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Salvando al mamífero carnívoro más grande de Madagascar: el fosa

 The fossa. Photo © Nick Garbutt .
El fosa. Foto © Nick Garbutt .






Una entrevista con Mia-Lana Lührs, parte de nuestra serie Entrevista con jóvenes científicos


Madagascar es una tierra de maravillas: lémures danzantes, camaleones del tamaño de una uña, el aye-aye de dedo largo, grandiosos baobabs, y el fuerte fosa. Un momento – ¿qué? ¿Qué es un fosa? Es verdad que cuando la gente piensa en Madagascar raramente piensa en su predador máximo, el fosa- aunque sea alguno de los pocos que en realidad reconoce al animal. Aunque el fosa ganó un poco de notoriedad en la primera película Madagascar de Dreamworks, su rol en la película fue eclipsado por los lémures. En este caso, las artes imitan a la vida: en conservación e investigación este predador parecido a un felino ha vivido a la sombra de su presa, el lémur. Inclusive los científicos no están seguros de qué hacer con el fosa: ciertos estudios han mostrado que no es un felino y no es una mangosta entonces la especie – y sus otros escasos parientes en Madagascar- han sido ubicados en una familia propia, Eupleridae, en donde el fosa (Cryptoprocta ferox) es el más grande de todos. Pero si es la primera vez que escucha sobre estos asuntos, no se sienta mal: uno de los únicos investigadores de fosa, Mia-Lana Lührs, también se topó con la especie.


“Me enteré de los fosas por coincidencia. Cuando estaba trabajando para un zoológico me interioricé del programa europeo para las especies en peligro (EEP, por sus siglas en inglés). Al buscar estos programas en la web encontré el sitio del zoológico de Duisburg, donde se maneja el EEP para el fosa. Cuando observé las fotos de los fosas en la página, quedé perpleja ya que nunca antes había oído sobre esta especie, aunque siempre estuve interesada en carnívoros. Inclusive no pude distinguir a qué familia de carnívoros pertenecía” le dijo a mongabay.com Mia-Lana Lührs, una estudiante de doctorado de la Universidad de Göttingen, en Alemania. A pesar de tan perpleja introducción al predador más grande de Madagascar, Lührs se ha convertido en uno de los expertos principales a nivel mundial de este enigmático animal.




El fosa. Foto © Nick Garbutt .

Desafortunadamente los fosas, como gran parte de la biodiversidad de Madagascar, enfrentan la extinción. Se clasifican como Vulnerables por la Lista Roja de UICN, dice Lührs que se requiere más investigación para conocer si los fosas de hecho están más amenazados que lo se cree. El impacto más grande en los fosas es la pérdida de hábitat, lo que ha llevado a numerosos desafíos para los grandes predadores que requieren de grandes espacios para cazar. En el sitio de estudio, el bosque Kirindy, Lührs observa lo que ella llama “efecto de apiñamiento”, donde los individuos fosa se ven forzados a competir por la disminución de hábitat.


“Es probable que pronto veamos consecuencias dramáticas debido a la destrucción de hábitat en curso, tal como un aumento de lesiones y muerte debido a encuentros frecuentes entre fosas, alta mortalidad juvenil (por esto último y por escasez de alimentos), mala condición corporal, especialmente durante el difícil invierno dada la gran competencia por alimento, así como también todos los problemas de poblaciones pequeñas como la endogamia, desbalances en la proporción de sexos, y la amenaza de enfermedades. Por otra parte, más y más fosas parecen abandonar el bosque en busca de hábitat y comida,” dice Lührs.


La disminución de los bosques ha empujado a los fosas a las aldeas de Madagascar. Los fosas típicamente buscan aves de corral para cazar, y son vistos como pestes por lo que algunas veces los aldeanos los atacan.



“Dado el valor de cada gallina para un aldeano, este conflicto puede resultar en la matanza de los respectivos fosa. […] La mortalidad de fosas en las áreas alrededor de las aldeas parece ser un gran problema,” dice Lührs.



Lührs dice que ella es pesimista, pero no está desesperanzada en relación a la sobrevivencia de los fosas en el largo plazo. Para salvar a la especie lo primero que se necesita es más investigación, incluyendo “un estudio exhaustivo de fosas en todo Madagascar” según Lührs. Actualmente los conservacionistas simplemente no saben cuántos sobreviven y si las poblaciones son viables.




Donde los bosques han sido quemados, la sabana domina el paisaje en Madagascar. Este hábitat ofrece un lugar de forrajeo para muchos cebús pero su biodiversidad es baja. Muy pocas especies nativas logran sobrevivir en un hábitat de sabana, en su mayoría generalistas, como aves e insectos. Foto © Melanie Dammhahn.

“Con una perspectiva de largo plazo, veo una necesidad urgente de que los lugareños se beneficien de la conservación: posiblemente la única manera de cambiar su modo de pensar de cómo lidiar con los fosas sería asignarle un valor económico a los fosas vivos,” dice Lührs. “Hasta ahora los aldeanos no ven ningún valor económico en los fosas, ellos simplemente lo perciben como una peste. Pero de hecho, muchos turistas vienen cada año al bosque de Kirindy para ver exactamente a esta especie. Su dinero, sin embargo, raramente permanece en las aldeas. Lo que necesitamos es el reconocimiento que el bosque y su biodiversidad son propiedad de las personas de Madagascar y nosotros debemos pagarles a ellos para proteger este bosque y esta especie de manera de crear un ingreso económico alternativo. Y estamos hablando de muy poco dinero desde nuestra perspectiva lo que podría tornarse en grandes cambios desde la perspectiva de los habitantes de Madagascar.”



Para Lührs el trabajar con el fosa, una especie muy poco conocida, tiene muchas recompensas, incluyendo la posibilidad de realizar nuevos descubrimientos y desarrollar un plan de conservación que puede crear la diferencia entre la sobrevivencia a largo plazo y la extinción.



“Yo siempre ha sido muy preocupada con las especies que desaparecen secretamente sin que nadie note que existieron alguna vez. El fosa es indudablemente una de esas especies. Por la conservación de la biodiversidad en el mundo, me gustaría entonces alentar a que más investigadores se enfoquen en ‘las especies olvidadas’,” dice ella.


