Más de 263 000 hectáreas de bosques, humedales y ecosistemas únicos podrían convertirse en un Área de Conservación Regional.
Es refugio de 12 mamíferos amenazados y 11 especies de plantas en riesgo, además de posibles especies nuevas para la ciencia.
Alrededor de 4000 habitantes de los pueblos indígenas capanahua, kichwa y kukama kukamiria, junto a comunidades campesinas, impulsan la protección de este territorio desde 2015.
En un rincón remoto de la Amazonía peruana, la región de Tapiche Blanco conserva algunos de los ecosistemas más singulares del país. Este territorio, ubicado en la región de Loreto, destaca por su biodiversidad, sus fuentes de agua y el papel fundamental que desempeña para el equilibrio ecológico de la Amazonía, razones que impulsan la propuesta para convertirlo en un Área de Conservación Regional.
En este reportaje fotográfico encontrarás un recorrido por los paisajes, la biodiversidad y las comunidades que habitan Tapiche Blanco. A través de imágenes, conocerás los bosques de arena blanca, la fauna y flora que encuentran refugio en este territorio, así como el trabajo de los pueblos indígenas y las comunidades locales que, desde hace más de una década, promueven su conservación y protección.
Los bosques únicos de Tapiche Blanco
En el corazón de la Amazonía peruana, entre los distritos de Alto Tapiche, Soplin y Tapiche, en la provincia de Requena, Loreto, se extiende la región de Tapiche Blanco, un territorio de más de 263 062 hectáreas donde confluyen los ríos Tapiche y Blanco. Este santuario natural resguarda frágiles ecosistemas de bosques de arena blanca, chamizales y turberas, fundamentales para la extraordinaria biodiversidad de la zona. La propuesta para convertir este territorio en un Área de Conservación Regional (ACR) busca proteger sus fuentes de agua, los humedales de los ríos Tapiche y Blanco, así como una red de quebradas negras, blancas y claras que desempeñan un papel esencial en el mantenimiento del ciclo del agua a nivel local y regional.
Vista aérea del río Blanco y la comunidad nativa España. Los habitantes de esta comunidad pertenecen a la étnia kapanawa. Foto: Diego Pérez / SPDA
Amanece sobre la cocha Pungal, muy cerca de la comunidad nativa Wuicungo. Foto: Diego Pérez / SPDA
Río Blanco en la época de vaciante, momento del año en que sólo se puede navegar en peque peque, una embarcación pequeña de madera, por el bajo caudal del río. Foto: Diego Pérez / SPDA
Surcando el río Tapiche hacia sus cabeceras, aún lejanas, que nacen en el Parque Nacional Sierra del Divisor. Foto: Diego Pérez / SPDA
Vista aérea de la cocha de Wuicungo, ubicada muy cerca de esa comunidad nativa. Foto: Diego Pérez / SPDA
Amanece sobre el río Tapiche, a la altura de la comunidad nativa Nueva Esperanza. La niebla que se puede apreciar no viene del cielo, sino que sale del bosque. Este fenómeno es conocido como evapotranspiración. Foto: Diego Pérez / SPDA
Vista aérea de la cocha de Wuicungo. Foto: Diego Pérez / SPDA
Una biodiversidad excepcional en el Perú
La región de Tapiche Blanco alberga la mayor diversidad registrada de mamíferos, aves, reptiles, flora y fauna en esta parte de la Amazonía peruana. Entre sus bosques habitan 12 especies de mamíferos amenazados, como el manatí, el oso hormiguero, el jaguar y el tigrillo. También es refugio del caimán negro y el ronsoco o capibara, el roedor más grande del mundo, y de primates como el pichico barba blanca, el huapo colorado y el pichico diablo. Su riqueza vegetal es igualmente notable: resguarda 11 especies de plantas amenazadas, entre ellas la punga de varillal y el pashaco de varillal. Además, investigaciones de The Field Museum indican la posible existencia de tres especies nuevas para la ciencia, pertenecientes a los géneros Platycarpum, Guarea y Laxoplumeria.
