Un estudio en la Selva Maya publicado en la revista Perspectives in Ecology and Conservation dice que sí. Medidas como cercas eléctricas, corrales nocturnos y capacitaciones para productores redujeron los ataques al ganado en ranchos de Chiapas, en México. Además de proteger al ganado, estas acciones aumentaron la aceptación del jaguar entre los ganaderos.
El proyecto Jaguares de la Selva Maya registró presencia de esos felinos en el 61 % de los lugares intervenidos por la iniciativa. Además, doce ejidos firmaron acuerdos de conservación del jaguar, con mecanismos para reportar ataques y proteger a la especie.
“La respuesta más común e inmediata sobre cuál es la solución frente a un caso de depredación ya no es matarlo, sino que hay otras alternativas; encontramos que mejoró la aceptabilidad de los ganaderos hacia el jaguar”, dice el biólogo Antonio de la Torre. Conversamos con Ivan Paredes Tamayo y Astrid Arellano, periodistas de Mongabay Latam, quienes reportearon los casos en Argentina y México, respectivamente.


