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Las arenas bituminosas emiten más carbono del que se había estimado

Oil sands construction: land clearing in preparation of the construction of an oil sands project in northern Alberta. Photo by: Bigstock.
Oil sands construction: desmonte de tierras en la preparación de la construcción de un proyecto de arenas petrolíferas en Alberta del Norte. Foto por: Bigstock.




Los ecologistas se han centrado en las arenas bituminosas de Canadá, en parte porque su crudo viene con mayores emisiones de carbono que el de las fuentes convencionales. Ahora, un nuevo estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) ha encontrado una fuente adicional de carbono que había sido olvidada; las turberas. La minería del petróleo en la arenas de alquitrán, conocidas como “arenas petrolíferas” en la industria, requiere la destrucción de aproximadamente 30,000 hectáreas de turberas, emitiendo entre 11,4 y 47,3 millones de toneladas métricas de carbono adicional.



Los investigadores anotan que una vez destruidas, las turberas no se recuperan: “Las restricciones impuestas por el paisaje post minero y la sensibilidad de la flora de turbera impiden la restauración de la turbera que predominaba antes de la minería”. En su lugar las turberas drenadas se convertirán en bosques de tierras altas, los cuales almacenan mucho menos carbono.



Los investigadores escriben que las afirmaciones de la industria de que van a “devolver la tierra que empleemos –incluida la recuperación de las balsas de residuos- a un paisaje sostenible igual o mejor al que encontramos” y de que “serán replantadas con los mismo arboles y plantas” son claramente un lavado verde.



De por si las emisiones de carbono de las arenas bituminosas son significativamente mayores que las de las fuentes convencionales, con varios estudios que hablan de un veinte por ciento a tres veces más que el petróleo convencional. Sin embargo, dichas estimaciones no han incluido la pérdida de carbono por la destrucción de las turberas, que los investigadores estiman en total sería igual a “las emisiones de carbono de siete años de minería y (para los niveles de 2010)”.



Un estudio reciente ha hallado que si el total de las arenas bituminosas fuera explotado, incrementaría la temperatura global 0.36ºC (0.64ºF). Esto representa alrededor del cuarenta y cinco por ciento del calentamiento mundial desde la Revolución Industrial.



Los autores escriben; “La minería de arenas petrolíferas ha sido frecuentemente criticada como un medio de abastecimiento de petróleo de alta emisión en carbono. Su contribución al desequilibrio global del carbono ha provocado numerosas llamadas de atención para frenar su desarrollo, incluyendo, más recientemente, una carta firmada por ocho Noveles de la Paz Laureados al Primer Ministro canadiense”.



El rechazo de las arenas bituminosas no es debido únicamente a las emisiones de carbono. Estas explotaciones han resultado en la destrucción de los ambientes prístinos, consumen grandes cantidades de agua dulce, y están presuntamente vinculadas a altas tasas de cáncer en la comunidades cercana. Las propias minas han sido apodadas como el mayor proyecto industrial del mundo.



Sin embargo el gobierno canadiense, encabezado por el primer ministro Stephen Harper, persigue la expansión de las minas y ahora está presionando para que las controvertidas tuberías puedan llevar petróleo al mercado global ya sea al sur a través de los EE.UU (la Keystone XL Pipeline) o hacia el oeste a la costa de la Colombia Británica. El Gobierno argumenta que la explotación a gran escala de las arenas bituminosas es esencial para la economía canadiense.






Oil sands developmentVista aérea de un nuevo aprovechamiento de arenas petrolíferas en Alberta del Norte. Foto por: Bigstock.





Citación: Rebecca C. Rooney, Suzanne E. Bayley, and David W. Schindler. Oil sands mining and reclamation cause massive
loss of peatland and stored carbon. PNAS. 2012.