En una entrevista en enero de 2011 Mia-Lana Lührs discute nuevos descubrimientos sobre el predador más grande de Madagascar, el fosa; los esfuerzos de conservación que se necesitan para salvar a la especie; el regocijo de trabajar con una especie muy poco conocida; y si ella sería un fosa hembra o macho.








Un fosa curioso. Foto © Nick Garbutt .






ENTREVISTA CON MIA-LANA LÜHRS


Mongabay: ¿Cuál es tu formación? ¿Qué te llevó a interesarte en la vida salvaje?




Mia-Lana Lührs considera que su misión más importante es informar a la gente sobre el fascinante y amenazado Madagascar y los fosas, ya que la sensibilización del público e interés representan el primer paso hacia una efectiva conservación. Ella, entonces realiza presentaciones de manera regular al público en general, como se muestra aquí en la Sociedad Alemana para la Conservación de la Naturaleza (NABU) en Bad Münder. Foto © Neue Deister-Zeitung.

Mia-Lana Lührs: En realidad, tengo una formación agrícola. Yo crecí en una pequeña finca en una diminuta villa en el norte de Alemania. Durante mi niñez, estuve en contacto con animales y la naturaleza en general. Yo creo que heredé de mi madre la locura por los animales y de mi padre el interés por la naturaleza. He pasado toda mi infancia afuera en el verde. También, crecí con varios gatos con los que tenía una relación especial. Desarrollé un sentimiento por la necesidad de los animales, lo que me permitió amansar inclusive gatos muy salvajes y convertirlos en mascotas cariñosas. Mi familia y amigos han admirado siempre mi efecto sobre los animales y me alentaron a seguir esta profesión. Estas dos circunstancias, en combinación con mi temprano interés en la conservación de la biodiversidad en el mundo, me decidieron a convertirme en un conservacionista que trata de hacer de este mundo algo un poquito mejor. Curiosamente, sigo beneficiándome mucho con la experiencia con los gatos cuando trabajo con los fosas. Hay una relación entre estos animales y yo que me permite acercarme a ellos y ver comportamientos, los cuales tal vez otras personas nunca verían. Estoy muy agradecida de que los animales acepten mi presencia tan fácilmente y disfruto cada momento que compartimos.


Mongabay: ¿Cómo conociste por primera vez los fosas?


Mia-Lana Lührs: Me enteré de los fosas por coincidencia. Cuando estaba trabajando para un zoológico me interioricé del programa europeo para las especies en peligro (EEP, por sus siglas en inglés). Al buscar estos programas en la web encontré el sitio del zoológico de Duisburg, donde se maneja el EEP para el fosa. Cuando observé las fotos de los fosas en la página, quedé perpleja ya que nunca antes había oído sobre esta especie, aunque siempre estuve interesada en carnívoros. Inclusive no pude distinguir a qué familia de carnívoros pertenecía. Entonces me volví realmente curiosa para poder saber más sobre ellos. Leí mucho sobre la especie, aprendí que sólo se encuentra en Madagascar e inmediatamente me fasciné con su apariencia y sus hábitos. Desde ese día mantuve al fosa en mi mente como una especie que podría ser interesante para trabajar.


Mongabay: ¿Por qué piensas que este animal único es tan poco conocido? ¿Por qué ha habido tan poca investigación?




Algo común en Madagascar son las columnas de humo de incontables fuegos en la isla, y se originan por la agricultura destructiva de corte y quema. Mientras que Madagascar es rico en biodiversidad, sus habitantes son unos de los más pobres en el mundo. La degradación ambiental, incluyendo la destrucción de los bosques, erosión, pérdida de biodiversidad han traído más sufrimientos. Los expertos han advertido que la isla puede convertirse en el “próximo Haití”. Foto © Melanie Dammhahn.

Mia-Lana Lührs: En general, todos los carnívoros solitarios son muy difíciles de estudiar y consecuentemente permanecen poco conocidos dada su densidad baja y con frecuencia con estilos de vida enigmáticos. Muchos carnívoros son cazados y por ello son muy difíciles de abordar. Es más, muchas veces son difíciles de atrapar entonces el rastreo a distancia es muy dificultoso. El fosa, sin embargo, es más bien fácil de trabajar, al menos en el bosque de Kirindy, porque pueden ser atrapados fácilmente con trampas vivas durante la estación seca. Al menos en el bosque de Kirindy, la ocurrencia de ellos es en densidades relativamente altas, se pueden ver con regularidad, y les temen menos a los humanos que otros carnívoros. Además, tienen un comportamiento de apareamiento muy llamativo, lo que los hace un buen modelo para estudiar los sistemas de apareamiento en carnívoros. Yo, por consiguiente no puedo entender por qué son tan poco conocidos. Puede ser que su distribución tan restringida los haga difíciles de detectar por los investigadores interesados en el comportamiento de carnívoros. La mayoría de la investigación en Madagascar se focaliza en el comportamiento de lémures y su conservación. Yo empecé en un departamento de primates para ir a Madagascar de manera de poder estudiar al fosa. Esta dominancia en el estudio de primates (es decir lémures) en Madagascar puede ser la razón por la cual los fosas han sido descuidados. De hecho, los fosas son criaturas tan fascinantes que deberían ser populares alrededor de todo el mundo a pesar de su distribución limitada. Estamos trabajando juntos con Nick Garbutt y la BBC para cambiar esto.


Mongabay: ¿Qué te llevó a pasar de estudiar lémures a estudiar su predador principal (luego del hombre por supuesto)?




Dependiendo de la estación, las sifacas pueden proporcionar hasta el 11% de la dieta de los fosas. Pero, el fosa como un predador no es el enemigo del lémur sino que es el guardia de la salud y biodiversidad del bosque. Si su único predador, el fosa, se extingue, las sifacas y muchos otros lémures y animales enfrentarán cambios dramáticos en la estructura del bosque y la comunidad de animales. Algunas especies dominarán a otras, y por consecuencia esto llevará a una segunda extinción de especies. Las enfermedades se transmitirán con facilidad en las poblaciones con altas densidades y esto provocará peligros serios para esas especies. ¿No preferiríamos, en cambio, que los fosas tomen a los más débiles y evitar el otro escenario? Foto © Anna V. Schnöll.

