalmente de la comunidad de Yutupis y encontró que es trasladada por el río Santiago hasta cascos urbanos como Nieva, donde se carga en camiones para ser llevada a las ciudades de Lambayeque y Piura.



Gerónimo Tukup, técnico de la Dirección de Territorio, Ambiente y Naturaleza de la nación wampís, registra hasta 2025 una pérdida histórica de bosque de 18 000 hectáreas en las comunidades. Y el MAAP señala que hasta mediados de ese mismo año la deforestación por minería de oro alcanzó en Perú las 139 000 hectáreas.

“Su ambición por el oro y la madera está destruyendo el río y nuestros bosques”, señala una fuente en terreno.
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Imagen principal: desde el aire, puede observarse a las dragas succionando el río para extraer oro. La imagen corresponde al sector del Bajo Santiago. Foto: Luis Taijín








