A casi tres meses del derrame de petróleo ocurrido en aguas del Golfo de México sus remanentes persisten en zonas costeras del país, pese al vacío informativo sobre sus orígenes. Ante ello, un equipo de científicos realizó monitoreos y análisis satelitales que sugieren que la causa estaría relacionada con los ductos en el mar.
Mientras tanto, el Gobierno mexicano atribuye la mayor parte de la contaminación a las llamadas chapopoteras (emanaciones naturales de hidrocarburo que existen por cientos en el golfo) así como al vertimiento de un buque que no han podido identificar.
Si bien el derrame de petróleo se contuvo a fines de febrero, sus residuos siguen impactando en cerca de 900 kilómetros de línea costera. Organizaciones civiles y pescadores destacan la falta de información y de acción temprana para evitar mayores impactos, no solo en playas, sino también en fauna y ecosistemas como el Sistema Arrecifal Veracruzano.
Conversamos con Gonzalo Ortuño Lopez, reportero de Mongabay Latam, quien investigó esta historia desde México.