Mia-Lana Lührs: Cuando llegué a nuestro departamento tenía la intención, en realidad, de estudiar fosas. Luego que descubrí que hay fosas en la estación de campo de DPZ, le solicité al jefe del departamento, Profesor Dr. Peter Kappeler, si podía estudiar a los fosas en Kirindy para mi tesis para obtener el diploma. Para aquel entonces, el último estudio de fosas había sido conducido 10 años atrás y se sabía que era una aventura muy difícil. Él halló que el proyecto con fosas era demasiado arriesgado para una tesis de un diploma algo corto, ya que no podía asegurarme que podríamos arreglárnoslas para atrapar, seguir u observar fosas durante mi estadía de tres meses en el campo. Él entonces me recomendó que me cambiara para los lémures, para desarrollar un proyecto pequeño pero seguro y que mantuviera a los fosa en mente para un posible proyecto de doctorado.


Yo creo que, para ese entonces, él esperaba que yo me olvidara de la loca idea de los fosas. Pero, por supuesto, después de haber conocido a mi primer fosa en la naturaleza, fue amor a primera vista y yo estaba empeñada en trabajar con esta especie a cualquier costo. Entonces volví a hablar con Peter luego de mi tesis y nuevamente le pedí un proyecto de doctorado en fosas. Luego de un breve (e infructuoso) intento para cambiar de opinión, me dio la posibilidad de conducir un estudio preliminar a campo sobre fosas, para poder descubrir la viabilidad de tal proyecto. Este estudio, el cual conduje en 2007 con fondos del zoológico de Duisburg, fue tan exitoso que volví con muchos datos interesantes, los cuales al final convencieron a Peter que me dejara hacer el proyecto.


Mongabay: El haber alcanzado un éxito notable al descubrir nueva información acerca de los fosa, ¿Qué recomendaciones le darías a los estudiantes interesados en estudiar especies poco conocidas?


Mia-Lana Lührs: Primero, yo alentaría a todos a trabajar con especies poco conocidas. Yo siempre supe que quería hacer exactamente esto porque sabía que las especies bien conocidas son las que reciben más atención, lo que las hace menos probables que se extingan. Siempre he estado mucho más preocupada sobre las especies que desaparecen secretamente sin que nadie nunca sepa que alguna vez existieron. El fosa es ciertamente una de estas especies. Por el simple hecho de conservar la biodiversidad mundial, me gustaría entonces alentar a más investigadores a enfocarse en “las especies olvidadas”. Es verdad que es más difícil conseguir fondos para esos proyectos, ya que los inversores nunca saben acerca de la viabilidad. En mi caso, el estudio preliminar fue muy útil para posteriormente conseguir fondos. Entonces recomendaría un primer intento para probar y optimizar diferentes métodos de investigación para las respectivas especies. Sólo después de haber recolectado los primeros datos, busca una pregunta relevante científicamente para que tu especie pueda servir de modelo. Esto es en realidad la vía equivocada para desarrollar un proyecto científico –tu deberías primero tener una pregunta y luego encontrar un modelo. Pero de hecho, el trabajar con especies poco conocidas implica esta vía errónea. Para estudios preliminares, necesitas una gran motivación, mucha paciencia y mucha tolerancia para la frustración. Es probable que necesites fondos privados al empezar, pero también hay varias instituciones que promueven estudios preliminares en especies amenazadas (como por ejemplo el Fondo de Conservación de Especies de Mohamed bin Zayed, programas específicos en varios zoológicos, etc.) y vale la pena hacer una petición. Por ejemplo, yo empecé mi tesis con un fondo específico para el fosa en Zoológico de Duisburg.


¡Y no se olviden que vale la pena estudiar especies poco conocidas! Hay mucho más que descubrir cuanto menos sepas de una especie y tú puedes iniciar un paso importante en la conservación de tal especie.





NUEVOS DESCUBRIMIENTOS ACERCA DEL FOSA


Mongabay: ¿Nos puedes contar de tu primer encuentro con un fosa?


Mia-Lana Lührs: Por supuesto. Mi primer encuentro con un fosa fue en el baño. Recién había empezado mi proyecto con el lémur naranja en el bosque Kirindy. Un atardecer, después de que el sol se había ocultado, fui al baño del campamento (en realidad un hoyo en el suelo) cuando de repente algo grande se estrelló en el bosque en dirección al baño. Para mi sorpresa, no era un elefante sino un fosa pequeño. Permanecí inmóvil en la misma posición porque estaba tan fascinada que había encontrado uno. Me pregunté que podría hacer si yo permanecía inmóvil. Al estar tan habituados a los humanos, simplemente no parecía en absoluto importarle mi presencia. Estaba mucho más interesado en el baño. Entonces me quedé y lo observé explorar el hoyo y frotarse en él. Después de un tiempo, desarrolló más interés en mí. Me miró y olfateó mis pantalones. Encontró que el olor de mis pantalones era muy interesante (probablemente contenían elementos del lémur naranja) y de repente pegó un mordisco. Esto me hizo ser más precavida y salté unos metros lejos. Desde esa posición observé al fosa un rato más y hasta que desapareció nuevamente en el bosque. Al volver a la carpa, me pregunté por qué mi piel ardía un poco. Levanté mis pantalones y encontré una gota de sangre que corría por mi pierna. El fosa no sólo mordió y dejó dos perfectos hoyos redondos en mis pantalones sino que además lesionó mi piel sin que yo lo notara. Esto me impresionó aun más, debo decir. Sus dientes son tan filosos que no se percibe el corte. Estaba absolutamente emocionada luego de este encuentro tan cercano, y los pantalones con la mordida del fosa se han mantenido como mis pantalones favoritos. Sin embargo, no recomiendo a nadie que imite esto.


Mongabay: ¿Por qué usar un SPG en vez de un sistema de radio-telemetría al seguir a un fosa?




Aquí Lührs intenta el rastreo por radio, pero este método resultó ser una técnica inviable para seguir los movimientos de los fosas, fundamentalmente debido a su alcance limitado, el amplio territorio de los fosas y la inaccesibilidad de ciertas áreas boscosas. El uso de las técnicas de SPG para registrar los movimientos de animales que cubren grandes extensiones posibilita el rastreo de largo alcance de varios individuos simultáneamente y sin que se los deba seguir y por ende perturbar al animal. Al utilizar esta técnica, resultó que los fosas cubren territorios muy amplios, más de lo que se pensaba e inclusive se puede documentar las visitas a las villas. Foto © Mia-Lana Lührs.

Mia-Lana Lührs: Los fosa resultaron tener territorios extremadamente amplios. Ellos ciertamente no son los carnívoros de mayor territorio, pero como son una especie que habita en el bosque, las áreas que cubren son de hasta 100 km2, es imposible localizarlos con técnicas de radio-telemetría. El rastreo de especies que cubren grandes territorios con radio-telemetría requiere un aeroplano o un automóvil para localizarlos. El uso de un aeroplano no es deseable y el uso de un automóvil requiere de caminos que cubra toda el área utilizada por el animal. Ninguno de estos casos es el caso del bosque de Kirindy ni es deseable establecer nuevos caminos por el efecto de fragmentación que se produce. Nosotros entonces concluimos que el rastreo por SPG es la única técnica viable. Los dispositivos en el SPG registran automáticamente la localización de los animales y guardan la información hasta que nosotros o bien la transferimos por control remoto o re capturamos al animal para quitarle el collar. El error en todas las posiciones del SPG es mucho menor que en cualquier posición determinada por un rastreo con radio de largo alcance. No necesitamos acercarnos a los animales y por ello nunca los perseguimos. Los animales se pueden movilizar en sus espacios naturales y el satélite los encontrará dondequiera que se localicen en el bosque. El rastreo por SPG es entonces el mejor método a utilizar para animales que ocupan territorios extensos.


Otra ventaja del rastreo por SPG es que podemos rastrear varios individuos simultáneamente. Esto es muy útil para mi estudio en particular, ya que estoy interesada en la organización social de la especie. Al utilizar el SPG, yo puedo determinar el grado de sociabilización en y entre los sexos.


Mongabay: ¿Qué te dice el rastreo acerca del territorio de los fosas?


Mia-Lana Lührs: Al utilizar la técnica de SPG, encontramos que el área ocupada por un fosa es al menos el doble de lo que fue estimado en el primer estudio realizado por la Dra. Clare Hawkins usando el rastreo por radio. La restricción del rastreo por radio dado por el automóvil y los caminos pueden explicar la diferencia ya que la Dra. Hawkins no tenía posibilidad de localizar a los animales fuera del sistema de rutas, lo que hoy tenemos gracias a la técnica de SPG. Encontramos las primeras indicaciones que las hembras son territoriales y muestran escaso solapamiento con otras hembras, mientras que los machos cubren áreas tres veces mayores que las hembras lo que son demasiado grandes para ellos para defenderlas activamente. Los machos entonces tienen un solapamiento con otros machos y prefieren evitarse temporalmente dentro del área de solapamiento. El tamaño del territorio de un macho (hasta 100 km2) nos sorprendió, debo decir, porque el territorio de un macho puede cubrir una parte sustancial de la superficie intacta remanente del bosque de Kirindy. Esto implica, primero, los machos podrían aventurarse más lejos si hubiera más bosque disponible y segundo, el bosque de Kirindy es improbable que retenga una población de fosas de tamaño suficiente. Cuanto más individuos rastreo más evidente se hace el “efecto de apiñamiento” de los fosas en Kirindy. Algunas veces me pregunto cómo se las arreglan para evitarse mutuamente si tantos fosas tienen que compartir tan pequeño espacio. Es probable que pronto veamos consecuencias dramáticas debido a la destrucción de hábitat en curso, tal como un aumento de lesiones y muerte debido a encuentros frecuentes entre fosas, alta mortalidad juvenil (por esto último y por escasez de alimentos), mala condición corporal, especialmente durante el difícil invierno dada la gran competencia por alimento, así como también todos los problemas de poblaciones pequeñas como la endogamia, desbalances en la proporción de sexos, y la amenaza de enfermedades. Por otra parte, más y más fosas parecen abandonar el bosque en busca de hábitat y comida, por ende terminan en las villas que rodean al bosque. Esto nuevamente causa el conflicto humano-carnívoro típico y a consecuencia de ello nuevas causas de mortalidad.


Mongabay: ¿Qué hace que el comportamiento de apareamiento del fosa sea tan único?





El fosa ágil y arborícola. Foto © Nick Garbutt .



Mia-Lana Lührs: Bueno, hay varias razones por las cuales el comportamiento de apareamiento del fosa puede ser considerado único. El más destacado es claramente la organización espacial del tipo de agrupamiento. Durante la temporada de apareamiento (noviembre), las hembras en estro visitan árboles específicos para aparearse. Estos árboles se encuentran cercanos a las fuentes de agua (que son escasas durante esta estación) y éstos son altos en comparación con la canopia que los rodea. Aparte de estos detalles ellos no tienen nada obvio en común y son diferentes especies de árboles (incluyendo también a los majestuosos baobabs los cuales son difíciles de trepar).


Las hembras permanecen con “su” árbol por cerca de una semana. Al principio de su actividad, las hembras típicamente vocalizan ruidosamente, presumiblemente para atraer machos. Con el tiempo, hasta 18 machos diferentes pueden visitar el árbol. Dado que las hembras utilizan el mismo árbol durante varios años, los machos aprenden donde encontrarlas y patrullan los árboles antes que comience la estación reproductiva. El apareamiento tiene lugar durante la última mitad de la actividad de la hembra. Estas cópulas son la segunda razón por la cual el sistema reproductivo del fosa es tan único. Lo que sigue es, como lo expresa David Attenborough, ‘un affaire delicado’. Las hembras se aparearán numerosas veces con muchos pero no todos los machos presentes. Ellos pueden copular hasta 57 veces con hasta 10 machos diferentes. Una cópula puede durar más de seis horas y una hembra puede aparearse en tal período por 40 horas en total. Esto es definitivamente algo interesante para observar, ya que la actividad de apareamiento de los fosas excede, por lejos, el promedio de los mamíferos. Los machos tienen penes muy largos, los que están equipados con espinas. Estas espinas podrían permitirles mantener la cópula bloqueada, lo que es otra característica de la copulación de los fosas.


Para aquellos que han visto el apareamiento entre fossa, otra razón por la cual nunca se lo olvidarán es el sonido. El apareamiento de los fosas es muy vocalizado aunque la especie en sí misma no lo es (al menos fuera de la estación reproductiva). Si lo escuchas sin saber lo que es, te causaría mucho miedo y seguramente dejarías el bosque tan rápido como pudieras, ya que se escucha como que un crimen está ocurriendo. Las vocalizaciones ruidosas y rítmicas de las hembras pueden ser escuchadas a grandes distancias y te recuerdan a otros sonidos de cópula de otras especies (incluyendo las humanas). De hecho, esto es un malentendido común. Las vocalizaciones rítmicas producidas por las hembras son típicas de interacciones agresivas entre machos y hembras e independientes de cualquier actividad reproductiva.




Un bosque se quema en Madagascar. Donde se han quemado los bosques, la sabana domina el paisaje. La subsecuente exposición del suelo al calor extremo (que cambia según la estación entre sequías e inundaciones) y el pisoteo del ganado llevan a la erosión devastadora. Foto © Melanie Dammhahn.

Otra razón que hace al comportamiento reproductivo del fosa especialmente interesante es la dominancia de las hembras. Aunque las hembras pueden tener la mitad del peso de un macho voluminoso, las hembras se las arreglan para mantener el control durante todo el período de apareamiento. La hembra decide qué macho se le puede acercar y con cuál copulará. Ellas logran esto simplemente por el hecho de que se reproducen arriba del árbol donde ellas mantienen el control al reducir las opciones de los machos. En “su” árbol, todas las hembras tienen una determinada rama que utilizan solamente para aparearse. Para poder acercarse a la rama, los machos muchas veces tienen sólo una ruta para escoger, es decir, desde la base de la rama. Para rechazar a un macho, la hembra sólo tiene que moverse hacia la periferia, donde la rama se hace más delgada y es más probable que se quiebre si el macho la sigue. Este comportamiento es acompañado usualmente por la vocalización agresiva mencionada antes y muchas veces convence al macho a retirarse. En algunos casos, los machos continúan subiendo la rama. Esto puede llevar al quiebre de la rama con ambos individuos cayendo al suelo o a una lucha severa en la cual al menos un individuo cae (más a menudo el macho). Además, los machos tienen tanto miedo de la pequeña hembra, que puedes ver situaciones muy divertidas donde “el verdadero hombre” salta voluntariamente desde una altura de 18 metros huyendo de una dama furiosa. La ventaja física de los machos más pesados se termina claramente cuando enfrentan a una hembra en un árbol.


Mongabay: ¿Es mejor ser un macho fosa o una hembra fosa?


Mia-Lana Lührs: Bueno, realmente esta es una pregunta interesante. Por supuesto, ambos sexos tienen pros y contras y en situaciones naturales estas dos deben ser equilibradas. En Kirindy, sin embrago, veo una pequeña ventaja en ser macho. Las hembras viven exclusivamente en forma solitaria. Ellas entonces, deben cazar y defender un territorio por sí solas, lo que parece volverse más y más difícil dado el retroceso en el área boscosa. Los machos, en contraste, pueden verse en asociación de dos o tres individuos, que cazan juntos y conjuntamente defienden las fuentes de alimento y el acceso a las hembras. Estas asociaciones parecen ser integradas por hermanos, específicamente hermanos de camada. Parece ser que en el bosque de Kirindy, los hermanos permanecen juntos por toda la vida mientras que las hermanas o camadas heterosexuales no. Estos machos en asociación son cazadores más exitosos, ganan más peso, y tienen más éxito en la reproducción. Las hembras, por el contrario, tienen que cuidar de la descendencia en un bosque estacional, con alimentos muy limitados y tienen que defender a sus crías de machos más pesados o algunas veces machos asociados. A pesar de todo, los machos tienen luchas intensas con otros machos y enfrentan una intensa competencia con otros machos por acceso a las hembras –un problema que las hembras no enfrentan. Es más, parece que los machos son más vulnerables a conflictos con humanos porque rondan en áreas más grandes y entonces es más probable que invadan las aldeas. En referencia al apareamiento, las hembras tienen acceso a una gran gama de potenciales compañeros y ciertamente dominan y controlan toda la temporada de apareamiento. Entonces el ser macho puede ser doloroso durante la época reproductiva. De todos modos, creo que, el ser un fosa macho vale la pena en el bosque de Kirindy. Esta tal vez sea la razón por la cual encontramos más machos que hembras en Kirindy.


Mongabay: Tu también has documentado una caza cooperativa entre fosas. ¿Nos podrías contar acerca de esta caza? ¿Por qué es importante?





Las sifacas son lémures muy ágiles, las que pueden saltar grandes distancias entre árboles. El cazarlas es muy difícil para un sólo fosa, pero cuando varios fosas se unen para cazar cooperativamente, las sifacas no tienen escapatoria. Foto © Melanie Dammhahn.

Mia-Lana Lührs: Esta cacería fue una ocasión con mucha suerte. Mi colega y amiga Dr Melanie Dammhahn y yo, la observamos por coincidencia. Tres machos pasaron caminando en fila por el campamento. Esto atrajo mi atención porque yo nunca había visto a tres machos juntos en forma pacífica. Yo me preguntaba si ellos serían una asociación, posiblemente hermanos de camada que compartían una vida juntos. Dado que se mostraban muy focalizados en sus objetivos, los seguí desde una distancia prudencial. Al poco tiempo, pude ver su objetivo: un grupo de sifacas. Ellos comenzaron a cazar inmediatamente, primero separando espacialmente a una de las sifacas. El resto del grupo huyó y después de un tiempo dejaron de emitir sus llamados de alarma. Lo que continuó fue probablemente la escena más impresionante que vi en mi vida (y probablemente para Melanie también). Tres fosa macho comenzaron a cazar a un sifaca. Al principio no fueron muy eficientes. Ellos saltaban más o menos arbitrariamente detrás de la sifaca y eso no era suficiente para cazar a un lémur tan ágil. La sifaca se las arregló para escapar continuamente sólo con saltar hacia adelante y hacia atrás en el árbol más alto. Un fosa se calló al suelo durante uno de los intentos lo que llevó a un pequeño alto en la persecución. Luego de esta parada, los tres fosas cambiaron de estrategia. Ellos se alternaban en el rol de cacería. Un fosa saltó detrás de la sifaca arriba del árbol, otro corrió al frente en el suelo y el tercero trepó los árboles que estaban en la ruta que la sifaca seguía. Luego de algunos saltos, el fosa que estaba saltando detrás de la sifaca volvió al suelo, otro tomó su rol como perseguidor y el tercero de nuevo treparía árboles para bloquear la ruta de la sifaca. Toda la persecución sucedió muy rápidamente y en determinado momento yo estaba en medio de ella porque los fosa repentinamente utilizaron mi pequeña choza de madera, que uso para esconderme, como plataforma para trepar. Dos machos saltaron a los soportes de madera de la choza, a mi derecha e izquierda, y astillas de madera, hojas y polvo volaron sobre mí. Y, también los oía vocalizar ruidosamente, con sonidos de excitación, lo que parece ser utilizado para la coordinación de los roles en la cacería.


