En Australia, una ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) permaneció durante un tiempo prolongado junto a su cría nacida muerta y la tocó repetidamente con la cabeza y una de sus aletas. El episodio fue documentado por primera vez en forma detallada y la investigación acaba de ser publicada en la revista académica Springer Nature. Los autores consideran que las acciones observadas “podrían representar una forma de comportamiento relacionado con el duelo”, aunque advierten que no es posible establecerlo de manera concluyente.
Los hechos fueron registrados el 17 de julio de 2025 en el arrecife de Palm Beach, frente a la ciudad de Gold Coast. Al promediar las ocho de la mañana, los científicos Jan-Olaf Meynecke y Andrew Mulville observaron desde una embarcación privada a la madre y a un ejemplar adulto que actuaba como escolta, mientras se desplazaban lentamente. Una de ellas, posteriormente identificada como la probable madre, realizaba inmersiones cortas.
Imágenes subacuáticas obtenidas luego con una cámara GoPro permitieron observar a una cría de menos de cuatro metros de longitud tendida sobre el fondo marino. No presentaba signos visibles de movimiento ni respiración. El estudio detalla que la hembra se aproximó y “la tocó con la cabeza y la aleta pectoral y permaneció inmóvil, colocada de lado y a la altura de los ojos de la cría nacida muerta”. Esta interacción se repitió en varios momentos hasta las 10 de la mañana, cuando los observadores abandonaron el lugar.
La conducta registrada corresponde a lo que los investigadores denominan atención post mortem, una categoría que incluye comportamientos como tocar, transportar, proteger o permanecer cerca de individuos muertos.
Este tipo de respuestas se ha documentado principalmente en los delfines madres que empujan o cargan a sus crías muertas para mantenerlas a flote. En cambio, la ballena observada no intentó subir a la cría nacida sin vida hacia la superficie en ningún momento, sino que descendió hasta el fondo del mar y mantuvo contacto con el cuerpo inerte.
Este acompañamiento continuo se habría prolongado por al menos dos días. Y es que dos ballenas adultas fueron observadas en el mismo sector el 18 y 19 de julio, aunque los investigadores no pudieron confirmar que se tratara de los mismos individuos.
Los autores concluyen que lo observado podría representar una forma de comportamiento relacionado con el duelo en ballenas jorobadas. Pero al mismo tiempo subrayan que esa interpretación debe tomarse con cautela y apuntan que “resulta esencial continuar con la observación y el registro sistemáticos para comprender mejor la importancia cognitiva, emocional y evolutiva de estos comportamientos poco frecuentes”.
*Imagen principal: la ballena jorobada acompaña a su cría nacida muerta (tercera escena). Foto: capturas de video del estudio/Springer Nature
REFERENCIA
Jan-Olaf Meynecke and Andrew Mulville. First documentation of humpback whale (Megaptera novaeangliae) post-mortem attendance of a stillborn. Discover Animals, 2026. https://doi.org/10.1007/s44338-026-00232-9