En vísperas de Semana Santa, cuando el consumo de pescado aumenta en Argentina, organizaciones ambientalistas encendieron una alerta sobre una de las especies más comercializadas en el país: el gatuzo (Mustelus schmitti), un pequeño tiburón cuya población se encuentra en estado crítico.
La organización WCS Argentina pidió a la población evitar su consumo como una forma de contribuir a la recuperación de la especie. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), este tiburón es el más explotado comercialmente en el país y uno de los centrales en el mercado interno, donde también se vende bajo nombres como “palo rosado”.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) estima que su población ha disminuido más de un 90 % en las últimas cuatro décadas, lo que lo ubica en la categoría de En Peligro Crítico de Extinción.
El problema radica no solo en la intensidad de la pesca, tanto industrial como artesanal y deportiva, sino también en las características biológicas de la especie. A diferencia de otros peces, los tiburones tienen un crecimiento lento, alcanzan la madurez sexual tardíamente y producen pocas crías. En el caso del gatuzo, las hembras comienzan a reproducirse cerca de los ocho años, lo que dificulta la recuperación de sus poblaciones.
“Buscamos promover un consumo consciente de cómo llegan los alimentos a nuestra mesa; en el caso del pescado de qué manera fue capturado, cuál es la especie y en qué situación de conservación se encuentra», dijo Juan Martín Cuevas, coordinador de conservación de rayas y tiburones de WCS Argentina.
«Específicamente sobre el gatuzo queremos difundir que no es un simple pescado, sino que se trata de un tiburón amenazado de extinción”, agregó Cuevas.
Ante este escenario, se han impulsado medidas de conservación a nivel internacional. En 2025, el gatuzo fue incluido en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), lo que implica mayores controles sobre su comercio.
Además, su posible incorporación en la Conferencia de las Partes (COP15) de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS), que se realiza en Brasil, podría reforzar las estrategias de protección en toda su área de distribución.
Mientras tanto, los especialistas insisten en que las decisiones de consumo también pueden ayudar a proteger la especie. “Como consumidores, podemos hacer una contribución desde nuestro lado cuando vamos a la pescadería y no comprar tiburones”, señala Lucas Albornoz, del equipo de conservación de rayas y tiburones de WCS Argentina.
*Imagen principal: un ejemplar de gatuzo (Mustelus schmitti). Foto: cortesía Andy Murch/WCS Argentina