Expertos advierten que el tren bioceánico entre Perú y Brasil podría generar graves impactos sociales, ambientales y culturales al atravesar la Amazonía. Aunque no existe una ruta definitiva, en Perú, por ejemplo, los posibles trazos cruzarían por Ucayali o Madre de Dios. Los territorios indígenas y algunos de los ecosistemas más biodiversos del planeta serían los más afectados.
Según un análisis de la organización CooperAcción y GRAIN, una de las rutas afectaría en Perú al menos 15 áreas naturales protegidas, nueve áreas de conservación regional, 69 áreas de conservación privada, casi dos mil comunidades campesinas y territorios de pueblos indígenas, incluidos aquellos en aislamiento y contacto inicial.
Este proyecto tomó impulso tras la inauguración del megapuerto de Chancay en Perú, y por el acuerdo firmado en 2025 entre Brasil y China para cooperar en la construcción del tren bioceánico que conectaría el Pacífico con el Atlántico.
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