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La economía del Tigre Verde: una nueva investigación muestra que la protección de los bosques brindará un nuevo auge económico al Sudeste de Asia

Una serie de nuevos estudios muestran que al proteger los bosques del Sudeste de Asia le podría aportar un enorme impulso económico. De hecho, los estudios revelan que con la protección de los bosques, con la silvicultura sostenible, y con las mejoras de la agricultura, junto a las inversiones en la energía renovable, se podría impulsar al aumento de la economía del «tigre verde» regional, cuyo nivel de desarrollo supera incluso los alcanzados durante los años de auge, en la década de 1990’s. Los estudios proporcionan una refutación sorprendente en cuanto al aceite de palma y la industria maderera afirma, que la deforestación es necesaria para el crecimiento de la región.



Quizá la evaluación más fidedigna (pdf) proviene del Instituto de Asia Rajawali de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy, de la Universidad de Harvard. Su amplio estudio realizado sobre el gobierno y la economía de Indonesia, se centra en la sobre explotación de los recursos naturales y particularmente en la deforestación, como los principales obstáculos para el crecimiento de Indonesia. El informe estima que a cambio de obtener unas ganancias insignificantes, han eliminado su capital natural, ya que la deforestación causó a Indonesia pérdidas de $150 millones entre 1990 y 2007, acabando con un enorme tercio de los ahorros nacionales de Indonesia durante ese período.



Y los recientes estudios de Indonesia se asemejan a los hallazgos de Harvard. Como ya Rhett Butler: había informado:



Rainforest in Sumatra, Indonesia
Selva tropical en Sumatra, Indonesia. Foto por Rhett A. Butler

“Una investigación realizada por un grupo de trabajo creado por el presidente de Indonesia Susilo Bambang Yudhoyono, encontró que la deforestación en Kalimantan Central costó a la provincia $158.5 trillones de rupias (unos $17.6 billones). Un análisis separado y publicado esta semana por Indonesian Corruption Watch calculó las perdidas del estado, debidas a la deforestación nacional, en 71 trillones de rupias (unos $8 billones de dólares) entre el año 2005 y 2009, lo que significa una pérdida de aproximadamente $1.6 billones por año”.



La deforestación no sólo ha causado pérdidas económicas, sino también ha dado lugar a un aumento de desempleo en sectores clave de los recursos naturales. En Indonesia, por ejemplo, la tala de los bosques y la siembra de palmas aceiteras son tan extensas que ha reducido drásticamente las existencias de la madera disponible para ser cortada y procesada. Sin madera para cortar, el empleo en el sector de productos forestales del país, para el año 2007 cayó a un 50 por ciento, y probablemente desde entonces, ya con más pérdidas. Se estima que en la provincia de Jambi, uno de los lugares más importantes en fabricar productos forestales, ha perdido 76.000 empleos en dicho sector. Y esta disminución de la madera disponible debido a la sobre tala, ha provocado al sindicato de trabajadores forestales de Indonesia llamado “Katuhindo”, a exigir la prohibición de la tala de bosques vírgenes y en su lugar mejor depender exclusivamente de la reforestación de árboles de madera y fibra.



Los beneficios financieros más tangibles con los que contará Indonesia y Malasia, provienen a través de programas internacionales de financiamiento forestal, tales como REDD+ (Reducing Emissions from Deforestation and Degradation, en español, Pasos para Reducir las Emisiones de Gases debido a la Deforestación y Degradación Forestal), quien compensará a los países que protegen sus bosques, con aproximadamente $16 millones para el 2020 (pdf) y considerablemente mayor después de dicho año.



Y las cifras tampoco toman en cuenta los otros factores que probablemente puedan aumentar aún más los ingresos de la agricultura no deforestada, en particular, en el aumento del rendimiento. En la actualidad el promedio de producción del aceite de palma en Indonesia y Malasia es cerca de 2.5 toneladas por hectárea, mientras que las plantaciones manejadas intensivamente ya están generando rendimientos de 10 toneladas por hectárea, y con una mayor mejoría esperada. Según en un reciente estudio del Center for International Forestry (Centro para la Forestación Internacional) se debaten pasos tan simples como el de no permitir que los árboles viejos de palma de aceite se pudran en el campo y que al cultivar el parásito Ganoderma podría ayudar de manera significativa. Aún sin alcanzar los niveles de las plantaciones más modernas, un promedio del 50 por ciento en el aumento de rendimiento produciría más de 18 millones de toneladas de aceite sin talar un solo árbol.



