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La mayor productora de aceite de palma se compromete en contra de la deforestación


Deforestación consecuencia de plantaciones de aceite de palma en Sabah y la Borneo malasia. Fotografía de Rhett A. Butler.

Wilmar, la mayor comerciante mundial de aceite de palma y desde hace mucho tiempo en el punto de mira de ecologistas, ha aprobado una serie de políticas en las que se compromete a eliminar la deforestación llevada a cabo por parte de sus cadenas de proveedores. Este acuerdo, si se implementara en su totalidad, tiene el potencial de transformar la industria del aceite de palma, la cual ha emergido en las últimas décadas como uno de los principales causantes de la destrucción de los bosques tropicales.



Las políticas de Wilmar, publicadas hoy en su web, son el resultado de varios meses de debate entre el Forest Trust (TFT), una ONG que ayuda a empresas a controlar una producción limpia en las actividades de empresas proveedoras, Unilever, la mayor empresa consumidora de aceite de palma y Climate Advisers, una consultora centrada en el cambio climático. Estas políticas también nacen de muchas campañas realizadas por activistas y grupos de apoyo a los derechos humanos en contra de los daños que Wilmar ha causado con sus plantaciones, como por ejemplo con la compra del aceite de palma por parte de terceros.



Las nuevas políticas se dirigen a estas dos mayores preocupaciones y se comprometen a que la empresa las aplique a “todas las operaciones de Wilmar a nivel mundial, incluidas aquellas de nuestras subsidiarias, refinerías, trituradoras y plantaciones que poseemos, gestionamos o en las que invertimos, independientemente del coste que eso implique”, como también a “todos los proveedores con los que comercializamos”, según declaró la empresa. Esto también incluye las propiedades y el comercio de otros productos como el azúcar y la soja.




Deforestación causada por la producción de aceite de palma en Borneo.




Las políticas se centrarán en tres áreas principales: la deforestación, la conversión de turberas y los derechos humanos. Estas aplicadas por Wilmar con efecto inmediato, mientras que sus proveedores tienen una fecha límite para cumplirlas hasta el 31 de diciembre.



Bosques lluviosos y deforestación



Wilmar declara que no comprará ni comercializará con aceite de palma producido a costa de un gran impacto de carbono (HCV) para los bosques y áreas que son el hábitat para especies en peligro como orangutanes, tigres, rinocerontes y elefantes. Además, se compromete a una política sin incendios, justo seis meses después de los incendios en Singapur y Malasia relacionados con el sector de plantaciones que causaron un sofocante humo.




Una excavadora creando un canal en la provincia de Riau en Indonesia a pesar del espeso humo causado por los incendios de los bosques. © Ulet Ifansasti de Greenpeace.





En un intento de mejorar otros acuerdos que se firmaron hace pocos meses por parte de los principales líderes de la industria del aceite de palma, Wilmar también caminará hacia “una reducción progresiva” de las emisiones de gases en las plantaciones existentes que favorecen el efecto invernadero. Esta acción incluirá el tratamiento de los desechos de aceite de palma y la gestión de las turberas ya cultivadas.



Las turberas



Para las nuevas plantaciones, Wilmar promete evitar la exportación de aceite de palma producido en las turberas “sin importar su profundidad”. Esta estipulación va más allá de los estándares de la industria por lo que refiere al desarrollo de suelos de turba con una mayor profundidad de lo especificado (hasta una profundidad de tres metros en Indonesia). Debido a que la conversión de los suelos de turba en plantaciones es una de las mayores fuentes de emisión de carbono – cerca de 120 toneladas de emisiones de CO2 cada año en Indonesia y Malasia – esta estipulación podría significar un importante beneficio climático.







Los derechos humanos y las condiciones laborales



En referencia a los derechos humanos, Wilmar muestra una tolerancia cero en lo que refiere a las plantaciones de aceite de palma relacionadas con la explotación de niños y el trabajo de servidumbre. Se requerirá una contratación de trabajadores ética y sin “ninguna retención ilegal” de los documentos de estos por parte de los proveedores y subcontratistas, la cual se sabe que es una estrategia común utilizada para retener a los trabajadores. Las cláusulas en los derechos de los trabajadores son de vital importancia debido a que se trata de una industria conocida por la explotación laboral, especialmente de los grupos más desfavorecidos como los inmigrantes.



Estas políticas también buscan que Wilmar cumpla el Free, Prior And Informal Consent (FPIC) que hace referencia a las extensiones de terreno y a la resolución de conflictos mediante procesos de consultoría. Wilmar ha sido criticada en el pasado por sus conflictos con terratenientes locales.



Finalmente, Wilmar dice que creará “una red de funcionamiento transparente con una completa trazabilidad” para así asegurar el cumplimiento de las políticas.



Implicaciones



Las políticas de Wilmar, observadas de manera conjunta, levantan el listón para toda la industria del aceite de palma, según afirma Scott Poynton, director ejecutivo de TFT y quien en 2011 aposto por los compromisos de “deforestación cero” de Nestlé y Golden Agri Resources, esta último una de los mayores productoras de aceite de palma en Indonesia.



