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Un zoo trabaja a contrarreloj para salvar a una importante mariposa de la extinción

En una amplia sala del Zoo de Minnesota, en la que solían vivir mamíferos acuáticos, Erik Runquist sostiene un vial y dice: “aquí están sus huevos”. Echo un vistazo y veo pequeñas manchas pálidas con un punto marrón en la parte de arriba; tienen el aspecto de un grano de cuscús o quínoa. Runquist me explica que la parte marrón de arriba es la tapa de la cabeza de la larva, un hecho que se ve más claro al mirar con un microscopio y ver cómo se retuerce la larva encerrada. Estoy observando los huevos de una Poweshiek skipperling, una especie con un riesgo de extinción mayor que los pandas, los tigres o las ballenas azules. En el pasado era una especie con abundantes ejemplares, pero ahora solo unos pocos centenares de Poweshiek skipperling sobreviven, y los huevos que estoy observando son los únicos que existen en cautividad.



En caso de que nunca hayan oído hablar de ella –yo nunca lo había hecho hasta que conocí al personal del zoo de Minnesota− la Poweshiek skipperling (Oarisma poweshiek) es una mariposa nativa de las praderas de hierba de la parte alta de la mitad oeste de los Estados Unidos y de la parte de la frontera en Manitoba, Canadá. Distintos tipos de pradera, como se conoce a las zonas de matorrales templados en Norteamérica, solían cubrir gran parte de la parte central de América del Norte, desde Texas en el sur hasta la parte sur del bosque boreal en Canadá. Sin embargo, con la llegada de miles de colonizadores, el ecosistema se transformó completamente en una pocas décadas: la invención de un arado de acero en 1837 hizo que la pradera se convirtiera en tierra de labranza. Otro factor que contribuyó al descenso fue la destrucción masiva de animales de la pradera, siendo el bisonte el más famoso. Hoy en día, la pradera norteamericana es uno de los ecosistemas más amenazados del mundo: menos del uno por ciento de las zonas de hierba alta del mundo sobreviven, y la mayor parte de este territorio se encuentra en pequeñas zonas fragmentadas.



No es de extrañar que el destino de la Poweshiek skipperling, que recibió su nombre por el municipio de Iowa donde se encontró por primera vez (pero del que ha desaparecido por completo), esté ligado al destino de la pradera de hierba alta. Con la pérdida de su hábitat, el número de Poweshiek skipperling también descendió. La población de la que había sido una de las mariposas más comunes en la pradera se desplomó. Aun así, el pequeño insecto aguantó en los fragmentos de pradera a lo largo de sus zonas durante más de un siglo. Algo sucedió después: a principios del 2001, estas poblaciones que aún existían empezaron a desaparecer una a una. La Poweshiek se desvaneció por completo de Minnesota, Iowa, Dakota del Norte y Dakota del Sur, y tan solo sobrevive en una franja de dos estados de los Estados Unidos, Wisconsin y Michigan, además de en Manitoba. Lo sucedido en la última década es un misterio.



La Poweshiek skipperling en su hábitat natural. Foto de: Erik Runquist / Zoo de Minnesota.
La Poweshiek skipperling en su hábitat natural. Foto de: Erik Runquist / Zoo de Minnesota.


“Más allá de la pérdida inicial y la fragmentación de la pradera que redujo drásticamente su área general y las aisló en pequeñas zonas, la causa de su descenso no está del todo clara”, explica Runquist. “Nuestros compañeros han estado investigando las causas durante años y se sospecha de muchas posibles amenazas, pero no son respuestas universales definitivas”.



Los posibles culpables incluyen pesticidas de los campos agrícolas cercanos, quemas de campo prescritas que han sido demasiado ambiciosas, el pastoreo de ganado, plantas invasoras, endogamia, enfermedades o el cambio climático. Según Runquist, la situación ha empeorado a causa de una sequía en la zona alta del medio oeste de la que muchos creen que se agravó a causa del cambio climático.



“Hechos que afectan a toda una región, como la sequía, son sin duda importantes, pero muchos de los aspectos probablemente sean locales”, apunta Runquist. “Lo que queda de pradera debe verse como islas individuales, cada una con su historia y sus problemas, y no como un vasto océano de pradera que se extiende cientos de quilómetros”.



Sea cual sea la causa, Tara Harris, Directora de Conservación en el zoo de Minnesota afirma que “la pérdida del hábitat dio pie a esta situación”.



En la actualidad, los conservacionistas están en una carrera contra el tiempo para establecer una población que se reproduzca en cautividad para evitar la extinción global de la especie.



“Nadie ha conseguido criarlas bajo cuidado humano”, explica Harris, quien ha empujado al zoo de Minnesota desde su cargo para que financie y apoye tanto la conservación local como la mundial.



Cada año, el equipo del zoo de Minnesota junto con asociados conservacionistas de los Estados Unidos y Canadá (ver abajo), reúnen huevos de unas cuantas Poweshiek skipperling en la naturaleza para estudiar sus ciclos reproductivos y trabajar en la creación de una población con seguros en el zoo.





La reserva Hole-in-the-mountain ha perdido las Poweshiek. Esta es una reserve natural fundada por the Nature Conservancy en el suroeste de Minnesota. Foto de: Erik Runquist / Zoo de Minnesota.



Las mariposas tienen un ciclo vital complejo –lo cual dificulta la cría en cautividad− y la Poweshiek skipperling no es una excepción. Las Poweshiek adultas emergen de su crisálida hacia finales de junio y cuentan con unas dos semanas para aparearse y poner huevos en las hierbas de la pradera antes de morir. Pasados de siete a diez días, pequeñas orugas (de aproximadamente 1,5 milímetros) salen de los huevos. Después de unos meses alimentándose de la hierba de la pradera, las orugas crecen hasta ser seis veces más grandes de su tamaño original. Luego, el invierno hace su aparición.



“Puesto que las hierbas se vuelven inactivas durante el invierno, las orugas descienden a la base de la planta, donde pasan el invierno. A diferencia de otros hespéridos (como la Dakota skipper), no construyen refugios de seda para esconderse”, explica Runquist. “En lugar de eso, estas pequeñas orugas verdes son auténticas habitantes resistentes de Minnesota y pasan el invierno cubiertas de nieve. Muchas mariposas de climas fríos, producen un anticongelante en su hemolinfa que es bastante parecido al anticongelante que se usa en los coches para resistir las temperaturas por debajo del punto de congelación.”



Durante más de cuatro meses, las orugas se aferran a una sola hoja de hierba de la pradera –sin protección− y sobreviven la densa capa de nieve y las temperaturas bajo cero. Tara Harris afirma que “[es] increíble lo que soportan en invierno”.



Una vez la nieve se derrite y las temperaturas aumentan, las orugas se vuelven activas de nuevo y se alimentan hasta principios de verano. Luego forman una crisálida. Después de diez días de lo que Runquist llama “transformación radical y metamorfosis”, las mariposas adultas salen para aparearse, poner huevos y morir. Aunque esos nuevos huevos en la hierba de la pradera empiezan el ciclo de nuevo.



Según Runquist, un ciclo de vida complicado hace que mariposas como las Poweshiek sean indicadores importantes de la salud medioambiental.



“Al ser insectos herbívoros, las orugas de mariposa han influido en gran manera a la calidad de las plantas, y las condiciones que producen plantas de baja calidad crean orugas pequeñas y que no están sanas que son más susceptibles de sufrir por enfermedades, depredación y climatología severa. De forma general, la abundancia de las mariposas monitoriza el clima, y muchos estudios revisados han usado mariposas para demostrar algunos de los efectos biológicos del cambio climático”, anota Runquist señalando investigaciones recientes que muestras que las mariposas están emergiendo en diferentes momentos y cambiando de zonas debido al calentamiento del planeta.




Erik Runquist sujetando una regal fritillary, otra mariposa de la pradera que está desapareciendo. Foto de: Jeremy Hance.



Sin embargo “el ejemplo más interesante de las mariposas como indicadores medioambientales sucedió tras el desastre nuclear de Fukushima”, afirma Runquist. “Un año después del desastre, una mariposa común (que tiene dos generaciones al año) desarrolló una increíble cantidad de mutaciones, que incluían apéndices extra en lugares que no debían estar, malformaciones en alas y ojos, y patrones de puntos asimétricos y anormales”. La clave es que estas mutaciones ocurrieron en lugares donde los niveles de radiación se consideraron lo suficientemente bajos como para que la exposición humana fuera segura. Claramente, el radio de problemas medioambientales más allá del reactor era mayor que la zona afectada para los humanos.”



De modo que el hecho de que las Poweshiek estén desapareciendo incluso del hábitat intacto de la pradera preocupa a los conservacionistas y a los ecologistas. Algo que empeora aún más la situación es que las mariposas son polinizadores importantes. Mientras que las Poweshiek sobreviven tan solo un par de semanas como mariposas, durante sus vidas pueden llevar el polen de las plantas de la pradera de un lado a otro.



“Estas mariposas son como el canario en las minas”, afirma Tara Harris, “indican que algo grave está pasando”.



No solo las Poweshiek están en descenso. Otros insectos polinizadores como las mariposas y las abejas están desapareciendo de muchas partes del mundo en las que se lleva a cabo una monitorización activa. Otras mariposas que comparten la pradera de hierba alta con las Poweshiek como la Dakota skipper (Hesperia dacotae) y la regal fritillary (Speyeria idalia), están desapareciendo, y el zoo de Minnesota está ampliando su programa de cría y conservación para ayudar también a estas especies. Mientras tanto, la icónica mariposa monarca (Danaus plexippus) ha caído hasta los niveles de población más bajos que se hayan registrado nunca –se culpa a la pérdida de recursos alimenticios, los cultivos de OMG y los pesticidas. Si vamos aún más lejos, en un estudio reciente se descubrió que la cifra de mariposas de las praderas de Europa se ha reducido a la mitad desde 1990.



El descenso de las poblaciones de abejas es más conocido. Se conoce como problema de colapso de colonias (CCD por sus siglas en inglés). Mientras los científicos siguen buscando la causa de este colapso, ya han destacado los probables efectos de la pérdida de hábitat, las enfermedades y los pesticidas. Recientemente, varios estudios de alto nivel han mostrado que existe una relación entre los pesticidas neonicotinoides y la pérdida de las abejas. Las crecientes investigaciones han empujado a la UE a prohibir el uso de pesticidas neonicotinoides, que salieron al mercado por primera vez en 1990, en cultivos específicos durante dos años.



“El desplome de las Poweshiek skipperling es ciertamente una historia problemática pero no debería verse aislado como el problema de una sola especie. Puede que sea la mariposa de la pradera de hierba alta más amenazada y al borde de la extinción mundial, pero ciertamente no es la única que sufre una disminución grave a nivel local y global”, afirma Runquist, y añade que él no se “vería sorprendido” si los mismos factores desconocidos que están detrás de la desaparición de las Poweshiek estuviera provocando el descenso de otras especies de mariposas.




Erik Runquist buscando mariposas en el Parque Glacial Lakes State de Minnesota. Este es uno de los lugares de donde las Poweshiek han desaparecido recientemente. Foto cortesía de Erik Runquist.


A pesar de estar al mismo borde de la extinción, la Poweshiek skipperling aún no está protegida por el gobierno federal de los Estados Unidos. Se catalogó como Especie Candidata para la Ley de Especies en Peligro (ESA por sus siglas en inglés) en 2011 en los Estados Unidos. Muchas especies llevan décadas en la lista de candidatas y algunas incluso se han extinguido mientras se esperaba la aprobación, pero parece que el gobierno está avanzando deprisa con las Poweshiek y se espera una decisión a finales de septiembre. En Canadá, la Poweshiek está catalogada como Amenazada de forma federal y como En Peligro en Manitoba.



La lista roja de la UICN, el evaluador mundial de las especies, tampoco ha evaluado a esta especie. Mientras que la UICN ha evaluado casi el 100 por cien de las especies mundiales de mamíferos, aves y anfibios, ha registrado menos de la mitad de un uno por ciento de los insectos mundiales, en general debido a la falta de datos e investigación. Sin embargo, incluso algunos insectos que se sabe que están en peligro de extinción, como la Poweshiek, no figuran en la lista.



Estos hechos pueden hacer que uno pierda la esperanza en el asunto de la Poweshiek. Ciertamente, siendo pequeña, marrón y poco conocida, esta mariposa podría haberse desvanecido sin que nadie le prestara atención, como tantas otras especies que sin duda no son “carismáticas”. Sin embargo, la Poweshiek ha conseguido reclutar a varios defensores de la conservación: gente dedica su tiempo, dinero y energía para asegurar que esta mariposa diminuta no desaparezca sin luchar. Se ha informado de su descenso en un artículo a toda página en el principal periódico de Minnesota, en la radio pública de Minnesota, en varios medios canadienses e incluso en el Wall Street Journal. Quizás la Poweshiek skipperling no sea tan solo el aviso de la degradación medioambiental, sino también una señal de esperanza de que el mundo está empezando a despertar ante la importancia de las cosas pequeñas (como los insectos) que apoyan nuestros ecosistemas.



Tras ver los diminutos huevos, Runquist me lleva entre bastidores al Aveda Butterfly Garden, donde el zoo aloja a unas cuantas Poweshiek adultas de corta vida. En la actualidad, cada ejemplar tiene su propia jaula, completada con hierba. Runquist planea reunir a machos y hembras en unos días para ver si se puede hacer historia.





Los asociados en el esfuerzo de salvar a las Poweshiek skipperling y otras mariposas de la pradera incluyen al Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos, al Departamento de Recursos Naturales de Minnesota (DNR por sus siglas en inglés), al Departamento de Recursos Naturales de Michigan, al Departamento de Recursos Naturales de Wisconsin, al Conservation and Water Stewardship de Manitoba, a The Nature Conservancy, a Nature Conservancy de Canadá, el museo público de Milwaukee, la Universidad de Michigan-Dearborn y al Sisseton Wahpeton Oyate.





FOTOS DEL CICLO DE VIDA DE LAS MARIPOSAS DE LA PRADERA




Huevos de Poweshiek skipperling en un vial. Foto de: Jeremy Hance.







Huevos de Poweshiek skipperling en un centavo. Foto de: Erik Runquist / Zoo de Minnesota.







Oruga de Dakota Skipperling sale de su huevo. Foto de: Erik Runquist / Zoo de Minnesota.







Orugas recién nacidas de mariposas de la pradera frente a un centavo. En la parte superior izquierda: Dakota skipper. En la parte superior derecha: Poweshiek skipperling. Foto de: Erik Runquist / Zoo de Minnesota.







Tras diez meses, la oruga de Poweshiek ha crecido de forma radical. Foto de Erik Runquist / Zoo de Minnesota.







Las orugas salen de la crisálida convertidas en mariposas. Esta Poweshiek skipperling se ha criado en el Zoo de Minnesota. Foto de Erik Runquist / Zoo de Minnesota.







Regal fritillaries copulando, con suerte el proceso empezará de nuevo. Foto de Erik Runquist / Zoo de Minnesota.