“No producirán ni un litro de amoniaco”. Esta es la frase que sostiene la negativa que, por una década, se mantiene en Topolobampo frente a la construcción de una planta de amoniaco. Si bien esta oposición fue liderada principalmente por comunidades yoreme-mayo, la reciente llegada de unas torres industriales de grandes dimensiones detonó movilizaciones ciudadanas masivas con protestas en Sinaloa, Ciudad de México e incluso Alemania.
El pasado 12 de junio, representantes de diversas dependencias federales se reunieron con las comunidades yoreme-mayo y acordaron instalar una ruta de trabajo interinstitucional. Sin embargo, las comunidades mantienen bloqueos en los accesos a la empresa y exigen la cancelación definitiva del proyecto por los posibles riesgos ambientales, económicos y de seguridad para la población.
Conversamos con Astrid Arellano, periodista mexicana de Mongabay Latam, quien nos detalló cuáles serían los principales impactos en la Bahía de Ohuira, sitio Ramsar con alta vulnerabilidad ecológica, donde se ubica la planta.


