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Procter & Gamble y Cargill se comprometen a terminar con la deforestación para obtener aceite de palma

Deforestación para obtener aceite de palma en Riau, en la isla indonesia de Sumatra Foto: Rhett Butler.
Deforestación para obtener aceite de palma en Riau, en la isla indonesia de Sumatra Foto: Rhett Butler.



Procter & Gamble (P&G) y Cargill anunciaron nuevas medidas para terminar con la deforestación dentro de su cadena de suministros de aceite de palma.



P&G (NYSE:PG) un gigante de los productos de consumo que posee marcas como Head & Shoulders y Olay, se comprometió a establecer, para fines de 2015, un proceso de seguimiento del aceite de palma hacia los molinos abastecedores. Por medio de esta política se compromete a eliminar la deforestación en su cadena de suministros para el año 2020, objetivo adoptado también por el Consumers Good Forum (Foro de Bienes de Consumo), una red conformada por 400 de las compañías más grandes a nivel mundial cuyos ingresos sobrepasan los US$3 billones de dólares al año.



Len Sauers, vicepresidente de sustentabilidad global para P&G afirmó: «El compromiso de P&G para terminar con la deforestación dentro de su cadena de suministros de palma es inequívoco. Nuestra intención es desarrollar soluciones a largo plazo para lidiar con el complejo tema de la sustentabilidad del aceite de palma. Estamos comprometidos a producir un cambio positivo en toda la cadena de abastecimiento, no solo para nosotros, sino también para la industria y para los pequeños productores que dependen de esta cosecha. P&G continuará colaborando con cada uno de los proveedores, se invertirá y trabajará en contacto directo con los agricultores locales para mejorar sus prácticas productivas, porque es de ellos de donde proviene la mayor parte de nuestros suministros. Este es el aspecto más complicado de la cadena de abastecimiento de aceite de palma, y es donde P&G cree que puede producir un cambio significativo y duradero».



Esta decisión de P&G llega como respuesta a una importante campaña mediática de Greenpeace que incluyó estrategias tales como colgar carteles en las oficinas centrales de la compañía en Cincinnati. Actualmente, nueve activistas involucrados en esta protesta se enfrentan a penas en prisión de largo plazo.



Campaña de Greenpeace contra P&G

Greenpeace puso a P&G en la mira por considerar que sus políticas para el abastecimiento de aceite de palma son muy pobres. Una investigación realizada por la organización reveló que dichas políticas fracasaban a la hora de evitar la destrucción del habitat de los orangutanes en Borneo para obtener el aceite.



Es por esto que Greenpeace ve con buenos ojos el anuncio de P&G.



Joao Talocchi, portavoz de la campaña de Greenpeace por el aceite de palma dijo: » Greenpeace celebra la decisión de P&G de comprometerse a obtener aceite de palma de forma sustentable. Lo importante ahora es que la empresa impulse a sus proveedores para que estén a la altura de sus estándares. Esto debe hacerse lo más pronto posible si se quiere producir un cambio real tanto para los bosques tropicales de Indonesia, como para las vidas de las personas y tigres que dependen de ellos».



Greenpeace afirmó que, si bien esta política tiene un tiempo de implementación más largo que aquellos establecidos por otras compañías en los últimos meses, brindará un mayor incentivo a los productores de aceite de palma para que modifiquen sus operaciones.



«Si se implementa completamente, el anuncio de P&G nos acercará a un punto de inflexión donde una fuerte política de No Deforestación será requisito indispensable para los principales compradores de aceite de palma», declaró Talocchi. «Tanto Colgate como Mars, L’Oréal, Ferrero, Unilever y Kellogg se han comprometido firmemente en los últimos cuatro meses. Por su parte, Nestlé ha intentado abordar el tema del aceite de palma por años. Esto ya ha motivado que algunos proveedores adopten políticas similares y puede producir un impacto importante en el suelo de Indonesia».



Si hablamos de abastecimiento, dos de los productores de aceite de palma más grandes a nivel mundial (Golden-Agri Resources y Wilmar) han implementado medidas exhaustivas que restringen el desarrollo de plantaciones en bosques tropicales y turberas, áreas cuya conservación es muy importante y que poseen reservas de carbón. Estas medidas incluyen cláusulas para que se respeten los derechos de las comunidades locales y para que se apliquen estándares de trabajo. Otras compañías de aceite de palma (Agropalma, Daabon y New Britain Palm Oil) han adoptado garantías similares a través del “Grupo de Innovación de Aceite de Palma” (POIG, por sus siglas en inglés).



Cargill, una compañía de compra y venta, también ha dado un paso para reforzar sus estándares para el abastecimiento de este aceite. En una carta que envió a la Mesa Redonda sobre Aceite de Palma Sostenible (RSPO, por sus siglas en inglés), Cargill se comprometió a eliminar completamente la deforestación en su cadena de abastecimiento, lo que incluye no alterar las turberas.



Cargill estuvo por mucho tiempo en la mira de la Red de Acción de la Selva Tropical (RAN, por sus siglas en inglés). Durante casi una década, esta organización ha estado presionando al gigante de las materias primas para que adopte normas sociales y ambientales más firmes.



En respuesta a la carta, el director del programa de bosques de RAN, Ginger Cassady, informó a Mongabay que el compromiso de Cargill incluye «una política vinculante, de tiempo limitado».



Además añadió que «para convertirse en un proveedor de aceite de palma verdaderamente responsable, Cargill debe eliminar de manera comprobable de sus operaciones la deforestación, la destrucción de las turberas, el acaparamiento de tierras y las violaciones a los derechos humanos y de los trabajadores».




Deforestación para obtener aceite de palma en la provincia de Riau. Foto: Rhett Butler.





El aceite de palma y la deforestación



El aceite de palma se usa en una amplia variedad de artículos para el hogar, incluyendo alimentos procesados, jabones y cosméticos. Sin embargo, su uso ha acarreado un excesivo costo ambiental: entre 1990 y 2010 más de 3.5 millones de hectáreas de bosque se convirtieron en plantaciones, en Indonesia, Malasia y Papúa Nueva Guinea. Alrededor de un sexto de la expasión de los cultivos se produjo en turberas con alta densidad de carbón, y esta conversión desencadenó la emisión de más de mil millones de toneladas de dióxido de carbono. Además, la expansión de los últimos años ha tenido lugar en suelos de turba, aumentando el impacto climático de las plantaciones. En este momento, grupos ecologistas están realizando campañas para llevar la futura expansión lejos de las áreas de bosques y turberas, y dirigirla hacia tierras no forestadas.