Autoridades e investigadores reportaron un inusual incremento de muertes de crías de la ballena franca austral durante la temporada 2026 en las costas de Península Valdés, en la provincia de Chubut, Patagonia argentina. Mientras continúan los estudios para determinar las causas, el Instituto de Conservación de Ballenas estima de manera preliminar que la cifra podría superar las 113 muertes registradas en 2012, cuando ocurrió otro evento similar.
La Secretaría de Ambiente del Gobierno de Chubut informó esta semana que trabaja de manera articulada con la comunidad científica e investigadores especializados para el registro y recuento de los ejemplares hallados sin vida, además del respectivo análisis de muestras.
“Siempre que las condiciones ambientales y logísticas, así como el estado de conservación del animal, lo permiten, [cada ejemplar] es evaluado por especialistas y equipos de investigación que trabajan de manera coordinada en el estudio y monitoreo de la especie”, detalló.
Posible escala mayor
El Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) de Argentina recordó que en 2012, a través del Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral (PMSBFA), documentaron 113 muertes de ballenatos, el mayor número registrado hasta entonces a nivel mundial.
“Los registros preliminares de este año indicarían que podría tratarse de un evento de una escala aún mayor”, advierte la organización y subraya que será necesario consolidar la cifra y analizarla en relación con el número de nacimientos registrados en la temporada para dimensionar su magnitud a nivel poblacional.

Investigaciones en curso
La Secretaría de Ambiente de Chubut adelantó que, según las observaciones realizadas hasta el momento y la información disponible, no se identificaron evidencias que permitan atribuir la mortalidad de los ballenatos a factores causados directamente por actividad humana. De manera preliminar, también informó que se considera como hipótesis que la situación es producida por “una bacteria común en el agua de mar”.
El ICB, por su parte, apunta que una bacteria de interés para esta investigación es Erysipelothrix rhusiopathiae, que puede encontrarse en ambientes marinos y causar enfermedades graves en cetáceos. La organización cita como antecedente una investigación que detectó lesiones causadas por ataques de gaviotas como vías de ingreso de la bacteria en dos ballenatos hallados sin vida en 2013. El estudio, sin embargo, no permitió establecer que la infección haya sido la causa de muerte.
El instituto explica que aún es necesario comprender qué factores pueden favorecer las potenciales infecciones y cuál es su posible relación con la mortandad observada este año. Otro aspecto relevante ―agregan― serán los estudios en las aguas de los golfos Nuevo y San José, en el Mar Argentino.
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*Imagen principal: ballenato varado muerto en las costas de Península Valdés. Foto: cortesía ICB