En la isla Floreana, una red de 48 cámaras y sensores monitorea en tiempo real la presencia de gatos ferales que amenazan a aves, reptiles y otros animales endémicos de Galápagos. El objetivo: no solo declarar a Floreana libre de estos gatos salvajes en 2026 sino seguir observando la recuperación de las especies nativas.
Antes, guardaparques y científicos tardaban hasta 12 días recorriendo 300 kilómetros para recoger las tarjetas de memoria de 125 cámaras trampa. Luego debían revisar manualmente miles de imágenes, cuando la información ya era vieja. Pero desde febrero, ese panorama empezó a cambiar. En sus primeros 100 días, el sistema de monitoreo inteligente captó más de 250 mil imágenes; mientras que unas 3000 fueron marcadas como posibles alertas para revisión.
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