El atropellamiento de una vicuña en la Puna, de la provincia argentina de Catamarca, evidencia un largo conflicto entre una comunidad indígena y una minera que busca extraer litio de su territorio.
Todo comenzó cuando la empresa Arcadium Litium inició las obras para utilizar un camino que atraviesa tierras indígenas de Catamarca.
La vía atraviesa por campos de pastoreo vitales para la fauna del Salar del Hombre Muerto y pasa a pocos kilómetros de uno de los sitios sagrados del pueblo, donde yacen los restos del bisabuelo del cacique.
El propósito de la minera Arcadium Litium es transportar diariamente salmuera en camiones cisterna de 25 metros cuadrados de capacidad.
“Las empresas mineras nunca son transparentes en nada. Ni en el cuidado del medio ambiente, ni con el transporte de mineral”, señala el cacique de la comunidad Roman Guitián.
Líderes de Catamarca aseguran que las obras iniciaron sin el consentimiento de la comunidad y acusan a una camioneta de la empresa como responsable del atropellamiento de la vicuña.
Para los atacameños del Altiplano, la matanza de una vicuña impacta en su modo de subsistencia, pero también en las relaciones simbólicas que establecen con su entorno. “La Pachamama nos ha dado un aviso”, indica Guitián.
La comunidad exige la suspensión de las obras y el análisis de vías alternativas que no ocasionen daño ambiental y territorial. Mongabay Latam consultó a la minera, cuyos voceros sostuvieron que no están brindando ningún tipo de entrevista debido a que están atravesando un período de transición comercial.
“Nosotros no queremos que nos volteen la tumba con las vibraciones de los camiones, pero además queremos que se cuiden las ovejas, las llamas, las vicuñas. Lo que decimos es la verdad y aunque nos amenacen, no van a callarnos”, señala Guitián.
Imagen principal: Proyecto de litio y una vicuña, en el Salar del Hombre Muerto. Foto: cortesía de la Asamblea Pueblos Catamarqueños en Resistencia y Autodeterminación (Pucará)