En Mongabay Latam, llevamos reporteando cómo los tiburones (específicamente, sus aletas) se han convertido en una de las principales especies traficadas desde los océanos de Latinoamérica. El último incidente se remonta a noviembre de 2025, cuando Perú fue escenario de una de las mayores operaciones contra el tráfico de vida silvestre. Las autoridades peruanas, con apoyo de Estados Unidos, incautaron más de nueve toneladas de aletas secas de tiburón en un inmueble de la provincia constitucional del Callao, uno de los principales puertos pesqueros del país. Para alcanzar esa cantidad de aletas, se estima que unos 9000 tiburones fueron sacrificados. Conocidas en la gastronomía asiática como ingrediente de prestigio y, en consecuencia, de gran valor, dichas aletas incautadas en el Callao equivalen --según las autoridades peruanas-- a 11.2 millones de dólares en el mercado negro. Aquí compartimos una serie de investigaciones en Perú, Ecuador, Chile y México que revelan cómo el crimen organizado surca nuestros mares.