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Las ‘Reservas Naturales’ dicen basta: colonos ilegales deforestan enormes extensiones de terreno en áreas protegidas de Nicaragua


Casi un cuarto de dos reservas forestales se perdió en los últimos 13 años


En el sureste de Nicaragua, colindantes a la ciudad costera del Caribe de Bluefields, se sitúan dos reservas naturales, Cerro Silva y Punta Gorda –que están enredadas en una dura batalla por sobrevivir al rápido traspaso de la agricultura fronteriza. El bosque aquí está prácticamente diezmado, con parches dispersos cuya precaria existencia está en manos de sus ocupantes –tanto legales como ilegales. Durante siglos el bosque sobrevivió como único hogar de las comunidades de Rama y Kriol, apoyando la riqueza de la fauna, desde el poderoso jaguar hasta el tímido agutí. Actualmente, tanto la fauna como la gente se enfrentan más que nunca al riesgo real de ser desahuciados de la única tierra que conocen.



Información reciente de Global Forest Watch, un sistema online de monitorización forestal creado mediante la asociación con el Instituto de Recursos Mundiales, revela que se ha perdido aproximadamente un 16 y un 23 por ciento de cobertura de bosque en las Reservas Naturales Cerro Silva y Punta Gorda, respectivamente, durante un periodo de 12 años desde el 2001 hasta el 2013. Estos datos fueron recopilados por un equipo de la Universidad de Maryland que examinó más de 600.000 imágenes LANDSAT de 30×30 metros de píxeles para identificar áreas en las que la altura de los árboles descendió por debajo de los cinco metros.






Deforestación de 2001-2012 en las reservas naturales del Cerro Silva y Punta Gorda en Nicaragua. Datos de Global Forest Watch. Clic para ampliar.



La división de la gran Reserva de la Biosfera Indo Maíz resultó en la demarcación de la Reserva Natural del Cerro Silva en 1991, y la Reserva Natural de Punto Gorda ocho años más tarde. Después de que el huracán Joan azotara la zona en 1988, destruyendo casi la totalidad de las 7500 estructuras en Bluefields, se crearon las Reservas para asegurar la futura supervivencia de las comunidades indígenas de Rama y Kriol por medio de la concesión de suficiente tierra de la que pudieran extraer recursos naturales.



De acuerdo con el Plan Autónomo de Desarrollo y Administración del Territorio Rama y Kriol (PADA), un plan de desarrollo estratégico llevado a cabo en 2009 por el Gobierno Territorial de Rama y Kriol y cuyo objetivo de designar un área como “Reserva Natural” es conservar y restaurar ecosistemas que estaban siendo degradados bien de forma natural o por la acción del hombre; y proveer una fuente sostenible de bienes básicos y servicios a las comunidades del lugar. Desafortunadamente, a pesar de tal ubicación, de 1996 a 1999, como secuela de una guerra civil, Nicaragua repartió las tierras entre los veteranos de guerra en un intento de acelerar el proceso de paz –incluyendo tierra de las dos reservas.



Hoy en día, cerca de 2800 familias mestizas (gente con raíces españolas, coloniales o indígenas) han sido censuradas dentro de las Reservas. Solo un 15 por ciento tiene algún documento de propiedad que refleje derecho legal para vivir en esa zona y el 55 por ciento entró en ella en la última década. Por el contrario, un censo en 2007 reveló un total de 1336 personas en Rama y 446 en Kriol. Casi la mitad (41 por ciento) de Rama vive en Rama Cay, mientras un apabullante 73 por ciento de Kriol ocupa solamente la ciudad de Monkey Point.




Rama Cay, el fuerte de la gente de Rama en la ciudad costera caribeña de Nicaragua. Foto por MaSii.


En una entrevista con mongabay.com, el experto en tapires Christopher Jordan reveló la verdadera extensión de la devastación que la presencia ilegal de mestizos ha provocado en las tierras de la comunidad en el territorio de Rama y Kriol.



“Creo que casi la mayoría de ambas reservas ha sido transformada en pasto para el ganado por colonos ilegales”, dijo Jordan. “Existen todavía algunos pequeños terrenos dispersos en el bosque, pero nada que se le parezca a una reserva cercana”



Jordan remarca que a pesar de esta fragmentación de tierra forestal, todavía aparecen en sus cámaras trampa algo de mega fauna como el jaguar y el tapir, lo que indica la importancia de incluso áreas trastornadas para la dispersión de grandes mamíferos frente a la mejor protegida Reserva de la Biosfera Indo-Maíz en el sur. De hecho, Jordan afirma que los hábitats de pantano son prosiblemente en realidad de extrema importancia en la vida salvaje, “simplemente porque en los terrenos de los bosques la presencia de cazadores es considerable”






Imagen capturada del Tapir de Baird en una cámara trampa en la costa caribeña de Nicaragua. Foto cortesía de Christopher Jordan.


