
- Los Cerros de Mavicure, Mono y Pajarito son afloramientos del escudo Guayanés que sobresalen entre la selva del Guainía y el río Inírida, en la Amazonía colombiana.
- Son considerados sagrados para los pueblos indígenas del territorio y están ligados a relatos de la creación y la naturaleza.
- Cerca de estas formaciones rocosas se encuentra la Estrella Fluvial del Inírida, donde confluyen tres ríos principales que dan origen al río Orinoco.
- El turismo comunitario se ha convertido en una estrategia para proteger el paisaje y los conocimientos y formas de vida que lo han resguardado durante generaciones.
Desde hacía tiempo me llamaban la atención las fotografías de los Cerros de Mavicure, que se elevan sobre la selva y el río Inírida, en el oriente de Colombia. La roca oscura, expuesta en medio de una extensión de vegetación casi ininterrumpida, no se parecía a ningún otro paisaje que hubiera visto en la Amazonía.
A finales de julio, antes del PUMA FEST de Mongabay Latam en Bogotá, finalmente tuve la oportunidad de conocerlos. Viajé con Daniela Quintero Díaz, editora de investigaciones de Mongabay Latam, y con Oilber Díaz, integrante del pueblo puinave, quien nos guio por la región.

Los tres cerros principales —Mavicure, Mono y Pajarito— son afloramientos del Escudo Guayanés y se encuentran en dos resguardos indígenas. Mavicure, el cerro al que suben los visitantes, forma parte del Resguardo El Venado, mientras que Mono y Pajarito se encuentran en el Resguardo Indígena El Remanso. Cerca de ellos hay comunidades con el mismo nombre.


Los pueblos indígenas de la región consideran sagrados estos cerros. En la tradición puinave, están vinculados a relatos sobre la creación, los animales, la familia y las normas que rigen la relación entre las personas y el mundo natural.

Dreyk, integrante del pueblo indígena cubeo y habitante de la comunidad de El Venado, nos acompañó en el ascenso a Mavicure. El sendero atravesaba empinadas superficies de granito, donde el bosque crecía entre grietas estrechas y pequeños parches de suelo. A medida que subíamos, se entendía mejor la escala del paisaje. Los cerros se levantaban de manera abrupta sobre el dosel, mientras el río Inírida trazaba una curva a su alrededor.
Llegamos a la cima justo a tiempo para ver el atardecer. Durante el descenso, ya de noche, encontramos ranas y gecos a lo largo del sendero.
En medio de la selva amazónica de Colombia, se elevan estos afloramientos del Escudo Guayanés, que se encuentran en dos resguardos indígenas. Fotos: Rhett Ayers Butler
A la mañana siguiente, el paisaje era completamente distinto. Las nubes se desplazaban entre los cerros y, por momentos, ocultaban sus cumbres. Más tarde, una capa de nubes bajas quedó suspendida entre ellos. Parecían islas que emergían de un mar blanco.
Leer más | Guardias indígenas: el escudo de la Amazonía de Colombia

Cerros de Mavicure al amanecer. Foto: Rhett Ayers Butler
Buena parte del viaje transcurrió por los ríos. Son las principales rutas de la región y conectan Inírida, la capital del departamento, con las comunidades, los bosques, las zonas de pesca y los lugares de importancia cultural. Los visitantes dependen de los habitantes locales para transportarse en lancha, alojarse, alimentarse y recorrer el territorio. Viajar por el agua permite entender hasta qué punto la vida en esta región está organizada alrededor de los cambios estacionales en el nivel de los ríos.
Aunque esta época suele coincidir con el punto máximo de la temporada de crecientes, el agua estaba inusualmente alta. Los habitantes nos dijeron que el río se encontraba entre los niveles más altos que podían recordar.

Oilber nos explicó que, durante la temporada seca, algunos tramos del Inírida pueden estrecharse hasta alcanzar unos seis metros. Entonces aparecen playas de arena blanca que atraen a los visitantes. Estos ríos también están cada vez más expuestos a la minería ilegal de oro y a la contaminación por mercurio que esta actividad genera.
Encuentro de los ríos Inírida y Guaviare, en Guainía, Colombia. Foto: Rhett Ayers Butler
La forma en la que han procurado proteger la zona también muestra la importancia de la autoridad indígena en estos territorios. Durante la delimitación de la Estrella Fluvial de Inírida, un humedal Ramsar de importancia internacional aledaño, algunas comunidades se opusieron a los límites inicialmente propuestos porque se superponían con sus territorios. Les preocupaba que una figura de protección definida desde afuera pudiera debilitar su autoridad sobre las tierras que habían manejado durante generaciones.
Los cerros finalmente quedaron por fuera de los límites del sitio Ramsar. Su protección depende en gran medida del gobierno de los territorios indígenas, de las normas nacionales que rigen las reservas forestales y de los esfuerzos de las comunidades por manejar el turismo. En el centro de la discusión estaba la pregunta de quién debía definir la conservación y tomar decisiones sobre el territorio.

La selva amazónica del Guainía vista desde el aire. Fotos: Rhett Ayers Butler
Las fotografías no alcanzaban a mostrar el contexto humano y cultural del lugar. Los cerros son visualmente extraordinarios, pero su importancia está ligada a las comunidades que han convivido con estos ríos y estas rocas durante generaciones. Sus conocimientos siguen orientando la manera en que se entiende y se cuida este paisaje.
Agradezco a Oilber, Dreyk y a los habitantes de El Remanso por compartir con nosotros una parte de sus territorios.

*Imagen principal: los tres cerros principales —Mavicure, Mono y Pajarito— son afloramientos del Escudo Guayanés y forman parte de los resguardos indígenas El Venado y El Remanso, en Guainía, Amazonía colombiana. Foto: Rhett Ayers Butler











