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La biodiversidad en colapso es una ‘llamada de alerta a la humanidad’



Un informe conjunto hecho público hoy por el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) encuentra que, si no se hace cambios radicales para preservar la biodiversidad del mundo, nuestros sistemas naturales de soporte llegarán al borde del colapso. El Secretario Ejecutivo del Convenio sobre la Diversidad Biológica, Ahmed Djoghlaf, llamó al lóbrego informe «una llamada de alerta a la humanidad.»



El informe es la tercera edición de la Perspectiva Mundial sobre Diversidad Biológica (Global Biodiversity Outlook, GBO-3). Con evaluaciones científicas y 110 informes de gobierno, el informe confirma que los gobiernos alrededor del mundo no cumplieron el compromiso que hicieron en 2002 de reducir hasta este año la pérdida de biodiversidad. En lugar de ello, empeoraron o mantuvieron las cinco principales causas de la pérdida de biodiversidad—la destrucción del hábitat, la sobreexplotación de recursos, la polución, las especies invasoras y el cambio climático.



«Necesitamos una nueva visión de diversidad biológica para un planeta saludable y un futuro sostenible para la humanidad» dijo el Secretario General de NN.UU., Ban Ki-moon.



Árbol de copa en el bosque de Gabón derribado por madera. Foto de: Rhett A. Butler.

Además, el informe advierte que varios ecosistemas van hacia un punto sin retorno. Es posible que una combinación de cambio climático, deforestación e incendios cambie irrevocablemente la selva amazónica; mientras tanto los arrecifes coralinos están siendo maltratados por la pesca en exceso, por aguas más calientes y por un océano acidificado; por último, ecosistemas de agua dulce como lagos y ríos están perdiendo su biodiversidad y abundancia debido a una escorrentía de nutrientes.



«Ya no es opción manejar las cosas como antes si lo que queremos es evitar un daño irreversible a los sistemas de soporte vital de nuestro planeta,» dijo Djoghlaf.



Son cada vez más los funcionarios que comparan la actual crisis de la biodiversidad con la debacle económica mundial de 2008-2009, con la diferencia de que los gobiernos lidiaron raudamente con la crisis económica mientras que ahora responden lánguidamente a las cuantiosas amenazas a los sistemas medioambientales del mundo. Estos sistemas apuntalan la economía humana al dar alimento, agua limpia, polinización, control de plagas, amortiguadores de desastres naturales, medicinas y secuestro del carbono, para nombrar unos cuantos bienes naturales que los investigadores conocen como los ‘servicios de los ecosistemas’.



«Por una fracción del dinero que se reunió instantáneamente para evitar la debacle económica, podemos evitar un desmoronamiento mucho más serio y fundamental en los sistema de soporte vital de la Tierra,» escribieron los autores del informe.



No obstante, Achim Steiner, Director Ejecutivo de PNUMA, dice que «muchas economías siguen ciegas al inmenso valor de la diversidad de animales, plantas y otras formas de vida y a su función en la salud y el funcionamiento de los ecosistemas, desde bosques y ríos hasta suelos y océanos a inclusive la atmósfera.»



Minería aurífera en la selva amazónica de Surinam. Foto de: Rhett A. Butler.

El informe pide a los gobiernos comenzar a considerar la biodiversidad a la hora de tomar acción y abordar directamente las causas de la pérdida de la biodiversidad, inclusive el consumo, los cambios demográficos y el comercio. También se sugiere terminar con subsidios que son perjudiciales.



«Para tratar la causa principal de la pérdida de biodiversidad, debemos darle máxima prioridad en todas las áreas en que se toman decisiones y en todos los sectores económicos,» dice Ban Ki-Moon.



Según el informe, dar fin a la pérdida de biodiversidad ayudará a luchar contra la pobreza y el hambre, a la vez que mejorará la salud, la seguridad y la riqueza de estas generaciones y las futuras.



El informe será punto focal de la Cumbre de Biodiversidad de Nagoya en octubre, a la que asistirán las 193 partes de CDB. Una de las economías más grandes del mundo, la de Estados Unidos, no es miembro. Las únicas otras entidades políticas que no han ratificado el tratado son el Vaticano y Andorra.



Pese al informe, en todo el mundo las cosas siguen manejándose como antes, por ejemplo, Nueva Zelanda intenta hacer aprobar un plan para permitir la minería en áreas protegidas; el congreso estadounidense propone dar 85.000 acres (casi 34.398 hectáreas) de bosque tropical templado de viejo crecimiento a una empresa maderera en Alaska; Brasil avanza su controversial represa de Belo Monte que podría inundar 500 millas cuadradas (1.295 kilómetros cuadrados) de bosque tropical; y la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES, Convention on International Trade in Endangered Species) no pudo proteger una sola especie marina en su última reunión.



«La humanidad se ha hecho la ilusión de que, de alguna forma, nos las podremos arreglar sin la biodiversidad o de que la biodiversidad está, de alguna forma, en la periferia de nuestro mundo contemporáneo: cuando la verdad es que la necesitamos más que nunca en un planeta con seis billones de personas que llegarán a nueve billones en 2050,» dice Steiner.