Las comunidades de Rama y Kriol continúan hoy en día participando en la extracción de recursos de los últimos bosques en pie, realizando agricultura de tala y quema (centrada en tubérculos y plátanos), así como la caza (jabalíes, agutíes (grandes roedores), incluso el jaguar); sin embargo, estas prácticas que una vez fueron sostenibles dada la gran reserva de la que disponían, hoy es insostenible completamente.



El PADA establece que para Rama y Kriol, la caza representa un componente fundamental de su tradicional modo de vida. Si añadimos a esto la pesca y extracción de moluscos no obstante, el PADA considera que todas las formas de caza tradicional ocurren a niveles insostenibles –una clara indicación de que es hora de considerar la caza como una fuente de proteína alternativa, y no primaria.



Aunque el área tiene su propio gobierno comunal autónomo, y el PADA incluye un plan para la coexistencia con otras familias mestizas más antiguas, Jordan reveló que los nuevos mestizos siguen traspasando el territorio, convirtiendo rápidamente el bosque en pastos para el ganado para vender a terceros (a menudo ilegalmente) inmediatamente tras la ocupación. Irónicamente, Jordan se percató de que quizás las únicas áreas de bosque que permanecen bastante bien protegidas son aquellas más cercanas a las comunidades de Rama y Kriol, cerca o dentro de las dos reservas. Sin embargo, la continua explotación de las tierras disponibles para caza, ha provocado incidencias como el descenso de especies raras en estas áreas.






Tres zonas propuestas por el PADA para asegurar un futuro sostenible a las comunidades de Rama y Kriol. Imagen del Plan Estratégico de Gestión del Territorio de Rama y Kriol. Clic para ampliar

“Los colonos no son la única amenaza a las reservas y vida salvaje que allí vive”, dijo Jordan, “sino que sus actividades están dejando a los indígenas y comunidades de descendientes africanos bastante vulnerables.”



La violencia en la zona no es, además, nada nuevo. Jordan describió el reciente, completo y brutal desplazamiento de la comunidad de Rama de una ciudad llamada Wiring Cay por inmigrantes mestizos. En áreas con grandes poblaciones mestizas (casualmente también las más deforestadas), los avistamientos del tapir son mínimos y dispersos según sus cámaras trampa. De hecho, Jordan ha recuperado una cámara trampa que había sido disparada en tres ocasiones –un claro símbolo de hostilidad.



El PADA ha propuesto fuertes recomendaciones al gobierno de Nicaragua: solicita el apoyo de las comunidades indígenas para recuperar el control de las tierras de la zona, el desahucio de ocupantes ilegales y la conservación de grandes extensiones de bosque para establecer una “fuente” de crianza y reproducción de poblaciones de especies que Rama y Kriol utiliza para comer. Propone la creación de tres zonas –la primera únicamente para uso comunitario; la segunda, un área para recuperar el bosque; y, finalmente, una zona donde los mestizos desplazados puedan residir con permiso del Gobierno Territorial.



Se espera que en un futuro próximo, el gobierno de Nicaragua tome partida activa en controlar la propagación de pastos para el ganado y agricultura a través del territorio comunal de las gentes de Rama y Kriol. Estos bosques no solo son cruciales para la supervivencia de la población indígena, sino que sirven como pasillo vital entre las reservas intactas del norte y sur para animales como el jaguar y el tapir, cuya conservación protegerá numerosas especies menos carismáticas y que no tienen a campeones que luchen por su supervivencia.



Otra amenaza para los bosques restantes y la fauna del sur de Nicaragua es el plan de construcción de un canal que conectaría el Atlántico y el Pacífico a través del Lago de Nicaragua. El doble de El Gran Canal, este río navegable costaría más de 50 billones de dólares y estará desarrollado a manos de una corporación de desarrollo China: Hong Kong Nicaraguan Development Investment Co. Otd (HKND). Un proyecto enormemente controvertido debido al impacto medioambiental y que un comité de Nicaragua compuesto de oficiales del gobierno, empresarios, y académicos aprobó el pasado mes. Según lo planeado, el canal se extenderá por 278 kilómetros (173 millas), y atravesará directamente a través de las reservas de Punta Gorda e Indio Maiz. El comienzo de su construcción está previsto para Diciembre de 2014 y su finalización en 2019.






Los pasillos biológicos propuestos en la Reserva Natural del Cerro Silva. Imagen reproducida por el Plan de Gestión de la Reserva Natural del Cerro Silva Clic para ampliar.









Fuentes: