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Zoos hacen llamamiento para que los gobiernos tomen urgentes medidas contra el tráfico ilegal de especies salvajes. (Fotografías)

Advertencia: algunas fotos pueden dañar la sensibilidad del lector.

En tan solo una noche del mes de marzo, una banda de furtivos a caballo y fuertemente armados, masacró 89 elefantes en el Sur de Chad, treinta de los cuales eran hembras preñadas. La matanza fue el peor incidente de caza furtiva del año, aunque puede parecer poco comparado con la muerte de 650 elefantes en un parque de Camerún en 2012. La caza furtiva de elefantes está alcanzando nuevos records, pues según afirman los expertos, unos 30.000 elefantes son abatidos cada año para vender el marfil de sus colmillos. Pero el mercado ilegal de animales salvajes -estimado en 19 billones de dólares- no está diezmando solamente la población de elefantes, también afecta a rinocerontes, felinos, grandes simios y miles de otras especies menos conocidas como pangolines y loris perezosos. El aumento de estas matanzas ha llevado recientemente a más de 40 zoos y docenas de programas de vida salvaje a hacer un llamamiento a los gobiernos de todo el mundo para que tomen medidas de forma inmediata ante los largamente olvidados crímenes contra la vida silvestre.



Reunidos en Des Moines a principios de mes en la Conferencia de Zoos y Acuarios Comprometidos con la Conservación (ZACC, en sus siglas en inglés), más de 200 ecologistas –representando zoos, acuarios y trabajadores sobre el terreno de todo el mundo- han dado la voz de alarma ante el enorme aumento del comercio de vida silvestre. Los participantes han hecho un llamamiento a los gobiernos para que se comprometan a tomar medidas más ambiciosas y coordinadas contra cazadores furtivos y traficantes, incluyendo el fortalecimiento de las medidas policiales y el endurecimiento de las penas. Además, piden más campañas de sensibilización dirigidas a los consumidores sobre este tipo de comercio.



“El comercio ilegal de especies salvajes supone una gran amenaza contra la biodiversidad global. La demanda de especies salvajes para ser utilizadas como mascotas exóticas, medicina tradicional y carne está sustentada en una vasta red criminal que se extiende por todo el mundo, poniendo en contacto a furtivos y consumidores”. Afirma Quyen Vu, fundador y director de Educación para la Naturaleza Vietnam (ENV, en sus siglas en inglés), quien acudió a la Conferencia. ENV lucha contra los crímenes contra la vida silvestre en Vietnam, país que cuenta con el mayor consumo ilegal de productos provenientes de especies salvajes.




La Doctora Linda Kerley examina la piel de un tigre Amur confiscado en Primorye, Rusia, en 1996. Fotografía de: © D. Miquelle, WCS Rusia.



Mientras la ZACC aplaudía el reciente compromiso del gobierno de Estados Unidos de destinar 10 millones de dólares a la lucha contra la caza furtiva en África, la organización mantenía que esto debe ser tomado como un punto de partida.



“El número de animales en venta en los mercados sobrepasa su habilidad para reproducirse. El comercio ilegal es una trágica pérdida de vida animal y no satisface ninguna necesidad humana, y de hecho diezma el futuro bienestar de la especie humana”, afirma Anna Nekaris de la Oxford Brookes University, fundadora y directora de “Little Fireface Project” en Indonesia. Nekaris trabaja con loris perezosos, los cuales, están fuertemente amenazados por el tráfico ilegal de mascotas que, frecuentemente, supone el asesinato de todo el grupo familiar por un solo ejemplar joven. A su vez, estos poco conocidos primates son asesinados en masa para su uso en medicina tradicional.



Los ecologistas asistentes a la reunión subrayan que el comercio ilegal de especies silvestres es raramente para la subsistencia, sino que ha llegado a ser una industria global dirigida por organizaciones criminales; y que existe un aumento del armamento empleado por los furtivos, equipados con las últimas tecnologías, ligado a la corrupción de funcionarios. Los expertos afirman que estos criminales a menudo están involucrados a su vez en el tráfico de personas, drogas y armas. El dinero de la venta ilegal de especies salvajes es usado frecuentemente para financiar conflictos civiles e incluso apoyar el terrorismo.





Este chimpancé fue confiscado en Burundi a un vendedor ilegal de especies salvajes y enviado al CSWCT (Isla Ngamba), un santuario PASA (Alianza Pan-africana de Santuarios) en Uganda. Foto de: JPI/PASA.

“La demanda mundial de marfil de elefante ha desestabilizado toda la región [de la República Democrática del Congo]”, explica Jonh Lukas, presidente de Okapi Conservation Project (Proyecto para la Conservación del Okapi), Epulu, República Democrática del Congo. “La venta ilegal de marfil financia a las milicias armadas que aterrorizan a las comunidades de personas y de especies salvajes en la búsqueda de poder y riquezas”



El año pasado, un grupo de furtivos de elefantes irrumpieron en las oficinas centrales del Okapi Conservation Project en Epulu, matando a seis personas y capturando catorce okapis. Además de saquear las oficinas y el pueblo, los furtivos secuestraron varias mujeres que fueron más tarde entregadas de vuelta. Mientras, The Guardian ha publicado que el LRA (Ejército de Resistencia del Señor) está comerciando con marfil a cambio de armas.



El comercio de especies silvestres se ha expandido también a los océanos por la demanda de aleta de tiburón, lo que ha diezmado algunas especies. Los expertos estiman que en 2010 fueron capturados 97 millones de tiburones por sus aletas. Actualmente, los contrabandistas persiguen también la captura de mantas raya por el supuesto beneficio para la salud de sus branquias.



La medicina tradicional asiática está haciendo pagar un precio muy alto para determinadas especies, como tigres y rinocerontes. En el último siglo, la población de tigres ha caído un 95%, en parte dado el alto interés para la caza furtiva de algunas partes del tigre. Hoy en día, hay más tigres en cautividad en Estados Unidos que ejemplares libres en todo el mundo. A pesar de que los estudios científicos han demostrado que el cuerno de rinoceronte no tiene beneficios médicos (además de ser similar a comerse una uña) la caza furtiva ha llevado a dos subespecies de rinoceronte a la extinción: el Vietnamita y el rinoceronte negro del África occidental. Las poblaciones de rinocerontes están constantemente siendo atacadas, especialmente en África del Sur donde este año son asesinados dos rinocerontes cada día.




Ejemplar de loris perezoso de Java, el Loris más amenazado, a la venta en Java. Fotografía de: Wawan Tarniwan.



“Estamos al borde de perder los últimos individuos de especies icónicas a nivel mundial como el rinoceronte, el tigre y el elefante. Estos animales han compartido el planeta con nosotros desde el nacimiento de la raza humana y están en peligro de que se extingan en los próximos 50 años”, afirma Marc Ancrenaz miembro de la organización Hutan y del Proyecto de Conservación del Orangutan de Kinanbatangan en el estado de Sabah, Malasia. “El refuerzo de las leyes actuales y el aumento de los esfuerzos sobre el terreno son urgentemente necesarios para detener esta tragedia”.



Más allá de las especies más conocidas, millones de reptiles, anfibios, pájaros y pequeños mamíferos desaparecen dentro de los mercados de carne de animales silvestres, del comercio ilegal de mascotas y de la industria de medicina tradicional. La caza está haciendo tanto daño en algunas selvas tropicales, especialmente en el sudeste asiático, que los expertos comienzan a apodarlas “selvas vacías”.



“Es tiempo de unirse y llevar a cabo acciones globales de forma urgente antes de perder la magnífica diversidad del planeta, además de las raíces integradas en la cultura humana”, añade Quyen Vu.






Cría de otter vendida como mascota exótica en Jakarta, Indonesia. Fotografía de: Rhett A. Butler.







Andrei Yurchenko de Inspección Tigre, una federación rusa de grupos anti-furtivos, examina el cadáver de una hembra de tigre amur en Khasan County, Rusia. Este animal fue capturado en una trampa para tigres, probablemente para el mercado ilegal, la cual, nunca fue controlada por lo que la hembra murió atrapada. Fotografía de: Inspección Tigre.







Chimpancé demacrado y encadenado rescatado en Angola por el JGI Chimpanzee Eden (Sudáfrica). El chimpancé se ha recuperado completamente desde entonces. Fotografía de JGI Chimp Eden/PASA.







Loros a la venta como carne en un mercado de Lao, República Democrática del Congo. Fotografía de: Rhett A. Butler.







Piel de gato salvaje vendido en China. Fotografía de: Rhett A. Butler.







Lagarto secado en un palo a la venta en un mercado chino. Fotografía de: Rhett A. Butler.