En Chile, las áreas de manejo son espacios marinos asignados por el Estado a sindicatos de pescadores para que ellos los gestionen colectivamente y de manera sostenible. Allí, los pescadores artesanales extraen especies bentónicas, es decir, las que habitan en el fondo marino.
Sin embargo, al norte, en la región de Coquimbo, algunos están innovando y están instalando en la columna de agua cultivos de especies filtradoras nativas, como ostiones y piures. Así, las llamadas granjas marinas no solo están incrementando el valor por hectárea a las áreas de manejo, sino que generan ecosistemas de refugio para una mayor biodiversidad.
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