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Aves extinguidas a nivel local en la Amazonia se reagrupan lentamente cuando los árboles rebrotan

Algunas buenas noticias de la selva amazónica: con tiempo suficiente, las tierras deforestadas pueden recuperarse lo suficiente para acoger especies de aves que habían abandonado previamente la zona, según un estudio reciente en The Auk (revista especializada en ornitología).



Entre 1992 y 2011, un equipo, liderado por Philip Stouffer de la Universidad del Estado de Lousiana, rastreó los movimientos de las aves de un bosque fragmentado en la Amazonia brasileña. Usando hilos de nailon suave, llamados redes de niebla, capturaron cerca de 4.000 aves en los límites entre el viejo bosque y el regenerado tras haber sido abandonado por ganaderos.



Según se regenera el llamado segundo bosque, las aves cruzan los límites más a menudo, según el equipo. Estas zonas de reforestación, con el tiempo, se convierten en más habitables para las aves, aunque los resultados del estudio calculan que pueden tardar al menos una década o dos para que las especies regresen.



Una fotografía aérea de un fragmento de selva junto a una zona despejada en los años 80 como parte del proyecto Biological Dynamics of Forest Fragments Project (BDFFP). Cortesía de: Rob Bierregaard.
Una fotografía aérea de un fragmento de selva junto a una zona despejada en los años 80 como parte del proyecto Biological Dynamics of Forest Fragments Project (BDFFP). Cortesía de: Rob Bierregaard.




El trabajo forma parte del Biological Dynamics of Forest Fragments Project, el mayor estudio de fragmentación de hábitats y el de mayor duración. Comenzó en 1979, los investigadores partieron y quemaron franjas de selva brasileña en fragmentos de diferentes medidas. Desbrozaron árboles reforestados a distintos niveles hasta 1990 para estudiar cómo afecta la edad de la selva al ecosistema. El Instituto de Investigación Tropical Smithsonian y el Instituto Nacional de Brasil para la Investigación Amazónica dirigen el proyecto juntos.



Según los taladores y los ganaderos van limpiando la tierra, las poblaciones de aves se van aislando en la selva primaria. «Una gran parte de las aves que residen ahí apenas vuelan,» dice el primer autor del estudio, Luke L. Powell, en una entrevista a mongabay.com. «Cuando hay límites muy marcados, como prados o rebrotes secundarios jóvenes o carreteras, se sienten a menudo literalmente aprisionados.»



Cuando la gente abandona la tierra deforestada, la selva lo reclama lentamente. Finalmente, las aves comienzan a usar las matas del bosque secundario como pasillos entre matorrales de la vieja vegetación. No se sabe si los rebrotes se convertirán en hogares apropiados para las aves. Pero los pasillos son usados como caminos para que los animales colonizadores se muevan entre los tramos del bosque primario que son demasiado pequeños para mantener sus propias poblaciones.



Los compañeros de Stouffer esperaban poder capturar finalmente tantas aves en los límites de estos parches como habían capturado en el bosque virgen. La mayoría de las especies se recuperaron casi al mismo nivel al previo a la fragmentación tras un período de entre 13 y 34 años, aunque algunos nunca se capturaron. El promedio de recuperación fue de unos 26 años.





Un investigador muestra un atrapamoscas real amazónico capturado durante el estudio. Cortesía de: Luke L. Powell.




Los que tardaron más en volver fueron los insectívoros terrestres, aves terrestres que comen insectos. Los científicos no están seguros de porqué son tan reacios en el bosque secundario, pero se hacen una idea de la semejanza de la zona reforestada con la antigua vegetación como hábitat.



«El promedio de edad de la Amazonia reforestada tiene sólo unos cinco años. Según muestra este estudio, es demasiado joven para la mayoría de la vida salvaje de la selva,» dice Bill Laurance, un distinguido profesor de investigación de la Universidad James Cook de Cairns, Australia, en una entrevista para mongabay.com. «Esto destaca la importancia de conservar los bosques secundarios más viejos.»



Alrededor de un 54% de la Amazonia se reserva como tierra protegida, bien por reforestación o por la tala cuidadosamente controlada, aunque gran parte esté fragmentada. El equipo de investigación espera promover programas de conservación para aprovechar los pasillos, según Powell.



Para él, señala, una manera segura de obtener apoyo sería reunir a los poderosos y mostrarles lo que están salvando. «Cuando capturas un ave y la pones es sus manos, en la jungla sin sus BlackBerries o sus IPhones, están entregados» dice Powell. «Tanto si eres un ganadero, un niño o el presidente de PepsiCo, eso, para todo el mundo, es alucinante.»




Una mañana brumosa en la selva amazónica, mirando desde una plataforma en la copa forestal del BDFFP. Cortesía de: Gilberto Fernández.




REFERENCIA: Luke Powell et al. Recovery of understory bird movement across the interface of primary and secondary Amazon rainforest. The Auk, July 2013. DOI: 10.1525/auk.2013.12202



Cat Ferguson es un estudiante graduado en el programa de ciencias de la comunicación de la Universidad de California, Santa Cruz.