En el norte del país, una reserva de fauna provincial espera que comience a funcionar un plan de manejo oficial desde 1980. Entre 2017 y 2018, un grupo de científicos y funcionarios lo presentaron ante el Gobierno salteño, las autoridades lo aprobaron pero luego lo sepultaron en un cajón mientras la minería de litio se expandía sobre el territorio.
Los Andes, como se nombró al área, es tierra de salares y clave para la protección de un recurso escaso en una zona desértica: el agua. Expertos advierten que esta actividad extractiva requiere grandes volúmenes de agua, lo que ya genera impactos en humedales altoandinos y especies vulnerables como el flamenco andino.
El área, además, es central para la conservación de especies de la Puna y para el desarrollo de comunidades indígenas y de actividades económicas como el turismo sustentable y el pastoreo de animales.
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