Las especies vegetales del bosque seco tropical del sur de Ecuador no responden de la misma manera a la falta de agua. Un estudio realizado por investigadores de la University of Göttingen, Philipps University of Marburg, HAWK University of Applied Sciences and Arts e Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO) encontró que árboles y cactus han desarrollado estrategias muy diferentes para captar el recurso hídrico y resistir las condiciones cada vez más extremas asociadas al cambio climático.
La investigación se llevó a cabo durante 17 meses, período en el que los científicos monitorearon de forma continua la absorción de agua en raíces de pequeño diámetro de cuatro especies representativas del bosque seco: los árboles Ceiba trischistandra, Eriotheca ruizii y Vachellia macracantha, además del cactus columnar Armatocereus laetus. Los resultados evidenciaron que cada especie reactiva sus raíces en momentos distintos, dependiendo de su estrategia de supervivencia.
El caso más destacado fue el de Armatocereus laetus. Según los investigadores, este cactus respondió casi de inmediato a precipitaciones muy pequeñas, incluso durante la estación seca. Apenas unas horas después de las primeras lluvias, activó sus raíces para captar agua, una estrategia considerada «oportunista» que le permite aprovechar cualquier evento de lluvia. Esto fue gracias a su sistema radicular superficial y a su capacidad para almacenar agua en sus tejidos.
Los árboles, en cambio, mostraron respuestas más lentas. La ceiba (Ceiba trischistandra) utilizó el agua almacenada en su tronco para producir nuevas hojas antes del inicio de la temporada lluviosa, aunque la absorción significativa de agua por sus raíces solo comenzó cuando aumentaron las precipitaciones. Por su parte, Eriotheca ruizii y Vachellia macracantha reactivaron sus raíces únicamente cuando el suelo recuperó suficiente humedad.
Los investigadores advierten que comprender estas diferencias resulta clave ante el incremento de las sequías en los bosques secos tropicales. El estudio sugiere que las especies capaces de responder rápidamente a lluvias esporádicas podrían tener mayores posibilidades de adaptarse a un clima más cálido e impredecible.
Imagen principal: árboles y cactus han desarrollado estrategias muy diferentes para captar el recurso hídrico y resistir las condiciones cada vez más extremas asociadas al cambio climático. Foto: cortesía Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO)