México insiste en impulsar el fracking bajo la promesa de una versión “sustentable”, pero científicos advierten que no hay evidencia suficiente para respaldar esa idea. El Gobierno planea reutilizar agua salada o residual y sustituir los químicos tóxicos.
Luca Ferrari, investigador del Instituto de Geociencias de la UNAM, afirma que reciclar agua en fracking es costoso y limitado: “Máximo 50 % del agua se recicla”. Además, advierte sobre el fracking sostenible: “no existe, como no existe la minería sostenible, son actividades que por su propia naturaleza tienen un impacto”.
Estudios internacionales siguen documentando contaminación del agua, daños a la salud, emisiones de metano y sismos asociados a esta técnica de extracción de gas y petróleo. Mientras tanto, las comunidades exigen una ley que la prohíba.
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