Cuarenta y cinco minutos después de comenzada la cacería, los tres fosa macho lograron finalmente atrapar la sifaca cuando se agotó y tomó una única decisión errada. La mataron fuera de mi campo visual pero pude escuchar claramente cómo terminó. Luego de que mataron al lémur, compartieron el cuerpo en forma secuencial, el individuo dominante se alimentó primero, y luego el número dos y finalmente el macho subordinado ingirió el resto. Para ese entonces, yo estaba sentada en otra choza más cerca del área de la cacería y estaba temblando con todo lo que había visto. Te puedo decir que ver a los fosas cazar, especialmente el ver a los fosas trepar tan diestramente y saltar tan rápidamente y tan lejos es una de las escenas más bellas en la naturaleza donde puedes ver para qué fueron hechos los fosas: locomoción arbórea a la perfección. El único momento donde estuve entusiasmada de forma similar fue cuando vi a un cocodrilo atacar a un fosa hembra cerca de un pozo de agua. En ese caso, sin embargo, la cacería fue infructuosa. Afortunadamente.


Mongabay: ¿Por qué piensas que el fosa –usualmente solitario- desarrolló una cacería cooperativa y comparte la comida?



Dos fosas. Foto © Nick Garbutt .



Mia-Lana Lührs: La caza cooperativa en los fosas puede ser un fenómeno que está limitado a individuos asociados, por ejemplo, madre y su descendencia durante su dependencia o machos sociables, presumiblemente hermanos de camada. Los fosas realmente solitarios, o sea hembras y machos no relacionados, pueden no mostrar este comportamiento. Desafortunadamente, las cacerías son tan difíciles de observar sistemáticamente que no podemos aseverar con certeza. Dada la historia de vida de los fosas, la que incluye largos años de dependencia durante los cuales los cachorros aprenden de su madre a cazar, la caza cooperativa puede ser optimizada durante este período y entonces es mantenido sólo en machos sociales. Cuando consideramos el hecho de que sólo hace algunos miles de años atrás, Madagascar era totalmente diferente y los fosas habitaban un ecosistema completamente distinto con presas mucho más grandes, o sea lémures gigantes, la caza cooperativa era el medio para poder tomar presas mucho más pesadas que la masa corporal de un sólo fosa. Hoy, ahora que los lémures gigantes están extintos, la caza cooperativa parece inútil, a menos que permita a los individuos participantes cazar una sifaca más rápidamente. En el caso que yo he visto, les llevó a tres machos 45 minutos. Los tres estaban completamente exhaustos luego de la cacería y tuvieron que compartir cerca de tres kilos de carne entre los tres. Me parece que esto no es una estrategia efectiva. Esto fue el porqué Melanie y yo llegamos a la idea de que el pasado reciente de Madagascar puede explicar tal comportamiento.





EL FOSA AMENAZADO


Mongabay: El fosa está clasificado actualmente como Vulnerable por la Lista Roja de UICN. ¿Qué amenaza a la especie?



Los bosques próximos a los asentamientos humanos están vastamente degradados luego de incendios, extracción de madera e introducción de plantas no nativas. En estas áreas degradadas la biodiversidad se reduce a insectos y especies comensales. Los lémures y los fosas no encuentran aquí un hábitat adecuado. Foto © Melanie Dammhahn.



Mia-Lana Lührs: Como tantos otros animales en la Lista Roja de UICN, el fosa está amenazado principalmente por la destrucción de hábitat. Los fosas dependen de bosques intactos porque sus especies presa lo hacen. La deforestación, sin embargo, es el mayor problema ambiental que Madagascar enfrenta porque la tala y la quema para la agricultura es común y las personas de Madagascar están entre las más pobres del mundo. Es entonces muy difícil frenar esta tendencia de alta deforestación. Ya que los fosas como predadores top tienen el requerimiento espacial más grande de todas las especies, ellos usualmente son los primeros en sufrir cuando las áreas boscosas se vuelven pequeñas. Localmente, los fosas también están amenazados por los típicos conflictos humano-carnívoros. Cuando los bosques son pequeños y el alimento se vuelve escaso, los fosas tienden a invadir las aldeas para cazar aves de corral. Dado el valor de cada gallina para un pobre aldeano, este conflicto puede resultar en la matanza de los fosas respectivos. Afortunadamente, la caza de fosas para alimento parece ser más bien un fenómeno local y no impacta a toda la población de fosas de Madagascar. En Kirindy, todavía no enfrentamos este problema. Pero la mortalidad de fosas en las áreas alrededor de las aldeas parece ser un problema grande que debemos resolver. El contacto frecuente entre fosas y humanos también amenaza a la especie por la transferencia de enfermedades, mayormente desde los perros. Pero este aspecto aún no ha sido estudiado y podría ser de menor importancia comparado con la pérdida de hábitat.


Mongabay: : Dado que la matanza de fosas por aldeanos es una gran amenaza para la especie, ¿Cuáles son las soluciones? Los aldeanos son los culpables, o hay más cosas en juego?




Madagascar es uno de los países más pobres del mundo. La agricultura de subsistencia representa usualmente la única garantía de supervivencia en áreas rurales. Pero la extrema estacionalidad de algunas regiones del Oeste de Madagascar hace difícil la agricultura en el suelo expuesto. Los cultivos solamente pueden crecer dos veces antes de que el suelo sea agotado y erosionado. Mientras que el maíz puede crecer en el primer año, en el segundo año solamente se puede cosechar maní y mandioca. Foto © Melanie Dammhahn.

