Los drones pueden ser una herramienta valiosa para monitorear aves rapaces, pero un estudio que reunió una década de observaciones en ocho países de la región encontró que el 81 % de las especies estudiadas reaccionó ante su presencia. El episodio resume uno de los dilemas que durante años han enfrentado los investigadores de estas aves en Latinoamérica: ahora se pueden observar nidos que de otra modo son casi inaccesibles, pero también se altera la conducta de las aves y provocar respuestas potencialmente riesgosas cuando se utilizan sin las precauciones necesarias.
Las respuestas fueron más intensas cuando el dron se acercó demasiado al nido o permaneció más tiempo en vuelo, condiciones asociadas con ataques y conductas de escape. La investigación propone que cada vuelo tenga una justificación científica o de conservación clara, se realice con las precauciones necesarias y se suspenda si la conducta del ave indica estrés o riesgo.
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