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En los últimos 20 años se han registrado pocos avistamientos del leopardo persa, especie en peligro de extinción, en la región del Cáucaso: solo tres en Georgia y diez en Armenia. Sin embargo, científicos y conservacionistas están atentos a uno en particular, al que han llamado Aren y del que se presume que recorrió con solo tres patas 240 kilómetros a través de un terreno montañoso y frío. Esta región aún conserva campos minados de conflictos anteriores y se cree que así fue como Aren resultó herido.
En el programa Mongabay Newscast, la periodista Kayleigh Long contó detalles sobre el despliegue de organizaciones no gubernamentales como NACRES, de Georgia, que operan con presupuestos muy limitados para monitorear y proteger a estos grandes felinos frente a las amenazas de los campos minados.
Long contó que los casos de leopardos mutilados no son tan raros como se podría esperar: «de los 10 ejemplares registrados por WWF en Armenia desde 2002, tres habían perdido una extremidad».
Además de Aren, en 2015, WWF registró dos leopardos machos que estaban «absolutamente sanos» y tenían las cuatro patas intactas, pero ese mismo año, ambos fueron detectados mediante cámaras trampa con parte de una extremidad faltante.
“Un leopardo puede sobrevivir a la explosión inicial, pero las lesiones como la pérdida de extremidades afectan significativamente su capacidad para cazar, moverse con eficacia y defender su territorio”, declaró para el reportaje Hana Raza, fundadora de la organización sin fines de lucro Leopards Beyond Borders.
“Los leopardos son animales resistentes, y existen casos documentados de individuos que sobreviven con amputaciones, pero estas lesiones probablemente reducen la supervivencia a largo plazo y el éxito reproductivo”, añadió Raza.
En las fronteras del Cáucaso, los campos minados representan un riesgo para los humanos y para los animales salvajes, al igual que las vallas. Miles de kilómetros de alambre de púas de la época soviética aún se alzan en algunas zonas y pueden atrapar leopardos, osos y ciervos.
“Creo que, si nos fijamos en cuestiones como las fronteras, estas pueden reflejar lo peor de nuestros instintos”, reflexionó la periodista Long en Mongabay Newscast, aunque también señaló que sí es posible que las personas puedan cooperar y reconocer que todos formamos parte de la naturaleza.
A pesar de los desafíos registrados, la mera persistencia de los leopardos y la dedicación de las ONG que operan en medio de condiciones cada vez más difíciles ofrecen una sensación de esperanza, afirmó Long.
– Puedes escuchar el podcast completo en inglés aquí. También puedes leer el reportaje publicado en mayo aquí.
*Imagen principal: Imagen captada por una cámara trampa en Armenia: Aren se desplaza sobre la nieve. Foto: cortesía de WWF Armenia