Mia-Lana Lührs: Claro que no, no debemos culpar a las personas en absoluto. Las causas iniciales del problema son la destrucción de hábitat y la pobreza. Cuando la superficie del bosque se vuelve muy pequeña, los fosas se apiñan, y los animales luchan por encontrar alimentos o establecer territorios, y entonces son empujados a salir del bosque hacia la matriz deforestada. Si en las aldeas ellos encuentran una comida fácil de atrapar (es decir aves de corral), ellos hacen lo que su naturaleza les indica. Nuevamente, desde la perspectiva de los aldeanos, el valor económico de una sola gallina (dada la pobreza en Madagascar) es tan alto que los ladrones deben ser castigados e inclusive extirpados para prevenir eventos en el futuro. Ves, ambas partes entonces actúan correctamente. Los aldeanos solamente quieren salvar a las aves como alimento para sus hijos o hijas mientras que los fosas están hambrientos y desesperados.


Una idea que se nos ocurrió para un proyecto de conservación fue construir corrales para las gallinas en las aldeas, pero necesitamos testearlo primero. Yo espero que al construir jaulas a prueba de fosas podamos alcanzar dos grandes metas: 1. Proteger la comida de los aldeanos, es decir las aves de corral, y 2. Hacer que los fosas aprendan a que no hay nada que atrapar en las aldeas. Espero que esto conduzca a menos visitas de fosas a las aldeas. Lo que no hace, sin embargo es solucionar el problema inicial de que los fosas simplemente no tienen suficiente espacio. Pero el frenar la matanza puede salvar a los fosas remanentes, los que ahora pueden ser tan pocos que los problemas de espacio solamente surgirán como un problema en la próxima generación de fosas (si la población se las arregla para reproducirse).


Con una perspectiva de largo plazo, yo veo una necesidad urgente de que los lugareños se beneficien de la conservación: posiblemente la única manera de hacerlos cambiar de idea acerca de cómo lidiar con los fosas sería asignarle un valor económico a un fosa vivo. Hasta ahora los aldeanos no ven ningún valor económico en un fosa, ellos simplemente lo perciben como una peste. Pero de hecho, varios turistas vienen cada año a Kirindy para ver exactamente a esta especie. Su dinero, sin embrago, raramente permanece en las aldeas. Lo que necesitamos es el reconocimiento de que el bosque y su biodiversidad son propiedad de las personas de Madagascar y nosotros debemos pagarles a ellos para proteger este bosque y esta especie de manera de crear un ingreso económico alternativo. Y estamos hablando de muy poco dinero desde nuestra perspectiva lo que podría tornarse en grandes cambios desde la perspectiva de los habitantes de Madagascar.


Mongabay: ¿Qué te han mostrado tus observaciones en Kirindy acerca de cómo los fosas están lidiando con la deforestación y la creciente pérdida de hábitat? ¿Cómo se ve afectado el comportamiento de los fosas con la falta de hábitat?




Una sola aldea con unas pocas chozas puede “consumir” áreas inimaginables de bosque al incendiar concéntricamente desde el centro de la aldea. Lo que queda es suelo muerto y polvo. Los más pobres en Madagascar no pueden accede a un simple árbol que brinde sombra. Foto © Melanie Dammhahn.

Mia-Lana Lührs: No te podemos decir con certeza cómo la perdida de hábitat afecta el comportamiento de los fosas porque no tenemos un caso “natural” para comparar. En realidad, cada fragmento de bosque en Madagascar es probablemente muy chico para reflejar el comportamiento natural de un fosa. Es más probable que las poblaciones remanentes estén super pobladas y que la dispersión sea limitada o imposible. Entonces, nosotros sólo podemos suponer cuál puede ser el impacto de la pérdida de hábitat.


En el bosque de Kirindy, por ejemplo, es obvio que la población está apiñada. La densidad en el lugar es probablemente la más alta posible, o sea el hábitat remanente está sobre saturado. Es probable que las hembras tengan territorios menores de los que tendrían naturalmente porque tienen que compartir un espacio pequeño con todo el resto de las hembras. La indicación de esto la obtuvimos de un caso donde una hembra abandonó su territorio por una lesión severa. Como resultado, una hembra vecina expandió su territorio al territorio de aquella hembra. Entonces ella logró acceder a un territorio del doble de tamaño. Cuando nace una hembra en Kirindy, no tiene espacio donde ir para establecer su propio territorio. Tenemos algunas indicaciones donde en estos casos las hembras permanecen en el territorio de sus madres, pero evitan a sus madres temporariamente. Esto resulta en dos hembras solitarias que comparten la misma área de bosque.


Entre las hembras, es probable que las limitaciones de espacio territorial resulten en una alta mortalidad infantil ya que el tamaño del territorio es normalmente determinado por la disponibilidad de recursos alimenticios. Si una hembra no puede mantener un territorio suficientemente grande como para alimentar a su descendencia, la mortalidad infantil es alta por la inanición, especialmente durante la estación seca cuando el alimento es muy limitado.


Entre los machos, la pérdida de hábitat parece causar problemas diferentes si se los compara con las hembras. Dado que el espacio limitado da como resultado un número limitado de hembras, los machos podrían ganar acceso a menos hembras en Kirindy, que lo que sucedería naturalmente. El número de árboles para el cortejo en Kirindy es limitado. Incluso si un macho cubre toda la superficie restante de Kirindy, incluirá probablemente, digamos, ocho árboles de cortejo en su espacio y por ende posiblemente menos que lo que sucedería naturalmente.




El cebú, el ganado de Madagascar, como un elemento importante de su cultura provoca otra seria amenaza a la biodiversidad de Madagascar. De manera de poder alimentar al numeroso rebaño de cebú con pastos verdes, los agricultores queman las áreas boscosas para convertirlos en sabanas. Foto © Melanie Dammhahn.

