
- En 2017, una nueva especie salió a la luz: el colibrí estrella de garganta azul fue descubierto en este paisaje.
- Un año después, en 2018, su singularidad fue reconocida por la ciencia: fue descrito oficialmente como una especie nueva.
- Este refugio tiene 387 hectáreas de páramo para proteger a una de las aves más singulares de Ecuador.
En el sur de Ecuador, las formaciones rocosas que dan nombre a Cerro de Arcos enmarcan un páramo donde la supervivencia de una pequeña ave depende de la conservación de su hábitat. En 2020, la Fundación Jocotoco creó allí una reserva de poco más de 387 hectáreas para proteger este ecosistema y al colibrí estrella de garganta azul (Oreotrochilus cyanolaemus), una especie endémica del país y en riesgo de extinción. El ave había sido descubierta apenas tres años antes, en 2017, por el ornitólogo Francisco Sornoza, y descrita como nueva para la ciencia en 2018.
Conoce en este reportaje fotográfico a este colibrí, las plantas de las que depende y el paisaje que lo rodea. A través de sus rocas, cuevas, flores y páramos, este recorrido muestra la relación entre una especie única y el territorio que aún conserva las condiciones necesarias para su supervivencia.
El colibrí y la biodiversidad que resiste en Cerro de Arcos
En el páramo de Cerro de Arcos, en la provincia de Loja, Ecuador, sobrevive una de las aves más amenazadas del país: el colibrí Oreotrochilus cyanolaemus, una especie endémica con un rango de distribución reducido a esta zona y una población estimada de apenas 80 a 110 individuos maduros. El ecosistema también alberga aves migratorias como el playero de Baird y mamíferos como el lobo de páramo, pero enfrenta presiones crecientes por las plantaciones de pinos, la ganadería, las quemas frecuentes y las concesiones mineras, que cubren cerca del 25 % del área de distribución del colibrí. La reducción de las plantas con flores, de las que depende esta especie, suma otra amenaza para una población que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica como Críticamente amenazada.


El paisaje de los arcos naturales
Las formaciones rocosas que dan nombre a la Reserva Cerro de Arcos dominan un paisaje montañoso separado de los Andes principales por valles secos y que, según especialistas, podría albergar otras especies de distribución restringida. Entre sus cuevas se encuentran los sitios donde el colibrí anida, algunos a cinco o seis metros de altura. Para facilitar el monitoreo de estas aves, durante las expediciones fue necesario contar con un escalador profesional que ayudó a instalar medidas de seguridad para que los guardaparques pudieran acceder a los nidos.


El alimento que sostiene al colibrí
En el páramo andino de Cerro de Arcos crecen pajonales, puyas, joyapas y parches de chuquiragua, una planta fundamental para el colibrí estrella de garganta azul. Sus flores rojo tomate son una fuente clave de alimento para el ave, que a su vez contribuye a la polinización, en una relación de dependencia mutua. Ante la pérdida de estos hábitats, los especialistas han impulsado la restauración con plantas nativas: hasta ahora se han sembrado 4750 ejemplares, principalmente chuquiraguas, dentro de la reserva y en zonas cercanas a la comunidad de Guambusari. La conservación de estos espacios también puede beneficiar a otras especies del páramo, como el cóndor andino y plantas endémicas o amenazadas.


*Imagen principal: colibrí estrella de garganta azul (Oreotrochilus cyanolaemus), especie Críticamente amenazada. Foto: Byron Puglla