Mientras que la protección de los bosques ofrece enormes oportunidades económicas positivas, también hay importantes riesgos económicos para la agricultura del Sudeste de Asia y de los sectores de la madera si no se toman medidas urgentes para conservar sus bosques. Cada vez más, los consumidores globales están exigiendo productos libres de la deforestación. Empresas como Nestlé, Unilever, McDonald’s y otras, se han comprometido a obtener el 100% de su aceite de palma que provengan solamente de fuentes certificadas como «sostenible» por Roundtable on Sustainable Palm Oil, quien se supone indica que las palmas se cultivan en tierras no deforestadas desde 2005 (aunque las principales irregularidades son de la misma organización de Roundtable on Sustainable Palm Oil que aún permiten la deforestación de la palma del aceite certificado). Las grandes marcas de consumo, como las galletas de las Girl Scouts y los juguetes de Mattel Ken y Barbie, recientemente han sido objeto de serias críticas por los consumidores, por usar productos relacionados con la deforestación en el Sudeste de Asia. Mientras que la organización HSBC y las principales instituciones financieras han disminuido las inversiones en empresas vinculadas a la deforestación, en términos generales, el Wall Street, es más cauteloso en el riesgo de reputación involucrado en dicho sector.



Molinos y plantación de palma aceitera en el Norte



Deforestación en Kalimantan, Borneo indonesio. Foto por Rhett A. Butler

Estos riesgos de los consumidores globales, se ven agravados debido al surgimiento de Brasil como un competidor potencial, al proveer aceite de palma libre de deforestación. Aunque Brasil sigue teniendo problemas con un aumento en la deforestación vinculada a la tala ilegal, la ganadería y en la construcción de presas, el país también ha presentado una reducción significativa de la deforestación en el pasado. A pesar de que sólo representa el 0.5 por ciento de la producción mundial de la palma, el plan del Aceite de Palma. Sostenible prevé expandirlo hasta el 35 por ciento, a través de la siembra en sus millones de hectáreas de tierras disponibles. Teniendo en cuenta la avanzada tecnología de agricultura de Brasil y su capacidad de despliegue, y los rendimientos actuales del sector en el aceite de palma, lo más probable es que su rendimiento podría superar ahora los que actualmente se está logrando en el Sudeste de Asia. A falta de un cambio en la deforestación de Indonesia y Malasia, Brasil podrá ser parte valiosa del mercado, al proporcionar una nueva fuente importante de aceite de palma sin necesidad de la deforestación, y reducir considerablemente el dominio histórico que ha tenido el Sudeste Asiático en dicha producción.




En general, por supuesto, los beneficios económicos de la conservación en el Sudeste de Asia llevarán más allá al sector agrícola y forestal de ser una sociedad global. Los incendios forestales son un uso frecuente para limpiar la tierra, pero estos envían una enorme cantidad de humo tóxico al aire, cubriendo con neblina toda la región. De acuerdo con la Corporación Rand, los incendios, especialmente los intensos han provocado en Indonesia y Malasia un aumento del 22 por ciento en muertes. La mala calidad del aire también puede enviar a la gente al hospital y aumentar los ataques de asma, y así mismo reducir la productividad. Uno de los retos del Sudeste de Asia es el de atraer compañías globales para ubicar sedes de alto nivel ejecutivo en la región; en parte debido a la intensa contaminación del aire agravada por los incendios forestales.



La deforestación costera también presenta riesgos especiales. La deforestación generalizada de los bosques costeros del mangle indonesio privó al país de su barrera natural que tenía con el mar. Los estudios han demostrado que los manglares pueden reducir el flujo de un tsunami hasta en un 90 por ciento. Durante el gigantesco tsunami del 2004, los pueblos que habían talado sus manglares con frecuencia fueron eliminados, mientras que aquellos que los mantuvieron, les fue mucho mejor. A pesar que la deforestación de manglares se ha extendido por toda Asia, particularmente ha sido intenso en Indonesia, y se cree que esto fue un factor significativo para ellos, del por qué les fue mucho peor que a sus vecinos, quienes ya habían hecho un mejor trabajo al proteger sus bosques.



Al ser el Sudeste de Asia tan vulnerable a los tifones, a las tormentas y a los tsunamis, los bosques que han permanecido intactos, son unos intermediarios vitales para las personas y para la economía de los mismos, y un camino para obtener una gran prosperidad.



Glenn Hurowitz es un alto miembro del Center for International Policy.