Desde el fondo de la tierra del Caribe colombiano, el carbón viaja 6000 kilómetros para ser quemado en Huasco, Chile, y transformado en energía. En ambos extremos, dos pueblos -uno indígena yukpa- pagan con su territorio y su salud la energía que sostiene a millones de personas. Esta historia forma parte del especial #RuinasDelCarbón.
En el extremo colombiano la historia empieza en los 80. Cuando las mineras llegaron al departamento del Cesar, el Gobierno de entonces les aseguró que allí no había comunidades indígenas, así que obtuvieron sus títulos sin problema. Mientras que, en el extremo chileno está Huasco, pueblo de 6000 habitantes donde los techos de las casas, los marcos de las ventanas, las hojas de las plantas y hasta las rocas a la orilla del mar están cubiertas de un polvo negro que proviene del carbón que queman 5 plantas termoeléctricas.
Conversamos con el editor de Mongabay Latam, Antonio Paz Cardona, quien formó parte de la investigación periodística.


