Un grupo de 321 cocodrilos de Tumbes sobreviven en un refugio de conservación en el norte de Perú. En el Centro de Acuicultura Tuna Carranza, esta especie encontró protección tras haber estado al borde de la extinción por la caza ilegal y la pérdida de hábitat.
“La expansión agrícola y la expansión acuícola ha reducido también el hábitat del cocodrilo”, señala Flavio Saldarriaga, responsable de este centro que pertenece al Fondo Nacional de Desarrollo Pesquero (Fondepes).
Actualmente, los machos están separados de las hembras porque el centro ha alcanzado la capacidad máxima para albergar a los animales, por tanto, ya no deben reproducirse. A ellas se suman otras amenazas: la contaminación y la falta de alimento. Puedes leer el reportaje completo aquí