María es un ronsoco (Hydrochoerus hydrochaeris) que vive en la comunidad nativa Wuicungo. El ronsoco es el roedor más grande del mundo. Foto: Diego Pérez / SPDA
Caimán negro (Melanosuchus niger). Este ejemplar aún es juvenil, cuando sea grande podrá alcanzar los seis metros y se alimentará de animales como venados o capibaras, e incluso tapires y otros mamíferos de gran tamaño. Foto: Diego Pérez / SPDA
La rana de casco de Buckley (Osteocephalus buckley) se distribuye en la Amazonía de Ecuador y al noreste de Perú. Es una especie arbórea y nocturna. Su coloración es verde y presenta tubérculos prominentes en el dorso. Foto: Diego Pérez / SPDA
Esta ave es un juvenil de Tuqui Tuqui (Jacana jacana), cuando crece su plumaje cambia a negro y rojo. Habita en los humedales de Sudamérica. Foto: Diego Pérez / SPDA
Anolis café dorado (Anolis fuscoauratus). El amplio grupo de lagartijas clasificadas como Anolis se encuentra desde el sur de Estados Unidos hacia todo Sudamérica y su dieta incluye invertebrados como arañas, saltamontes, homópteros, larvas y cucarachas. Foto: Diego Pérez / SPDA
La rana Boana punctata tiene una distribución extensa y áreas de hábitat grandes que permanecen intactas. Sin embargo, hay pérdida localizada de hábitat por actividades humanas como la tala de árboles y la agricultura. Esta rana puede ser encontrada en el comercio internacional de mascotas, pero en niveles que no constituyen una amenaza importante. Foto: Diego Pérez / SPDA
Yacu jergón (Helicops angulatus) es una serpiente nocturna semiacuática y no venenosa, de la familia Colubridae. El nombre yacu jergón significa jergón del agua, en referencia a sus hábitos acuáticos. Foto: Diego Pérez / SPDA
Esta lagartija se distribuye en países como Surinam, Venezuela, Perú, Bolivia, Brasil y Ecuador. Tiene una dieta especializada en hormigas, pero también consume otros grupos de artrópodos, como coleópteros, larvas de insectos y arácnidos. Foto: Diego Pérez / SPDA
Los llamativos colores de esta oruga de polilla alertan a cualquier posible depredador que es venenosa, sus espinas urticantes causan una picadura muy dolorosa. Foto: Diego Pérez / SPDA
Una flor en la cocha Pungal. Foto: Diego Pérez / SPDA
Mariposa (Chloreuptychia marica). Foto: Diego Pérez / SPDA
Gran parte de los bosques cercanos a las comunidades son conocidos como bajiales, como se denomina a los bosques inundables. Foto: Diego Pérez / SPDA
Comunidades que protegen el bosque
Más de 4000 habitantes de los pueblos indígenas capanahua, kichwa y kukama kukamiria, junto con cinco comunidades campesinas, viven en la región de Tapiche Blanco y han convertido la defensa de su territorio ancestral en una prioridad. Desde 2015 lideran un proceso para impulsar la creación de un Área de Conservación Regional (ACR) y fortalecer la protección de sus bosques y fuentes de agua. Como parte de este esfuerzo, las propias comunidades han conformado comités de vigilancia y custodios forestales para resguardar el territorio. “Toda esta diversidad es muy importante y por eso estamos tratando que se garantice su protección. De cualquier manera, nosotros estamos cuidando y, gracias a las comunidades, se han formado comités de vigilancia y custodios forestales”, afirma Roberto Tafur Shupingahua, presidente de la Federación de Comunidades de los Ríos Tapiche y Blanco (Fecoritayb).
Vista aérea de la comunidad nativa Wicungo, ubicada a orillas del río Tapiche, cuya población pertenece a la étnia Kapanawa. Foto: Diego Pérez / SPDA
Un grupo de jóvenes trata de aplacar el calor del mediodía tomando un baño en las aguas del río Tapiche. Foto: Diego Pérez / SPDA
La mayor parte de los habitantes de las comunidades pescan y cazan animales del bosque, de manera sostenible, para complementar su dieta. Foto: Diego Pérez / SPDA
Un joven navega el río Blanco en una embarcación peque peque. Foto: Diego Pérez / SPDA
Embarcación de una de las asociaciones de pescadores recorriendo el río Blanco, previo a la captura de peces ornamentales en una quebrada. Las cajas que llevan son utilizadas para el transporte del producto. Foto: Diego Pérez / SPDA
Miles de Otocinclus son sensados y luego devueltos a la quebrada donde los pescaron. Estos peces son conocidos como limpia lunas y se venden en acuarios de Iquitos, desde donde son exportados a todo el mundo. Foto: Diego Pérez / SPDA
En la comunidad nativa España se han organizado en grupos de pesca formales para el aprovechamiento y comercialización de peces ornamentales. Uno de los peces más comercializados es el Otocinclus, un pequeño bagre que posee una boca fuerte que le permite adherirse a las superficies para alimentarse de las algas. Foto: Diego Pérez / SPDA
Vista de la comunidad nativa Wuicungo. Foto: Diego Pérez / SPDA
Cae el atardecer sobre la comunidad Nueva Esperanza en el río Tapiche, y un par de niños juega en una canoa. Foto: Diego Pérez / SPDA
*Imagen principal: María es un ronsoco (Hydrochoerus hydrochaeris) que vive en la comunidad nativa Wuicungo. El ronsoco es el roedor más grande del mundo. Foto: cortesía Diego Pérez/SPDA