Lo que también es obvio cuando miramos los datos de dominio territorial es el solapamiento de los territorios de los machos en el seno del fragmento, lo que resulta en frecuentes encuentros entre machos solapados. En situaciones naturales, los machos tenderían a evitarse temporalmente en estas áreas que se solapan. Pero en Kirindy, el número de machos que comparten el mismo espacio es tan alto que estadísticamente ellos deberían encontrarse muy a menudo. Esto, en la mayoría de los casos, resultaría en una persecución, en otras situaciones, sin embargo, puede terminar trágicamente cuando el individuo en desventaja no logra escapar. Este es un escenario probable dada la dominancia de machos asociados sobre los machos solitarios y pequeños. Cuando hablamos de dispersión, o sea cuando los machos jóvenes buscan áreas donde las densidades de machos son más bajas con el objetivo de establecer un territorio, es probable que ellos terminen en la matriz deforestada que rodea a Kirindy y por ende en asentamientos humanos. Dada la pérdida de hábitat en Kirindy, los machos jóvenes probablemente deben elegir entre frecuentes peleas con otros fosas del mismo sexo o peleas con perros o aldeanos.


Además de estos impactos en el comportamiento territorial de los fosas, nosotros hemos observado otros cambios de comportamiento en el bosque de Kirindy como resultado de disturbios antropogénicos. Un cambio es el efecto de habituarse, lo que se logra por encuentros frecuentes con humanos. Dado el amplio territorio de los machos, todos y cada uno de los ellos tendrá contacto con los humanos en el borde del territorio del bosque o en el centro (un campamento turístico) o ambos. En el sitio turístico, por ejemplo, los fosas se acostumbran a la presencia de humanos y aprenden que los humanos no representan ninguna amenaza. De hecho, ellos dejan varias fuentes de alimento como basura y agua durante todo el año. Los fosas que se solapan con este sitio se habitúan a los humanos e inclusive pueden reducir su territorio por la predictibilidad de la basura como fuente de alimento comparado con fuentes naturales de alimento. En contraste, los fosas que viven en el borde del bosque frecuentemente se encuentran con humanos (y si sobreviven) aprenden que los humanos representan peligro. Dada la intensa presión humana desde los bordes, parece que los fosas se concentran más y más en el centro del bosque y por ende cerca del sitio turístico. Esto resulta en dos amenazas importantes. Primero, los fosas que se habitúan a los humanos en el sitio turístico, invadirán fácilmente las aldeas que rodean al bosque y por ende representan una amenaza para las aves de corral e inclusive las personas. Ellos también serían vulnerables a ser matados por los aldeanos. Segundo, más y más fosas van a escapar de las duras condiciones de una población apiñada e invadirán el sitio turístico. Hemos visto a machos muy saludables y fuertes que ser reúsan a cazar mientras estén provistos de basura que contiene comida fácil de tomar. Ellos pasan la mayoría de su tiempo defendiendo el pequeño territorio que rodea al campamento, que les brindará agua y comida. Como resultado, ellos no solamente reducirán su comportamiento natural sino que también se exponen a peligros como enfermedades y lesiones por lo que comen (arroz y porotos en el mejor de los casos, aceite de autos, veneno para ratas y latas filosas en el peor de los casos). Es más, ellos se comportan de forma no natural con los humanos, pierden el temor hacia ellos y se vuelven una amenaza. Todos estos son problemas muy serios que estamos encarando y tratando de solucionar en el bosque de Kirindy.


Mongabay: ¿Cuán esperanzada estás tú en el futuro de los fosas?



Mia-Lana Lührs: Bueno, debido a los problemas actuales de destrucción de hábitat, conflicto con las personas, su falta de popularidad así como también la situación política de Madagascar, yo soy pesimista en lo que concierne al futuro de los fosas. Pero, no estoy desahuciada. Aunque siempre permaneceremos impotentes en cuanto a temas políticos, yo creo que podemos incidir en todas las otras amenazas. Yo todavía creo que podemos proteger los bosques, que hay maneras de lidiar con el conflicto humano-carnívoros donde ambas partes se pueden beneficiar, y hacer del fosa un animal más popular es una tarea fácil a partir de que hallemos la mejor plataforma para ello.


En colaboración con el Zoológico de Duisburg, estamos tratando de combinar exactamente esos tres puntos en un proyecto de conservación de fosas en el bosque de Kirindy.


Mongabay: ¿Qué medidas de conservación recomendarías para asegurar la sobrevivencia de los fosas?


Mia-Lana Lührs: Primero, recomendaría realizar de forma urgente, un estudio intensivo de los fosas en todo Madagascar de manera de poder determinar fehacientemente cuántos fosas aún existen y en qué áreas las poblaciones están sufriendo más y necesitan estrategias de conservación. Como veo que el mayor problema de los fosas es la falta de datos en general (simplemente no sabemos nada) y en general su mala reputación. Sin saber lo que está pasando en los fragmentos no podemos decir nada acerca de la distribución de la especie en la isla. Me deja muy preocupada que en varios libros de la vida silvestre de Madagascar, la distribución de los fosas está descrita como “en toda la isla”. De hecho, las áreas de bosques remanentes en Madagascar están fragmentadas y estos fragmentos en general son de escasa superficie, lo que los hace poco probables que sostengan una población viable de fosas. Entonces el encontrar algunas heces en el bosque no es suficiente, ya que éstas podrían ser las heces del único individuo que sobrevive. Yo entonces recomendaría un inventario usando cámaras trampa o muestras fecales con el subsecuente estudio genotípico en todos los fragmentos de bosques que presumiblemente contengan fosas. Basándose en estimaciones de poblaciones apropiadas uno puede desarrollar estrategias de conservación si son necesarias. Éstas deben, nuevamente, adaptarse a cada caso individual.


En el caso del bosque de Kirindy, por ejemplo, el próximo paso sería el detener la matanza de fosas por humanos, de manera de conservar la población como se encuentra ahora (el máximo número de individuos remanente). Como un siguiente paso, necesitaríamos determinar exactamente cuántos individuos de cada sexo aún sobreviven y cuán relacionados están entre sí. Y si resulta que están con problemas de endogamia, puede ser necesario re localizar individuos. Una vez que estas acciones sean implementadas, será necesario monitorear continuamente todas las poblaciones críticas de manera de mantener registros del tamaño poblacional y densidad, proporción de sexos, mortalidad y los niveles de endogamia.


Mongabay: ¿Tienes algún plan a futuro que quieras compartir con nosotros?


Mia-Lana Lührs: Bueno, espero seguir con la investigación de fosas, por supuesto, pero esto depende de que encuentre un cargo luego de mi doctorado y en qué proyecto. En cualquier caso, me gustaría continuar estudiando carnívoros, y de manera ideal, los poco conocidos :0)







Fosa a la corrida. Foto © Nick Garbutt .