
- En el marco del lema «Actuar localmente para lograr un impacto global», una selección de fotorreportajes muestra cómo la gestión ciudadana y familiar puede frenar el deterioro ambiental en la región frente a una crisis climática sin precedentes.
- Registros visuales documentan el trabajo de comunidades, familias y colectivos civiles organizados que destinan sus predios y esfuerzos a proteger los ecosistemas en Bolivia, Ecuador, Colombia, Perú y México.
Desde 2002, cerca de 200 países conmemoran cada 22 de mayo el Día Internacional de la Diversidad Biológica, con el propósito de contrarrestar la pérdida de biodiversidad que avanza a un ritmo sin precedentes, según advierten los informes de evaluación global respaldados por la ONU.
La fecha fue establecida por Naciones Unidas en homenaje a la aprobación del texto definitivo del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), que tuvo lugar el 22 de mayo de 1992 en Nairobi, Kenia.
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Para este año, la Secretaría del CDB ha establecido el lema «Actuar localmente para lograr un impacto global». Aunque se suele pensar que las áreas protegidas funcionan únicamente como grandes santuarios bajo jurisdicción nacional, su gestión, protección y viabilidad dependen casi en su totalidad de las dinámicas locales y ciudadanas.
En América Latina, los esfuerzos de conservación en predios privados, comunitarios y familiares se han constituido en una estrategia clave para defender el territorio. A continuación, compartimos una selección de reportajes gráficos que evidencian esta resistencia y cuidado de la biodiversidad en Bolivia, Ecuador, Colombia, Perú y México.
Bolivia: un modelo de conservación familiar de los bosques
Familias campesinas que habitan en la cuenca alta de Bolivia se comprometen a conservar sus bosques productores de agua. A cambio reciben beneficios para desarrollar proyectos productivos sostenibles y para conectar sus casas al agua potable.
El proyecto, llamado Acuerdos Recíprocos de Agua, nació con cinco personas que decidieron poner parte de su territorio en conservación. Con el tiempo, la cifra de agricultores que decidieron sumarse a la iniciativa llegó a superar los 20 000, según dio a conocer María Teresa Vargas de Fundación Natura. (Leer más).



Las familias participaron en la conservación de los bosques y a cambio recibieron insumos y asistencia para la producción de miel. También tiene apoyo para instalar agua limpia en sus comunidades. Fotos: cortesía Fundación Natura

Ecuador: una fundación al rescate de especies al borde de la extinción
Desde 1938, Ecuador ha perdido más del 98 % de sus bosques nativos costeros en la región del Chocó biogeográfico. Este preocupante panorama es expuesto por Fundación Jocotoco, una ONG ambiental creada en 1998 para proteger áreas de importancia crítica para conservación de aves endémicas y amenazadas.
Fundación Jocotoco lideró el proceso de creación de la Reserva Canandé. Para tal fin, y con ayuda de organizaciones internacionales, se tuvieron que comprar 10 000 hectáreas de tierras privadas que habían sido deforestadas para introducir pastizales. (Leer más).



Un mono capuchino (Cebus capucinus) y una rana bueyera (Smilisca phaeota) en la Reserva Canandé. Fotos: cortesía Efraín Cepeda/Javier Aznar

Colombia: reservas de la sociedad civil, un respiro para la Orinoquía
La Orinoquía colombiana es una región natural del país con una enorme vocación para la conservación y la producción sostenible. La alta ocupación y privatización de la tierra y un respeto sublime por las actividades tradicionales y la protección y conservación de sus ecosistemas han permitido que la región tenga más reservas naturales privadas que parques nacionales naturales declarados. (Leer más).



Acuerdos de conservación con la comunidad de Altagracia y Casanare. (A la derecha) habitante de la vereda Altagracia en el departamento de Casanare, que reporta el grupo de reservas de la sociedad civil más grande del país Fotos: cortesía Fundación Cunaguaro
Perú: áreas privadas de conservación en Cusco
En Perú hay actualmente más de un centenar de Áreas de Conservación Privada (ACP). Estos lugares están dedicados a proteger muestras representativas del ecosistema y tienen la particularidad de ser predios privados y cuyos propietarios deciden de forma voluntaria dedicar estos espacios a la conservación.
En diciembre de 2021, dos bosques andinos de Cusco se sumaron a la lista, al ser reconocidos con esta categoría: el Misquiyaco y el predio Collpapampa Huadquiña-Mesada Chico. (Leer más).



La área de conservación privada Misquiyaco es una iniciativa de la comunidad campesina Misquiyaco -Urpaypujio de Cusco. Fotos: Sernanp


Viviendas comunales en la área de conservación de Collpapampa. El territorio alberga más de 60 especies de orquídeas. Fotos: cortesía Mountain Lodge of Perú
México: viveros de una organización que florecen bajo el mar
Las iniciativas de conservación privada también se dan en las áreas marinas. A través de la jardinería de coral, la organización Efecto Arena ha sembrado cerca de 10 000 colonias de coral duro del género Pocillopora en el Pacífico mexicano y cuentan con más de 6000 nuevas colonias en crecimiento en sus viveros submarinos. (Leer más)



Un técnico de Efecto Arena realiza la captura de imágenes para conformar un fotomosaico de las zonas de restauración. (A la derecha) una de las camas de vivero de coral de Efecto Arena, que sirven como zonas de refugio para algunas especies. Fotos: cortesía Efecto Arena

*Imagen principal: área de Conservación Privada Collpapampa. Foto: cortesía Mountain Lodge of Perú






