Desde abril, diversos modelos climáticos apuntan a la posible llegada de un evento intenso de El Niño en 2026. Mientras Perú y Ecuador ya registran calentamiento costero y riesgo de lluvias intensas, Colombia enfrenta la amenaza de sequías severas y México una combinación de déficit de lluvias y mayor actividad ciclónica en el Pacífico. El fenómeno podría afectar el agua, la agricultura, la energía, la pesca y la salud pública, con impactos económicos y sociales que dependerán del nivel de preparación de cada país.