Noticias ambientales

La conservación de la selva tropical es más importante que implementar vehículos eléctricos.



A pesar de la algarabía provocada alrededor de Tesla y a la futura generación de vehículos eléctricos, los diseñadores de políticas no deberían pasar por alto la importancia de la conservación de las selvas tropicales.



La deforestación y la degradación de los bosques ocasionan aproximadamente una sexta parte de la emisión de gases del efecto invernadero, siendo esta la participación más alta de la que originan los aviones, trenes, barcos, camiones y vehículos del mundo. Además, el impacto de la deforestación va más allá del clima; los bosques juegan un papel crítico en las funciones hidrológicas, garantizan las precipitaciones de lluvia, tanto a nivel local como regional, ayudan a controlar la erosión y reducen el riesgo de inundación, son fuente de recursos renovables que mantienen a decenas de millones de personas, albergan excepcionales culturas indígenas y quizás a la mitad de la biodiversidad del planeta.



Los automóviles eléctricos no necesariamente son amigos del medio ambiente .Si la electricidad que se utiliza para potenciar el vehículo proviene de la planta de carbón, éste difícilmente está libre de emisiones. Además, los materiales y energía involucrados en la producción son considerables.

Una vez celebrado el tratado del cambio climático de Kioto, sería más sabio por parte de los diseñadores de políticas si le dieran a la conservación de bosques un papel central, estableciendo mecanismos que compensen a los países tropicales para que eviten la deforestación y reforesten las tierras taladas con árboles nativos. El éxito de tales avances daría un giro benéfico a las personas que viven en los alrededores de los bosques tropicales; serán ellos quienes definitivamente decidan el futuro de éstos. Sin embargo, un plan para “evitar la deforestación “también requiere mejorar la gobernabilidad y erradicar la corrupción en esas regiones. Se perdería una gran oportunidad si los ingresos generados a través de los mecanismos, simplemente se desperdician en burocracia o son utilizados para financiar el establecimiento de plantaciones o la tala de árboles, a nivel industrial.