
- La iguana verde pasó de ser una mascota popular a convertirse en una especie invasora en varias islas del Caribe, como Puerto Rico.
- Su expansión afecta a especies nativas, cultivos, infraestructura, turismo y hasta las operaciones en aeropuertos.
- Su capacidad de adaptación y reproducción dificulta su control y hace que la prevención sea clave para evitar nuevas invasiones.
La iguana verde parece un reptil tranquilo, pero en varias islas del Caribe se ha convertido en una especie invasora que causa estragos ecológicos y millonarias pérdidas económicas. El comercio de mascotas y las liberaciones irresponsables han favorecido su rápida expansión, especialmente en lugares como Puerto Rico.
En este reportaje fotográfico podrás conocer a esta especie invasora y los impactos que está provocando en el Caribe: desde afectaciones a especies nativas y cultivos hasta daños en infraestructura y riesgos en las pistas de aterrizaje de los aeropuertos.
La expansión de la iguana verde en el Caribe
Originaria del sur de México hasta Sudamérica, la iguana verde cumple un papel ecológico importante como dispersora de semillas, reguladora del crecimiento de las plantas y parte de la cadena trófica. Su apariencia prehistórica y sus llamativos colores también la convirtieron durante décadas en una popular mascota. En 1977 fue incluida en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) para proteger sus poblaciones nativas de la sobreexplotación. El problema surgió cuando muchas de las iguanas adquiridas como mascotas crecieron hasta volverse difíciles de mantener y fueron liberadas de manera irresponsable en bosques cercanos.
En varios países del Caribe, como Puerto Rico, estas liberaciones favorecieron su establecimiento como especie invasora. Su gran capacidad de adaptación, la ausencia de depredadores naturales en las islas y una alta tasa reproductiva —puede poner hasta 40 huevos por camada, con más del 90 % de éxito— han facilitado su expansión.


Los impactos de una especie invasora
Los impactos de esta especie invasora van desde pérdidas económicas para agricultores hasta amenazas para la biodiversidad y la infraestructura. Las iguanas verdes devoran cultivos como pepino y lechuga y también afectan al turismo de naturaleza. En zonas de avistamiento de aves, por ejemplo, pueden depredar polluelos y huevos, reduciendo la presencia de algunas especies. Además, compiten con especies nativas, transmiten enfermedades y pueden hibridarse con iguanas endémicas, poniendo en riesgo la supervivencia genética de especies únicas del Caribe. Sus madrigueras también pueden debilitar carreteras, diques y edificios, e incluso representan un peligro en pistas de aterrizaje: aeropuertos de San Juan y Miami cuentan con equipos para retirarlas.
Investigadores señalan que erradicarlas es prácticamente imposible y que la principal estrategia debe ser prevenir su llegada y actuar antes de que logren establecerse. Como explica el herpetólogo Carlos Andrés Rodríguez: “A las especies invasoras hay que atajarlas cuando llegan. Y si se puede antes de que lleguen, mejor todavía”.


*Imagen principal: la iguana verde puede alcanzar hasta dos metros de longitud. Foto: cortesía Christoph Weiling/iNaturalist








