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‘Prepárense para la guerra’: se acrecientan las tensiones sobre la controversial represa de Belo Monte del Brasil



Las tensiones recrudecen después de que el mes pasado Brasil aprobara el proyecto de la represa de Belo Monte para desviar el flujo del Río Xingu. La que será la tercera represa más grande del mundo inundará 500 millas cuadradas (1.295 kilómetros cuadrados) de bosque tropical húmedo, llevará a desalojar a por lo menos 12.000 personas de la región y trastornará las vidas de 45.000 indígenas que dependen del Xingu. Después de luchar contra la construcción de la represa por casi treinta años, los grupos indígenas están comenzando a hablar de una última postura de resistencia.



«Pedí a mis guerreros que se preparen para la guerra y hablé de esto con otras tribus del Alto Xingu. No les dejaremos [construir la Represa de Belo Monte],» le dijo Raoni Metuktire, jefe de la tribu de indígenas caiapós en el Brasil, al canal francés TF1. Metuktire está ahora de viaje por Europa pidiendo apoyo en ponerle freno al proyecto.



En protesta contra la represa, otro grupo de caiapós dirigido por el jefe Megaron Txukarramãe bloqueó un punto de cruce de transbordador en una autopista amazónica muy importante sobre el Río Xingu, en el Mato Grosso. La semana pasada el bloqueo se acercaba a su 30º día.



Un niño caiapó (o Kayapo o Kaiapo) en el Brasil. Fotografía de: Sue Wren.

Hace poco el jefe Megaron llamó al presidente Lula del Brasil «enemigo número uno» de la gente indígena del Brasil y dijo que su gente está preparada para «morir luchando por nuestros derechos.»



El gobierno brasilero argumentó que la represa, propuesta originalmente bajo una dictadura militar en la década de los 70, es necesaria para la creciente demanda energética del país. La represa, que cuesta entre 11 y 17 mil millones de dólares, dará energía a 23 millones de hogares pero operará a sólo 10-30 por ciento de su capacidad durante tres a cuatro meses del año debido a la bajamar. La crítica arguye que para que la represa sea del todo viable—y económica—también se necesitará construir otras represas masivas sobre el Río Xingu.



«Los indígenas están decididos a alterar el modelo de ‘hacer las cosas como siempre’ que siguen los proyectos de desarrollo destructivo y que arruinan el medio ambiente y las formas tradicionales de vida,» dijo en un comunicado de prensa Atossa Soltani de Amazon Watch, un grupo medioambiental y de derechos indígenas. «Los grupos indígenas de la Cuenca del Xingu mandaron un mensaje claro y resonante al gobierno brasilero de que no permitirán que avance la Represa de Belo Monte. Una coalición de organizaciones brasileras e internacionales se ha solidarizado con estos grupos y está movilizando aún más acciones sociales y legales.»



Hace poco la problemática ganó mayor atención en la prensa cuando James Cameron, director de Avatar, y varios miembros del elenco protestaron contra la represa en el Brasil. Cameron también visitó a los grupos indígenas del área que van a recibir el impacto directo de la represa.



Aunque aún no ha comenzado la construcción, el gobierno afirma que la represa estará en línea hasta 2015. La electricidad hidráulica no suele producir tanto carbono como la quema de combustibles fosilíferos, especialmente en los trópicos, pero emite una cantidad significativa de metano—un gas de efecto invernadero que tiene casi 20 veces más potencia que el carbono—debido a la vegetación que se suele descomponer en cualquier embalse.