Las especies de pulpos con aletas son animales pequeños de aguas profundas que viven principalmente en la oscuridad total, a miles de metros bajo la superficie del mar. Sin embargo, un nuevo descubrimiento realizado por un equipo de investigadores en Japón, publicado en abril de 2026, reveló que los antiguos parientes de los pulpos probablemente eran depredadores gigantescos que habitaron los mares del Cretácico tardío, hace entre 100 y 72 millones de años.
Se han descubierto enormes mandíbulas fósiles en depósitos del Cretácico cerca de Japón y en la isla de Vancouver, Canadá. Aunque se sabía que pertenecían a la clase de los cefalópodos, que incluye calamares, sepias y pulpos, durante años se desconocía mucho sobre ellos.
«Aún no estaba claro si realmente eran pulpos, qué tamaño tenían, de qué se alimentaban y qué papel desempeñaban en el ecosistema marino», declaró a Mongabay Yasuhiro Iba, paleontólogo de la Universidad de Hokkaido en Japón y coautor del estudio. «Demostramos que se trataba de pulpos del Cretácico… depredadores muy grandes y probablemente poderosos que procesaban presas duras».
La especie más grande hallada entre los fósiles pertenecía al extinto Nanaimoteuthis haggarti. Según el tamaño de su mandíbula, se estima que este pulpo pudo haber alcanzado entre 6.6 y 18.6 metros de longitud. En el extremo superior, esto equivale a aproximadamente dos tercios del tamaño de una ballena azul adulta, el animal más grande que jamás haya existido.

“Ese es un tamaño enorme para un pulpo”, escribió Iba. “Sugiere que pudo haber estado entre los invertebrados más grandes que se conocen”.
Los científicos también encontraron evidencia de desgaste, arañazos, astillas y bordes redondeados en las mandíbulas fosilizadas, lo que indica que estos pulpos gigantes consumían presas de cuerpo duro. Esto los situaría entre los depredadores marinos más poderosos durante su época en la Tierra.
Sus parientes modernos, como el pulpo dumbo y otros del suborden Cirrata, se alimentan principalmente de invertebrados de movimiento lento.
Según Iba, el registro fósil actual está fuertemente sesgado hacia los animales con huesos o conchas, ya que estos tienen muchas más probabilidades de conservarse como fósiles. Los animales de cuerpo blando, como los pulpos, no se conservan tan fácilmente durante milenios, lo que, según Iba, podría significar que los expertos han estado ofreciendo una imagen inexacta del pasado.
«Esto cambia nuestra forma de concebir los ecosistemas marinos del Cretácico», afirmó Iba. «Hasta ahora, se ha imaginado que los niveles superiores de la red trófica marina del Cretácico estaban ocupados principalmente por depredadores vertebrados como mosasaurios, plesiosaurios, tiburones y peces grandes».
*Imagen principal: gráfico de Andrés Alegría con imágenes cortesía de la Universidad de Hokkaido
Publicado originalmente en inglés en Mongabay el 4/8/2026, editada por Bobby Bascomb.