“Pocas empresas dominan su sector mejor de lo que lo hace Wilmar en lo que respecta al aceite de palma, controlando el 45 porciento del mercado global. La declaración de hoy en sí misma transforma esta industria”, comentó Poynton. “Este nuevo plan reduce a ambición cualquier otro de los anteriores compromisos del sector y sube el listón para una producción agrícola con una responsabilidad global. Nosotros alabamos a Wilmar por su nueva y firme política, ya que ahora es el momento para una implementación trasparente y verificable.




La deforestación en plantaciones de aceite de palma, 1990-2010 en Borneo, Sumatra, Nueva Guinea y Malasia peninsular. Datos de Gunarso et al. 2013.




Respuesta



Los grupos ecologistas que perseguían a Wilmar de seguida han aceptado el acuerdo.



“Wilmar ha respondido a años de presión por parte de Greenpeace, otras ONG y un movimiento creciente de consumidores en todo el mundo que pedía una producción limpia de aceite de palma y el final de la destrucción de los bosques. El compromiso de Wilmar ante No Deforestation (No a la deforestación) tiene el potencial de transformar esta industria tan polémica del aceite de palma”, comentaba Bustar Maitar, dirigente de la campaña del Greenpeace International por los bosques en Indonesia.



“Las políticas de Wilmar muestran que el sector tiene un enorme problema y que mientras que estas políticas son muy buenas noticias para los bosques y tigres, su éxito se juzgará a través de las acciones de implementación que Wilmar lleve a cabo y de su apoyo a estas”, añadió, señalando los obstáculos que se le presentan a la empresa. “Nuestro reto para Wilmar es el siguiente: ¿dejará en este mismo instante de comprar a esas empresas como Ganda Group, la cual está altamente relacionada con Wilmar e involucrada actualmente en acciones de tala de los bosques, desarrollo de turberas ilegales y conflictos sociales”?



Bill Barclay, director de investigación y políticas del Rainforest Action Network (RAN), está de acuerdo que las políticas de Wilmar son solo el comienzo de una transformación hacia a un mundo más verde en el sector de aceite de palma como actual causante de deforestación, emisiones de gas invernadero y conflictos sociales.



“La declaración de Wilmar demuestra que el conflicto del aceite de palma se ha convertido en uno de los principales conflictos causado por algunas de la mayores empresas del mundo y se trata de una señal de que estas empresas están empezando a aceptar que este negocio tal y como funciona a día de hoy ya no es sostenible”, explicó Barclay a mongabay.com. “El Rainforest Action Network da la bienvenida a los compromisos públicos de Wilmar que se espera que marquen el comienzo de un gran cambio para la industria. Además debemos reconocer que la implementación de estos compromisos representa un enorme reto y cambio en los resultados del sector, así como también se convertirá en los auténticos indicadores del éxito de estas políticas. Estas son el principio, y no el final, de un largo y complejo proceso para conseguir verdaderamente una producción responsable de aceite de palma”.




Campos de aceite de palma y bosques lluviosos en la Borneo malasia. Las políticas de Wilmar presionaran de manera inmediata a sus proveedores para una producción más limpia.




Políticas que forman parte de un gran cambio



La promesa de Wilmar se realizó en medio de una tendencia creciente entre los mayores productores de materia prima en la que se comprometían a eliminar la deforestación por parte de sus cadenas de proveedores. Fue en 2006 cuando el primer y mayor compromiso se llevó a cabo por parte de los productores de materia prima cuando los granjeros brasileños que conreaban soja se pusieron de acuerdo en contra de la deforestación en un pacto con Greenpeace emergiendo con un movimiento en contra de la tala de árboles antiguos alrededor de los 90 y primeras décadas del 2000. Finalmente esto llevó a un acuerdo sobre la producción de ganado en el Amazonas brasileño, seguido por los acuerdos realizados en 2010 y 2011 por parte de Nestlé y GAR en cuanto al aceite de palma. A principios de este año Asia Pulp & Paper prometió acabar con la búsqueda de fibra en las áreas deforestadas más recientes. Estos acuerdos son de gran importancia debido a que la mayoría de la deforestación de hoy en día la causan las actividades industriales – la mayoría para la producción de comida, carburante y fibra para las poblaciones urbanas – en comparación con la agricultura de subsistencia. Esta transición significa que será más fácil para los activistas ecológicos centrar sus esfuerzos en el limitado número de grandes empresas que controlan o influencian la producción, el mercado y el consumo de materia prima.



De esta manera, Glenn Hurowitz, director gerente de Climate Advisers y director ejecutivo de Catapult, un grupo que lleva a cabo una campaña que persigue el sector de producción de aceite de palma, comentó que la declaración de Wilmar forma parte de un gran cambio entre las grandes empresas en el que se alejarán de la destrucción de los hábitats ecológicamente ricos como resultado de la producción de materia prima.



“Este acuerdo podría marcar el comercio de una nueva “Revolución Verde” que proporcionará los productos al mercado libres de deforestación ya que todos los consumidores lo están pidiendo cada día más”, comentó Hurowitz.




El consumo de aceite de palma para la producción de biocarburante, comida, cosméticos y energía en Europa